la diaria Teatro y danza

Roberto Romero (archivo, 2022)

Foto: Natalia Rovira

Murió Roberto Romero, figura en varias categorías del carnaval

Parodista, murguista e integrante de comparsas clave, el artista interpretó a una serie de personajes icónicos.

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A los 68 años falleció Roberto Romero, artista de carnaval de enorme trayectoria, que en el último tiempo estuvo vinculado a la categoría sociedad de negros y lubolos. En 2024 el reconocido actor y puestista fue galardonado como Figura de Oro del Carnaval gracias a su trabajo en la comparsa Valores.

Formado en el ámbito teatral, su vínculo con la fiesta de Momo se dio a través del parodismo, donde salió con Los Sandros y Momosapiens, llegando a interpretar icónicos personajes como Galileo Galilei, Artigas y Da Vinci, entre otros. En los Momo no solo fue parte de elencos memorables sobre fines de la década de 1990 y principios de los 2000, sino que también comenzó a marcar su impronta en la puesta en escena carnavalera, rubro en el que ya había mostrado su talento en la fundación de la murga Colombina Che. Horacio Rubino, director del conjunto decano del parodismo, lo despidió con un emotivo mensaje en sus redes: “Se fue una parte de la historia de Momosapiens y también una parte de mi historia personal. El Negro Romero ya había entrado en la categoría ‘maestro’, como todos esos que destacan en lo artístico o deportivo, pero más allá de lo que nos brindó como actor o puestista en escena, fue un entrañable amigo, de esos que hasta te provocan cariño cuando te rezongan. ‘Te vamos a extrañar’ parece una frase hecha que queda bien decir, pero no es el caso, porque desde que me desperté con la noticia lo estoy extrañando y tengo un nudo en la garganta. Volá alto, Negro. Te quiero”.

Romero sumó en su recorrido un pasaje en los inicios de la revista La Compañía, donde siguió acumulando menciones tanto por su destaque actoral como por sus trabajos como técnico. Luego recaló en negros y lubolos, la única categoría del carnaval en la que le faltaba salir. Primero, en 2019, fue parte de Cuareim 1080, la agrupación de Barrio Sur, donde reencarnó al legendario Cacique Juan Ángel Silva. Después se unió a la familia de Valores, de la que fue parte hasta el último carnaval. En la comparsa de Ansina, Romero se reencontró con el director artístico Alberto Coco Rivero. “Fue un tremendo tipo que tuve la suerte de conocer hace un poco más de 30 años”, dijo Rivero a la diaria. “Lo vi hacer teatro y carnaval, en varias categorías, y desempeñando diferentes roles. Me dirigió sobre el final del siglo pasado y tuve la oportunidad de verlo desarrollar personajes con una calidad humana y técnica muy particular”, agregó.

“Durante los últimos tres años tuve la suerte de dirigirlo en la comparsa Valores. Pero todo eso, en realidad, nada dice del Negro Romero. Era un gran tipo. Profundo, simple y lleno de humanidad. Claramente en él los años y la experiencia sobre esta tierra habían hecho un gran trabajo: lo habían vuelto más sabio y, también, más vulnerable”, acotó el director.

“Fue un placer compartir con él esas noches durante tantos meses del año y ver el cariño que le demostraban jóvenes y veteranos. Era el abuelo de todas y todos. Valores era su casa. Y él tenía las llaves de ese espacio que se construye con gente de todos los lugares, de todas las clases sociales, de diversas creencias y de todas las generaciones”, dijo Rivero.

“El último año la jugó de callado. La peleó silenciosamente contra el cáncer. Fuimos ‘compañeros de batalla’. Hablamos mucho de nuestros miedos. A veces alcanzaba una mirada; otras veces había que ponerle palabras para exorcizar aquello que estábamos sintiendo y viviendo. Me confió sus temores y traté de estar a la altura. La última vez que hablamos fue en mayo. Me dijo que estaba muy bien y que se sentía así. Y yo le creí. Ayer, un mensaje en el celular me gritaba que a Romero le quedaban algunas horas”, expresó.

Rivero se despidió con la seguridad de que su compañero va a ser recordado por mucho tiempo: “Hoy se fue sin hacer mucho ruido, como solía. En silencio. Como los elefantes. Hace dos carnavales, en el espectáculo Animal, interpretaba al Elefante. Un viejo del barrio, amado por quienes lo rodeaban, producto de una honestidad y una franqueza inquebrantables. Tras su muerte, en el final del espectáculo, los tambores sonaban por él. Estoy casi convencido de que los tambores de Valores van a seguir sonando durante mucho tiempo al ritmo del corazón del Negro Romero”.

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