Entre otras cosas, el reporte aborda el detalle de las últimas emisiones de deuda, que hace algunas semanas fueron objeto de disputa en el ámbito político.
Estrategias de financiamiento y manejo de pasivos
Durante el primer semestre del año el endeudamiento bruto total, que incluye las emisiones en el mercado de bonos y los desembolsos de préstamos multilaterales, alcanzó los 4.005 millones de dólares. Casi la totalidad de este monto (96%) se consiguió en los mercados de bonos, tanto a nivel local (2.144 millones de dólares) como internacional (1.697 millones de dólares).
El monto restante, que son unos 164 millones de dólares, vino de préstamos con organismos multilaterales. De ese total, 100 millones de dólares vienen del Banco Interamericano de Desarrollo “a través de una facilidad de préstamo basado en políticas que apoyan reformas para fortalecer la seguridad hídrica, la resiliencia climática y la gestión de residuos sólidos, con énfasis en la economía circular”.
En lo que hace a la composición, el 54% del financiamiento total descrito estuvo denominado en moneda local. Según destaca el reporte, los avances en el frente de la inflación han continuado respaldando “dos tendencias favorables de financiamiento del gobierno”: la expansión del financiamiento en moneda (en el ámbito doméstico e internacional) y el incremento de la proporción de emisiones en moneda local a tasa fija (no indexada).
Esto “mitiga el traspaso de la dinámica de inflación y salarios a los costos del servicio de la deuda y fortalece el control del gobierno sobre su trayectoria fiscal de mediano plazo”. En ese sentido, en lo que va del año, el 90% de la emisión total de bonos fue en moneda local, con un 73% en pesos nominales a tasa fija.
Lo anterior revela una “creciente capacidad de los inversores domésticos para absorber deuda soberana”, un fenómeno que profundiza la estrategia de desdolarización que viene impulsando el país en las últimas dos décadas a efectos de reducir la exposición a la volatilidad del tipo de cambio y de dotar de una base de financiamiento estable en medio (ante las turbulencias que caracterizan a los mercados globales).
Sobre el perfil del endeudamiento
La deuda con relación al PIB
La Unidad de Gestión de Deuda (UGD) proyecta que el stock de deuda bruta del gobierno central se ubicará en torno al 61,2% del PIB al cierre del primer semestre. Esto representa, con relación a diciembre del año pasado, un incremento equivalente a 1,4 puntos porcentuales. En la misma línea, la deuda neta (que es la deuda bruta descontada de los activos) se estima en 57,6% del PIB, lo que supone un aumento de 1,8 puntos porcentuales tomando la misma referencia de comparación. De esta manera, el nivel de endeudamiento expresado en términos netos se mantiene por debajo de mediano plazo (65% del PIB) que establece la regla fiscal vigente.
Participación por monedas y avances en la desdolarización
Al cierre de junio, el porcentaje de la deuda en moneda local del gobierno central se ubicó en torno al 56,6%, un punto porcentual más respecto del cierre de 2025. Según destaca la UGD, estos avances en el proceso de desdolarización “se alinean estrechamente con el objetivo estratégico de alcanzar al menos el 57% de la deuda total en moneda local para el final de la administración”, en línea con lo que fue definido en la ley de presupuesto. A este respecto, “el progreso continuo hacia este objetivo respalda metas más amplias de reducción de los riesgos de descalce de monedas, mejora de la sostenibilidad de la deuda y fortalecimiento de la resiliencia ante choques externos”.
Perfil de vencimientos
Durante el período bajo análisis, la deuda de corto plazo del gobierno central, entendida como aquellas obligaciones que vencen en el próximo año, representó el 6,5% del stock total. La madurez promedio de nuestra deuda, señala el informe, permanece en torno a los 12 años, lo que refleja “esfuerzos sostenidos por extender vencimientos, reducir riesgos de refinanciamiento y potenciar la resiliencia a variaciones en la tasa de interés”.
Residencia de los tenedores de bonos
Sobre este aspecto, el reporte revela que la proporción de inversores –residentes y no residentes– de los bonos globales cambia significativamente en función de la moneda de denominación. En este caso, los datos revelan que:
- los no residentes tenían más del 80% de los bonos globales en dólares, “reflejando una fuerte demanda internacional por las emisiones denominadas en esta moneda”;
- los no residentes tenían más del 44% de los bonos globales en moneda nominal a tasa fija, lo que representa una caída de 11,3 puntos porcentuales frente a diciembre. En particular, el informe señala que “la emisión global más reciente tuvo una demanda significativa de inversores residentes, señalando una creciente participación de inversores domésticos en este mercado”;
- los inversores residentes tenían más del 88% de los bonos globales denominados en unidades indexadas (sin cambios con relación al cierre del año pasado). En este caso, los datos sugieren “una preferencia de parte de los inversores domésticos por instrumentos indexados a la inflación emitidos en los mercados globales”.
Costos de endeudamiento y riesgo soberano
A este respecto, se desprende del informe que la “tasa promedio anual ponderada del stock de deuda en moneda local fue de 3,4% en términos reales para el portafolio indexado al IPC (UI), 2,1% para los instrumentos indexados al salario nominal y 8,4% para las obligaciones en pesos nominales”.
Con relación a la calificación crediticia, Uruguay sigue teniendo el menor nivel de riesgo país de la región y alcanzó este año el mínimo histórico, lo que pone de relieve la “robusta solvencia crediticia de Uruguay”.
