El dato
Según un informe que recorre la evolución del mercado de trabajo uruguayo para los últimos 40 años, elaborado por el Centro de Estudios Etcétera, durante ese período las horas trabajadas cayeron tanto para los hombres como para las mujeres. Este fenómeno se aceleró a partir de la década de 1990 y alcanzó su punto mínimo en 2018. Sin embargo, la irrupción de la pandemia, junto con la baja de los salarios en términos reales, incentivó a las personas a aumentar el número de horas trabajadas en la semana.
En las últimas cuatro décadas, la brecha de horas trabajadas entre hombres y mujeres se redujo desde las diez horas a unas seis o siete en el presente, en línea con la mayor participación femenina en el mercado laboral.
En ese período también se redujo la diferencia entre Montevideo y el interior del país, que para 2016 ya se había cerrado. Sin embargo, la llegada de la pandemia provocó un aumento de las horas, que fue más intenso en el interior del país que en la capital.
¿La reducción de la jornada de trabajo fue igual para todos los trabajadores?
Este fenómeno fue más pronunciado entre los trabajadores más jóvenes, especialmente los adolescentes (14 a 17 años), quienes pasaron de jornadas semanales de 37 horas en la década de 1980 a 18 horas en la actualidad. Si bien en los restantes grupos etarios también se observa una disminución, en la actualidad todos trabajan entre 35 y 40 horas semanales.
A pesar de que en promedio los uruguayos trabajamos unas 37 horas a la semana, existen grandes diferencias entre los distintos sectores de actividad. El sector agropecuario, el transporte, la comunicación y los servicios de abastecimiento de luz, agua y gas superan las 40 horas semanales. En cambio, los servicios financieros y a las empresas, la educación, la salud y el servicio doméstico suelen tener jornadas más cortas.
¿Qué pasó en el mundo con la jornada de trabajo?
A nivel mundial, la reducción de la jornada laboral es un fenómeno de larga data que se inició hacia fines del siglo XIX, en particular dentro del conjunto de economías avanzadas. Durante las últimas cuatro décadas la disminución de las horas trabajadas fue más moderada en esas economías que en Uruguay, mientras que en otras economías, como China e India, las horas trabajadas aumentaron durante ese período.
¿Cuáles son las implicancias de este fenómeno?
Contar con más tiempo libre es positivo para las personas, ya que permite dedicar más tiempo al descanso, la familia y el ocio. Sin embargo, desde el punto de vista económico, trabajar menos horas puede dificultar el crecimiento del país, debido a que implica una menor cantidad de trabajo disponible para producir bienes y servicios. Según estimaciones de la consultora Exante, la reducción de la jornada semanal durante el período 2014-2021 tuvo un impacto negativo sobre el crecimiento de la economía uruguaya.
En consecuencia, para lograr un mayor bienestar para la población por la vía de un mayor crecimiento, debemos enfocarnos en una batería de medidas orientadas a mitigar estos efectos. Entre ellas se destacan, por ejemplo: aumentar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo; extender la vida laboral (por ejemplo, incrementando la edad mínima jubilatoria); reducir el desempleo, especialmente entre los jóvenes; y reinsertar en el mercado laboral a los desempleados de largo aliento. Al mismo tiempo, resulta relevante potenciar el nivel educativo y la formación técnica de nuestra fuerza de trabajo, reducir la informalidad y mejorar la productividad.
Joaquín Pascal, Centro de Estudios Etcétera.