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Diego Morales

Foto: Ignacio Dotti

Coloniense recorrerá en kayak 520 kilómetros de la costa uruguaya, desde la barra del Chuy hasta Colonia del Sacramento

3 minutos de lectura
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Diego Morales ya realizó varias travesías, como la vuelta a Sudamérica en bicicleta o viajar en velero a la Antártida; “los desafíos son mi pasión, me llenan el alma”, dijo.

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El 30 de abril de 2014, Diego Morales partió junto con un amigo desde la explanada de la Intendencia de Colonia, con el objetivo de dar la vuelta a Sudamérica en bicicleta. Luego de pedalear de a dos durante más de seis meses, ambos tomaron diferentes caminos.

Diego continuó su recorrido hacia el norte, pedaleando casi hasta 100 kilómetros por día. Al llegar a Colombia, se dio cuenta de algo: no estaba disfrutando el viaje. En tierras cafeteras, decidió relajarse un poco, aprender de las nuevas culturas que hasta ese momento no conocía y disfrutar la experiencia de cada lugar adonde llegaba. Fue tan así que se quedó dos años en aquel país, siempre en movimiento.

El destino colombiano hizo que durante esa estadía conociera a Liv, su compañera hasta el día de hoy. Cuando llegó el tiempo de partir hacia el sur, Diego no siguió solo: Liv se subió a su bicicleta y comenzaron el recorrido de regreso hacia Uruguay, donde conformaron una familia que sigue de travesías hasta el día de hoy.

En diálogo con la diaria, Diego contó que “el viaje fue muy largo y durante el recorrido fue evolucionando, y yo también, porque personalmente crecí mucho”. “Nunca había viajado, esto fue muy nuevo para mí y la verdad que personalmente me marcó la vida”, agregó.

Cuando arribó a Colonia luego de cuatro años fuera del país, envalentonado por la experiencia y las ganas de seguir, se enfocó en el mar. “Tenía un desafío y durante la pandemia comencé a hacer algunos cursos con respecto a la navegación”, recordó.

“En 2023 una empresa española me contactó para hacer la costa argentina desde Ushuaia hasta Punta del Este, trabajando como marinero”. Al siguiente año tuvo el llamado de la misma empresa para viajar dos meses a la Antártida. Diego recuerda: “Este fue un viaje maravilloso, porque era trabajo, pero lo disfruté y aprendí muchísimo durante todo ese tiempo”.

Una travesía que se hizo esperar

Si bien la siguiente travesía de Diego es sobre las costas uruguayas, por diferentes motivos se ha ido posponiendo. Este viaje será el próximo eslabón de esta cadena de desafíos que Diego se ha puesto en su vida.

“Los desafíos son mi pasión, es lo que realmente me gusta. Retribución económica no tiene, pero haciendo estas cosas es lo que me llena el corazón, lo disfruto y me siento a pleno”, explicó. Desde la barra del Chuy hasta Colonia del Sacramento, Diego remará en su kayak 520 kilómetros, en aproximadamente 12 días, “si todo sale como está planeado”. “En estos momentos nos encontramos esperando la luz verde de prefectura para salir, pero estimo que en las próximas horas así lo hará y saldremos ni bien autorice”.

Desde hace un año, Diego tiene una empresa constructora con su socio de Florencio Sánchez. “El trabajo es lindo, está bueno y genera recursos para poder vivir, pero no me llena; siempre le busco la vuelta para hacer cosas que me mantengan vivo”, dice. En ese sentido, agrega que “trabajar de esta manera con un compañero hace que podamos tener nuestros tiempos para hacer las cosas que realmente queremos, sin complicarnos ni exigirnos”.

Con respecto a esta travesía, Diego comenta que esta “es una navegación a estima. Yo pretendo hacer 50 kilómetros por día en promedio, pero el día a día va marcando la velocidad”.

“La idea es salir temprano en la mañana, ir haciendo escalas, descansar, recuperar energías y volver a salir”, acota. “En una navegación varían muchas cosas como el clima, la salud, pero con todas las condiciones a favor, yo creo que vamos a andar dentro del tiempo planeado”.

En tierra, su familia lo acompañará durante las primeras jornadas, pero después seguirá sólo en contacto con Prefectura Naval. “Hay algunos puntos ya marcados como para hacer paradas, pero vamos a ir viendo todo sobre la marcha”.

Con respecto al entrenamiento, Diego dijo que está remando en el Colonia Rowing, además de otras actividades deportivas que realiza diariamente. No obstante, piensa que en estos tipos de desafíos “lo que más se trabaja es la cabeza, ya que te puede jugar a favor o en contra”. “Es algo rutinario, repetitivo, estás solo y debes llevarla lo mejor posible”, agregó.

Pensando a futuro, Diego cuenta que hay un montón de desafíos en la lista, pero “con los años encima aprendí que hay que respetar la ley del proceso y llevar todo con más calma, e ir caminando paso a paso”. “Sin dudas tenemos objetivos para el día de mañana”, finalizó.

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