Educación Educación terciaria

Philippe Meirieu y Nicolás Duffau, el 19 de octubre, en el Paraninfo de la Udelar.

Foto: Alessandro Maradei

Philippe Meirieu recibió honoris causa y destacó importancia de “aprender de otros, con otros, por los otros y para los otros”

El pedagogo francés recibió el máximo reconocimiento de la Udelar y planteó que es necesario que la universidad tenga apertura universal para ir contra “todas las tentaciones de regresión”

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Este lunes la Universidad de la República (Udelar) hizo entrega del título doctor honoris causa por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) al reconocido pedagogo francés Philippe Meirieu. Reconocer su trayectoria “deviene un deber de justicia académica y un imperativo ético y político necesario”, fundamentó la profesora Eloísa Bordoli en la solicitud para el otorgamiento de esta distinción.

A lo largo de la fundamentación también expresa la extensa labor académica de Meirieu y su contribución en la creación de pensamiento para enfrentar actuales desafíos que presenta el terreno educativo y señala que sus aportes no se restringen únicamente al campo de las Ciencias de la Educación y las Humanidades, sino que también “ha sido un defensor de la educación pública en tanto la concibe como un cimiento fundamental de la democracia” y “como el único espacio capaz de garantizar que la educación sea un proceso de emancipación y no de segregación o exclusión”. Bordoli asegura en su fundamentación que para el pedagogo “la escuela pública es el único espacio capaz de garantizar que la educación cumpla su función democrática de construcción de lo común por encima de intereses individuales o del mercado”.

Meirieu estudió Filosofía y Letras en París, y a lo largo de su trayectoria trabajó como profesor en varios colegios, liceos y en la Universidad Lumière-Lyon II. A su vez, dirigió diversas instituciones ligadas a la formación y a la investigación pedagógica. Su obra, vinculada al estudio de la pedagogía, está compuesta por más de 40 libros publicados y traducidos a varios idiomas.

Nicolás Duffau, decano de la FHCE, destacó al inicio de la ceremonia en el Paraninfo de la Udelar la relevancia de la entrega del “máximo reconocimiento” académico dentro de la universidad y señaló que, entre tantas figuras a las que se les ha otorgado, hoy lo recibe alguien que “ha reflexionado sobre la educación, sobre la pedagogía, sobre lo que implica resistir en el terreno pedagógico” y que “ha dado elementos para quienes están día a día en las aulas”. Esta entrega, señaló, significa una expresión de la “voluntad política de la universidad” por la “importancia que tienen las temáticas vinculadas al mundo educativo” y porque la entrega deviene de un gesto en conjunto con otras instituciones como la Administración Nacional de Educación Pública y el Ministerio de Educación y Cultura.

Bordoli destacó durante su discurso previo a la entrega del título que la figura de Meirieu representa a “un intelectual que ha dedicado buena parte de su vida a formularse una pregunta sencilla, pero con profundas consecuencias: ¿qué significa verdaderamente educar a otro ser humano?”. La docente reconoció la extensa carrera que lo vincula a la educación y señaló que “antes de convertirse en uno de los referentes centrales de la pedagogía contemporánea, fue maestro, profesor de enseñanza media y formador de docentes. Esta experiencia de aula dejó una marca profunda en toda su obra”.

A través de un recorrido por algunas de las obras más reconocidas de Meirieu, como Frankenstein educador, Pedagogía: el deber de resistir o Aprender, sí. Pero ¿cómo?, hizo un repaso de sus aportes más destacados y señaló que la Udelar celebra, además de la “obra extraordinariamente fecunda” del pedagogo, “una determinada manera de entender la educación”. Esta manera se basa en “una educación entendida como un derecho humano fundamental y un bien público y social” que forma parte de “una responsabilidad del Estado”, señaló.

El discurso de Bordoli también trazó puentes entre el pensamiento de Meirieu y la tradición pedagógica de América Latina. Durante uno de sus pasajes vinculó el pensamiento del honoris causa con Paulo Freire, al destacar que ambos comparten la convicción de que “educar exige confiar en la capacidad del otro para ser sujeto de su propio pensamiento” y resumió el legado del homenajeado en la idea de que “educar es afirmar el derecho de todos al mundo”.

Meirieu señaló el papel “determinante” de la universidad y reivindicó las formas de aprendizaje colectivo

Meirieu recibió la distinción emocionado y entre aplausos. Entre las palabras que compartió posteriormente hizo referencia a la escala “serena y rica” que significó su estadía de unos días en Uruguay y señaló las buenas impresiones que le dejó el intercambio con docentes durante la Feria de Buenas Prácticas Educativas, organizada por el colegio Santa Elena el sábado pasado. También destacó el encuentro de esta mañana, que lo llevó a participar en una de las asambleas territoriales en Bella Italia, realizada en el marco del Congreso Nacional de Educación (CNE).

Sobre este último aspecto, Meirieu destacó los intercambios de “positividad” y los “testimonios emocionantes” que surgieron del encuentro con estudiantes. Asimismo, valoró la construcción de un espacio de participación y diálogo en el marco del CNE, al que calificó como “ejemplar”. En ese sentido, comparó la experiencia vivida con la situación actual que atraviesa Francia entre masivas protestas estudiantiles, y señaló que, si en su país se hubieran promovido instancias de consulta de este tipo tal vez el escenario actual sería diferente.

Meirieu también destacó los recursos con los que cuenta Uruguay en materia educativa y valoró que la educación sea considerada una “prioridad” no solo en el discurso, sino también en “los hechos”.

Por otra parte, subrayó el papel de la universidad en la construcción de prácticas culturales compartidas y en la generación de vínculos. En ese sentido, reivindicó el aprendizaje colectivo como una forma de contrarrestar el individualismo y hacer frente a la violencia. “Apostamos a la universidad”, expresó, y destacó la importancia de “aprender de otros, con los otros, por los otros y para los otros”.

Meirieu mencionó el papel “determinante” de la universidad y señaló, ya casi al cierre de su discurso de agradecimiento, que mantener la “perspectiva de apertura de la universidad hacia lo universal” asegura una de las “vacunas esenciales” contra “todas las tentaciones de regresión”. A su vez, destacó que este tipo de reconocimientos contribuyen a fortalecer la cooperación entre instituciones académicas de distintas partes del mundo al tejer una red de vínculos que trasciende las diferencias.

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