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Jonathan Rodríguez, de Peñarol, luego de convertir ante Juventud de las Piedras, el sábado en el estadio Jardines del Hipódromo. / Foto: Pedro Rincón

La caravana mágica

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Peñarol derrotó 4-0 a Juventud y sigue como único puntero del Clausura.

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La semana posclásico no opacó el momento carbonero, sigue encendido. Como si fuera un agregado a la goleada con Nacional la semana pasada, Peñarol volvió a ganar, golear y por momentos gustar. Esta vez fue 4-0, con dos goles de Jonathan Rodríguez en el primer tiempo y dos de Carlos Núñez en los minutos de adición. El Cabecita se ha consolidado como una de las figuras determinantes de este equipo, con velocidad, dinámica y goles. Marcelo Zalayeta sigue demostrando que está un paso adelante y desparrama su categoría en todas las canchas. Y Antonio Pacheco volvió a jugar bien. Con Jorge Fossati como entrenador, Peñarol le hace honor a la sección del Quique Yanuzzi: “Olvidados que dicen presente”.

Dicen que después de los partidos importantes los equipos suelen aflojar sus tensiones, y eso puede ser peligroso. No fue el caso de los carboneros, que si bien la pasaron mal en el primer cuarto de hora de la segunda etapa, pudieron manejar la diferencia que los tenía arriba en el marcador. Con el triunfo ante Juventud, Peñarol sumó cinco en fila sin recibir goles en su arco. Ganó en confianza. Porque hace un par de semanas Jonathan Sandoval era resistido por los hinchas, y hoy parece ser titular indiscutible del equipo aurinegro. Otro que cambió silbidos por aplausos fue el Japo Jorge Rodríguez, que en esa labor de marca y ataque -juega prácticamente de lateral izquierdo- ha sido de los mejores de Peñarol en los últimos partidos. La fotografía de este momento es lo que pasó en el primer tiempo: los defensores aurinegros, con el apoyo de los volantes de contención y los carrileros, salían jugando y tocando de primera. Hoy se aplaude. Ayer bajaba el murmullo. Fue la clase de Zalayeta la que abrió el camino para el primer gol. Como un calco del primero ante Nacional, pero invirtiendo roles de los protagonistas: jugada personal del 17 y media vuelta furiosa de Jonathan para el 1-0. El segundo, un golazo: jugada de Jonathan por la izquierda -las pelea todas-, centro al área, combinación entre Zalayeta, Pacheco y Aguiar, que definió suave por encima de Burián pero desviado, y llegó Rodríguez por el sector zurdo para empujarla en posición adelantada. Finito, pero offside al fin. Desde ahí en adelante Peñarol manejó el partido a su antojo, pero faltaría más.

Cambios

La seguidilla de cambios se hizo fuerte en la segunda etapa. Como el Juve, que apiló futbolistas en ofensiva y complicó a Peñarol durante casi 20 minutos. Fue todo de los canarios, que merecieron por lo menos el descuento. En una ocasión tapó bárbaro Danilo Lerda -que reemplazó a Juan Castillo, lesionado-, y en otra Carlos Valdez, con una salvada genial en la línea. Con Matías Porcari, Gastón Puerari, Jonathan Blanes y Jaime Báez, los de Jorge Giordano se animaron a pisar el área y demostraron el gran momento por el que pasan. Juventud no perdía desde la sexta fecha, y con tremenda remontada por ahora está zafando del descenso. Entró Orteman para ponerle pausa al juego en la mitad de la cancha y cuando se moría el encuentro vinieron dos anotaciones de Carlos Núñez, que se amigó con la red y con su juego. El tercero llegó a los 90 clavaditos, y la joyita, cuatro minutos pasada la hora: enganchó para aquí, enganchó para allá y definió de derecha al ángulo izquierdo de Burián. Golazo y fin del match.

Los carboneros dependen de sí mismos para ser campeones del Torneo Clausura. Se les viene Liverpool en la próxima y el descendido Cerro Largo en la última fecha. Los sigue Wanderers bien de cerca. Juventud deberá ganar y esperar que Sud América no sume muchas unidades. En este momento se está salvando. Los próximos rivales de los pedrenses son dos que ya descendieron: Cerro Largo en Melo y Miramar en el Parque Artigas. La definición de la temporada está linda.

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