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Fernando Isabella (archivo).

Foto: Pablo Vignali

Crecimiento de la economía en 2025 resulta “moderado” pero “no es un dato menor” en el contexto global, dijo economista

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Sobre el endeudamiento, Fernando Isabella agregó que tiene la función de “evitar el ajuste más duro en el momento en que la actividad se está desacelerando” para no profundizar la desaceleración.

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La economía uruguaya creció 1,8% en 2025 y, con una leve variación interanual de 0,1% en el cuarto trimestre, evitó una “recesión técnica”, aunque las cifras están lejos de las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Este miércoles, la diaria Radio recibió al economista, docente de la Udelar y exfuncionario de la OPP entre 2016 y 2019 Fernando Isabella, para repasar los números. Señaló que la economía mantuvo “un crecimiento moderado, pero un crecimiento al fin”, y que en el contexto global actual “no es un dato menor”.

A su vez, dijo que en 2025 “crecieron el empleo, el salario real, las ventas en el comercio y las exportaciones, y bajó la inflación”, además de adjetivarlo como “muy disruptivo a nivel internacional” ya que la lógica del comercio entre países cambió a raíz de la asunción del presidente Donald Trump. “En ese contexto, la economía uruguaya mantuvo el crecimiento y creo que, en principio, asumiendo que es un crecimiento muy moderado, es un dato importante”, acotó.

El crecimiento en 2024 superó el 3%. Consultado sobre los motivos de la baja, dijo que “el cambio del contexto internacional juega un papel central” ya que las políticas que desplegó el republicano “no solo afectan los flujos de comercio, sino que afectan los flujos de inversión”. También resaltó las restricciones que implicó el resultado fiscal: “Un 3,3% creció la economía en 2024 y sin embargo el resultado fiscal empeoró brutalmente. El gobierno que se fue terminó entregando el déficit más grande en 35 años; eso también es parte de la película”, señaló.

Hacia adelante, coincidió en que habrá un pobre “arrastre estadístico” debido al poco crecimiento en el último tramo del año pasado, y dijo que “si no hay nuevos impulsos de crecimiento que se generen en 2026, la tasa de crecimiento este año va a ser bastante más baja”. A lo anterior se suman nuevos elementos de inestabilidad internacional, como la guerra en Medio Oriente, por lo que “es razonable pensar que las proyecciones de crecimiento del gobierno que se hicieron a principios del año pasado para 2026 seguramente no se van a cumplir, va a estar por debajo y el gobierno es posible que tenga que recalcular a la baja la tasa de crecimiento”.

La discusión de fondo

Sobre las posibles medidas, indicó que cortar gastos en un contexto de desaceleración podría profundizar la caída al configurar una “política procíclica”. Un instrumento que se puede utilizar es el endeudamiento, que calificó como “un colchón” con la función de “evitar el ajuste más duro en el momento en que la actividad se está desacelerando para evitar profundizar la desaceleración”. “Implica que te vas a endeudar un poco más, pero en la medida en que tu política sea efectiva y que después de un tiempo vuelvas a crecer vas a tener las condiciones para volver a disminuirlo”, dijo. Sostuvo que la economía uruguaya está dentro del margen de deuda prudente.

Para el director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Agustín Iturralde, el presupuesto es “frágil” y tiene “una muy acotada reacción ante shocks adversos negativos”. Por un lado, Isabella señaló que el crecimiento previsto para 2025 “era un valor compartido” entre el gobierno y otros analistas porque “en su momento era la previsión más razonable”. Por otro, afirmó que hacer “un presupuesto a prueba de balas” puede resultar “atractivo”, pero implica “recortar gasto en educación, en salud, en ciencia y tecnología”, y “a la larga te va a jugar en contra en términos de desarrollo y en términos fiscales”.

Se centró en la discusión sobre el crecimiento a largo plazo, aunque le consta que “se está discutiendo” en algunos ámbitos del gobierno. A pesar de que los productos primarios “son súper importantes para la economía uruguaya”, un debate pendiente es “cómo hacemos para generar más valor sobre eso”, porque “no hay economías desarrolladas que exporten solamente productos de bajo valor agregado”. Por otro lado, sobre la propuesta de canalizar ahorro privado a través de las empresas públicas, aseveró que “antes de eso la pregunta debería ser cuáles son los proyectos productivos y de inversión que ataquen cuellos de botella fundamentales al desarrollo uruguayo que tenemos que promover, y después veremos cómo hacemos para llevar los recursos hacia ahí”.

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