Las sedes de los tres poderes del Estado brasileño permanecieron esta semana con vidrios rotos, cuadros y estatuas destruidos, computadoras y muebles destrozados, luego de que fueran asaltadas el domingo por bolsonaristas que pretendían derrocar por la fuerza al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. La Policía todavía busca huellas dactilares y otras pruebas, y registra los daños causados en los edificios.
Ventanales del Supremo Tribunal Federal.
Foto: Ton Molina, AFP
Miembros de seguridad del Palacio de Planalto inspeccionan oficinas destruidas por partidarios de Jair Bolsonaro.
Foto: Carl de Souza, AFP
Partidarios de Jair Bolsonaro que fueron arrestados, al momento de ser liberados en la sede de la Policía Federal en Brasilia, el martes 10.
Foto: Mauro Pimentel, AFP
Oficial de policía en la sede del Supremo Tribunal Federal, el martes 10.
Foto: Carl de Souza, AFP
Guardias de seguridad en el Palacio de Planalto durante la toma de posesión de la nueva ministra de
Pueblos Indígenas, Sonia Guajajara, en Brasilia el miércoles 11 de enero.
Foto: Sergio Lima, AFP
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