Según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el producto interno bruto (PIB) argentino creció 2,3% interanual durante el primer trimestre del año, superando las expectativas. Con relación al trimestre anterior, la variación desestacionalizada marcó una expansión de 0,7%.
Perspectiva de oferta
Desde el punto de vista de la oferta, el mayor impulso al crecimiento interanual vino del sector de la agricultura, la ganadería, la caza y la silvicultura, cuya expansión superó el 18%. Dado el peso de este sector en la economía, la incidencia asociada a este incremento fue de casi 1,1 puntos porcentuales, es decir, casi la mitad de la expansión total de la economía se explica por el dinamismo de este sector. En términos de incidencia, el segundo sector en importancia fue el de la explotación de minas y canteras, cuya expansión fue de 12,3% y explica 0,5 puntos del total.
También contribuyeron, aunque en menor medida, los sectores asociados a la intermediación financiera, el transporte y las comunicaciones (con un crecimiento de 2,3%), la pesca (27,5%) y las actividades empresariales, inmobiliarias y de alquiler (0,9%).
En contraposición, el sector con mayor incidencia negativa fue el industrial, cuya actividad se contrajo 1,7% (le restó más de dos décimas al crecimiento interanual del PIB). También cayeron las actividades nucleadas en la administración pública y la defensa (1,4%), el sector de electricidad, gas y agua (1,1%) y el comercio mayorista y minorista (0,3%).
Perspectiva de demanda
Al cambiar el foco del análisis (desde el origen hacia el destino de la producción), se observa que el crecimiento interanual estuvo impulsado por el consumo privado, que se ubicó 2,7% por encima del valor que tenía un año atrás, y por las exportaciones, que se expandieron casi 10%, a pesar de que la comparación trimestral arrojó un saldo negativo. El consumo público, por el contrario, se contrajo 0,9%, al igual que la inversión (11,6%) y las importaciones (-7,5%).
Interpretaciones
Según el director de análisis macroeconómico del centro Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, desde 1993 no se acumulaban cuatro trimestres consecutivos con caída de la inversión y crecimiento de la economía (en términos trimestrales desestacionalizados).
Para Martín Rapetti, director ejecutivo de ese centro, “esta anomalía se explica porque la economía no es una, sino el promedio de varios sectores”. En ese sentido, y en contraste con los procesos típicos de expansión en los que la mayoría de las actividades crecen, “hoy se expanden unos pocos sectores y el resto está estancado o se retrae. Por eso, sube el PIB y se contraen la inversión y el empleo privado formal”.