Volvió Don Bochinche y Cía, murga decana del carnaval. Nacida en 1907 y ganadora del concurso en 1919 y 1921, hacía casi cuatro décadas que no participaba de la fiesta de Momo. Su regreso tocó la fibra nostálgica de carnavaleros y carnavaleras que escuchaban al conjunto en su infancia y juventud. Se presenta con un espectáculo tradicional, con Claudio Rojo como cupletero y una poética arrabalera potente en las puntas.
La retirada, escrita por Eduardo Rigaud, uno de los letristas con más trayectoria y renombre en el carnaval, puso al público de pie antes del final. Escrita en primera persona, con ritmo lento y un tono de añoranza, narra la historia de un niño que soñó con hacer carnaval, declara su amor por la murga y promete estar siempre al pie de un tablado.
“Anda suelto un tropel de recuerdos, / son mil noches que vienen y van. / Es un cuento de canto y de sueños / de un niño y su padre / y del carnaval. / Esa luna una vez fue mi almohada, / lo soñado les quiero contar: / un cuento de diván / tan simple como Juan, / sueño de vida convertido en despedida. / Con cinco años me llevaban a la murga, / todos los días con mi padre iba a ensayar, / sabía los bailes y si había letra nueva / yo la aprendía primero que los demás”.
Rigaud contó a la diaria: “Cuando me hablaron de escribir para la murga hice memoria y me volví a ver chiquito en el tablado de Millán y Raffo viendo a Don Bochinche y Compañía. Me reencontré con ese gurí que andaba con el papá todas las noches por los tablados. Me movilizó irme al nacimiento de este amor por el carnaval que tuve toda mi vida: verlos de abajo, soñar algún día poder subir, ponerme un traje. Decidí contar un cuento”.
Esta retirada es “un homenaje que mi viejo se merecía por regalarme un legado tan hermoso como el amor por el carnaval” y es también “una forma de agradecimiento a todos aquellos superhéroes que eran para mí los murguistas”.
La letra dice más adelante: “Fui cupletero adolescente / y siempre disfracé mi madurez, / y nada habrá cambiado: / te aplaudiré parado como hincha en el tablado en mi vejez. / Murga, sos la esencia de mi vida, / la dueña de mi alegría, / la magia de mi pasión. / Murga, sos farol de mi ceguera, / la flor de mi primavera, / mi locura y mi razón. / Siempre vuelvo aunque me vaya, / sos ayer, mañana y hoy”.
Rigaud explicó que la retirada es también una manera de recordar a los que no llegaron a cumplir su sueño de ser murguistas: “Los que tuvimos la fortuna de poderlo materializar no nos damos cuenta de que todavía hay por ahí deambulando en los tablados, en los boliches de barrio, en los cumpleaños, infinitos murguistas que no tuvieron la suerte de cumplir ese sueño”.
La despedida “es sencilla, muy emotiva”, habla de “esas cosas maravillosas que tenemos los uruguayos: el carnaval, la amistad, el barrio”, que cuando “confluyen en una murga que te cuenta cosas que sabés, te hacen sacudir por dentro”.
Sobre el ritmo de la canción, explicó: “Contar un cuento tiene la magia de ese encanto, no todo tiene que ser fuerte, gritado. A veces tenés que moderar ciertas partes para que el cuento te subyugue, te acune, te conquiste”.
La murga se encuentra con gente que la seguía en la década de 1990 y con otra que jamás la escuchó nombrar. Como todo clásico que retorna, se enfrenta a un tiempo a expectativas nostálgicas y a un público nuevo. Rigaud, que también escribió la presentación y la parte de crítica, contó que el desafío fue “respetar lo tradicional de la murga, pero también buscar otros caminos. La murga es eso: buscar dentro de lo consabido nuevos caminos, correr riesgos. El carnaval es una maravilla de creativos que corren riesgos”.
Su intención es que la gente, conociera o no a la murga de antes, “se pueda sentir parte de esta despedida de soñar con un día ser murguista. Porque la vida es eso, soñar”. Los sueños de carnaval son, para él, “sumamente populares” y logran que se dé “una comunión entre la gente que está arriba cantando y la gente que está abajo; uno no sabe ni cómo se logra, pero cuando se logra es maravilloso. Lo único que queda es emocionarse y agradecer”.