Según informó la Dirección General Impositiva (DGI), la recaudación impositiva cayó 2,0% en términos interanuales durante enero, luego de haberse contraído 3,5% en el último mes del año. De esta manera, durante los últimos 12 meses móviles, la evolución de la recaudación muestra una clara tendencia de desaceleración, con registros interanuales que pasaron de estar en el entorno del 4% (entre mayo y setiembre) a ubicarse apenas por encima del 1%.
Impuestos al consumo
En el caso del IVA, que da cuenta de casi la mitad de la recaudación total durante enero, la caída interanual durante el mes fue de 2,7%, siendo el cuarto mes consecutivo de retroceso. Al interior de este rubro, las mayores caídas fueron las del IVA importaciones (14,6%) y las del IVA mínimo de pequeñas empresas (20%).
Para el Imesi, por su parte, los datos arrojan una variación apenas positiva (0,1%). En este caso, la participación del impuesto en el total recaudado asciende actualmente al 8,5%. Los datos indican que, al interior de este impuesto, las situaciones varían significativamente, destacándose el incremento del Imesi correspondiente a las emisiones de CO2 (7,6%) y la caída del correspondiente a los automotores (20,6%).
De esta manera, los impuestos al consumo representan el 58% de la recaudación, un elemento que refleja –en parte– los problemas asociados a la regresividad del sistema en su conjunto, dado que la participación de los impuestos directos (como el IRPF) es sensiblemente más baja en comparación.
Impuestos a la renta
En el caso de los impuestos a la renta, las cifras de enero arrojan resultados mixtos, aunque predominan los números rojos en la comparación interanual. De hecho, el único impuesto cuya recaudación es mayor que hace un año es el Imeba, con un incremento de 11,1% frente al mismo mes del año anterior. El resto de los tributos pertenecientes a esta categoría exhibe variaciones negativas en la comparación con enero de 2025.
En ese sentido, caen el IRAE (6,1%), el IRPF (0,1%), el IASS (11,6%) y el IRNR (7,8%). No obstante, cabe resaltar que, en el caso del IRPF, la variación agregada refleja dos situaciones distintas, dado que cae la recaudación derivada de la categoría I (6,6%) –que es la que corresponde al capital– y aumenta la proveniente de la categoría II (1,2%) –que es la que nuclea las rentas del trabajo–. Considerando todo lo anterior, la variación interanual para el total de los impuestos a la renta es negativa y equivale al 3,1%.
Impuestos a la propiedad
En este caso, los datos de enero también dan cuenta de situaciones muy distintas. Concretamente, si bien este rubro avanza 15,3% con relación a enero de 2025, la mejora es producto enteramente de la mayor recaudación del impuesto al patrimonio (22,5%), dado que se recaudó un 1,6% menos en el caso del impuesto a las transmisiones patrimoniales y un 22,4% en el del impuesto de Primaria.
La recaudación y el desempeño económico
La trayectoria de la recaudación representa una señal adicional sobre la pérdida de dinamismo que exhibe la economía uruguaya desde mediados del año pasado, un fenómeno que se expresa también en la órbita del mercado laboral y a nivel de otros indicadores económicos.
En línea con este diagnóstico, la nueva consulta realizada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) al Comité de Expertos que forma parte de la institucionalidad fiscal arroja una perspectiva poco auspiciosa en materia de crecimiento. Según los agentes consultados, el PIB crecería 1,8% y 1,9% en 2026 y 2027, respectivamente, convergiendo a partir de ahí a una tasa de expansión del 2%.
Estas proyecciones son un insumo clave para contar con un “seguimiento más preciso de la posición cíclica de la económica” y para el funcionamiento de la institucionalidad fiscal vigente desde 2020. En esta instancia, según explicita el informe difundido por el MEF, fueron 11 los agentes que brindaron sus proyecciones para un horizonte temporal que se extiende desde 2025 (dado que el dato oficial se conocerá recién dentro de un mes) hasta 2034.
De esta manera, parecen consolidarse unas expectativas de crecimiento más modestas que las que se incluyeron en la ley de presupuesto, con un crecimiento acumulado más de dos puntos menor que el previsto para todo el quinquenio.
Durante ese período, el crecimiento potencial de la economía (que refleja las capacidades productivas de los factores de producción a mediano y largo plazo) estimado no supera el 2,1% anual. De hecho, la estimación de este indicador cae una décima a partir de 2030, convergiendo al 2% hacia el final del horizonte proyectado.
De la misma consulta surgen también proyecciones para el desempleo, la inflación y el tipo de cambio. En el primer caso, los especialistas consultados anticipan que la tasa de desempleo aumentaría este año y el siguiente, alcanzando un máximo de 7,8% durante el primer trimestre de 2027. En el caso de la inflación, la mediana de las estimaciones sugiere que este indicador se mantendría por debajo de la meta del BCU (4,5%) durante todo 2026, alcanzando un piso de 3,4% en algún momento del primer trimestre.
Finalmente, estas proyecciones son consistentes con una muy leve depreciación del peso uruguayo durante los próximos 18 meses. Concretamente, la cotización del dólar cerraría este año en el entorno de los 40 pesos, aumentando posteriormente un peso más en el correr del tercer trimestre de 2027.