Los sistemas de pago digitales dejaron de ser una herramienta complementaria del sistema financiero para convertirse en una infraestructura estratégica de la economía. La velocidad, el costo de las transacciones, la interoperabilidad entre países y la capacidad de adaptarse a un mundo cada vez más automatizado, con la incorporación de agentes de inteligencia artificial (IA) comienzan a definir la competitividad de las naciones.
En ese escenario, Uruguay enfrenta el desafío de no quedar rezagado frente a modelos desarrollados específicamente para la era digital. Así lo planteó, en diálogo con la diaria Ralf Germer, CEO de la empresa brasileña PagBrasil, especializada en la gestión y procesamiento de pagos a través de Pix, la plataforma de transferencias instantáneas que permite la conversión de moneda en tiempo real.
Germer advirtió que no solo los países de América Latina, sino también Europa, pueden perder terreno si no avanzan en la modernización de sus sistemas.
“Uruguay es un país dolarizado y también tiene un alto nivel de tarjetas en el país. Es una situación un poco parecida en Chile, por ejemplo, o en la Unión Europea […] Hay menos necesidad de crear otro sistema de pagos, porque los problemas de hoy, la gran mayoría, están bien atendidos. Pero yo creo que es necesario desarrollar este [otro] tipo de sistemas, porque no solo es una cuestión de inclusión financiera, sino también de crear los sistemas de pagos del futuro”, afirmó.
Para Germer, la discusión ya no se limita a la inclusión financiera o a la comodidad del usuario, sino a la construcción de la infraestructura que sostendrá el comercio digital, los pagos automatizados y la integración económica en los próximos años.
“Las tarjetas de crédito han sido desarrolladas antes de la aparición de Internet y después han sido adaptadas para que funcionen más o menos en el mundo digital. Es diferente cuando estos sistemas de pagos como el Pix han sido creados en la era digital”, señaló.
¿Cómo nació PagBrasil y cuáles son los servicios que brinda?
Somos una empresa con más de 15 años en el mercado, lideramos la tecnología de pagos en Brasil. Observamos que Pix está creciendo mucho y ocupará una posición predominante en el mercado de pagos de Brasil. Hace unos años, pensamos que si Pix tenía tanto éxito dentro de Brasil, los ciudadanos de ese país no iban a querer, cuando viajaran, pagar de la forma antigua, ya sea con dinero efectivo o con tarjetas.
Además, nos enfrentamos a otro problema: los uruguayos, argentinos y de otros países que viajan a Brasil se encuentran con el hecho de que muchos lugares aceptan dinero Pix, que era el medio de pago que utilizan los brasileños pero los extranjeros no tenían acceso a eso. Por lo tanto, pensamos que teníamos que crear una solución. Hoy en día tenemos conexiones con adquirentes y bancos uruguayos, con Argentina, Chile, Paraguay, con países en Europa tenemos una cobertura muy buena.
¿Cómo ven, por ejemplo, el mercado regional y, sobre todo, el uruguayo?
La matriz de la empresa está en Puerto Alegre, por lo que su ubicación es muy cercana a Uruguay. Empezamos a hacer testeos del producto en Uruguay en 2023, haciendo conexiones para que los hoteles, por ejemplo, puedan aceptar como forma de pago Pix. La prueba funcionó bastante bien.
Posteriormente, hicimos alianzas con OCA, con Plexo, una empresa que ha sido comprada por Itaú, y también con GetNet en Uruguay, dando a estos adquirentes la posibilidad de cobrar en las máquinas pos con Pix. En los próximos meses tendremos más cosas para anunciar para el mercado uruguayo.
Dimos un gran paso en enero de 2024, cuando hicimos un acuerdo con Bankcard en Paraguay. Bankcard es una empresa que desarrolla tecnología de pagos digitales para la gran mayoría de los bancos paraguayos. Hicimos un acuerdo con Bankcard, que permite que los bancos paraguayos puedan ofrecer a sus usuarios la posibilidad de pagar con Pix en Brasil desde una cuenta paraguaya. Eso ha sido un gran éxito, y en diciembre de 2025 en Argentina hicimos una alianza con Coelsa [Cámara de Compensación de Argentina] y con la cámara de servicios digitales que utilizan los bancos argentinos. Actualmente ya tenemos ocho bancos conectados desde diciembre hasta ahora. Nuestra idea es interconectar los sistemas de pagos de diferentes países del mundo.
Esta facilidad de interconectar los sistemas de pagos, ¿qué impacto tiene para el ciudadano? ¿Qué beneficios le da?
Eso depende mucho de cada país, pero voy a empezar con el tema de la inclusión financiera. En casi toda América Latina tenemos el problema de que hay una parte de la población que no utiliza sistemas financieros formales y solo tienen dinero efectivo con todas las desventajas que ello implica. Hay movimientos en toda América Latina de incluir a esta población a través de sistemas de pagos digitales, que pueden ser soluciones como Pix, billeteras digitales, entre otros. Cada país va a su ritmo, pero la tendencia es que todos están creando algo.
El primer paso es sustituir el dinero en efectivo porque es muy ineficiente, y uno de los puntos más importantes de la no inclusión financiera es que quién no utiliza servicios financieros formales no tiene acceso a crédito, lo cual tiene muchas consecuencias. Por ejemplo, significa que cuando una persona no tiene dinero ahorrado y se quiere comprar una heladera, el local puede dársela en cuotas pero con muchos intereses.
Por otro lado, en toda América Latina tenemos muchos pequeños emprendedores, por lo que los nuevos sistemas de pagos les permiten aumentar su negocio de forma increíble.
Hay diferentes soluciones al dinero efectivo. Por ejemplo, puedes comprar tu hotel desde tu país de origen, cambiar a dólares o a reales antes de viajar, utilizar tu tarjeta de crédito, hacer transferencias. Hay países como Uruguay, Paraguay o Chile, donde hay menos restricciones en el uso de la tarjetas en el exterior, pero en Brasil y en Argentina es más difícil. En Brasil hay un impuesto del 3,5% por el uso de la tarjeta en el extranjero. En Argentina es un 30%. Por lo tanto, a los brasileños y argentinos no les gusta utilizar la tarjeta cuando viajan porque es muy cara.
Además, en Brasil una gran parte de la población no tiene una tarjeta. Entonces, estos sistemas buscan incluir a todas las personas cuando viajan. No hay límite como una tarjeta de crédito mientras tienes dinero en tu cuenta de ahorro. Si tienes una línea de crédito con tu banco, puedes utilizarla también directamente con el Pix. El cambio es muy competitivo, es más barato que en las tarjetas, el dinero efectivo o la transferencia. Además es rápido y muy cómodo. En Brasil casi no existe ningún comercio, sea online o físico, que no acepte Pix. Un argentino que viaja a Brasil y tiene la opción de pagar con Pix puede comprar en cualquier lado y muchas veces consigue descuentos.
¿Cuál es la situación de la región?
Cada país está creando su solución. Quizá la excepción a esto es Europa, que tiene una regulación y moneda común. En Brasil el lanzamiento de Pix tuvo tres objetivos: la inclusión financiera, la innovación en el sistema y conseguir una menor concentración del mercado financiero en bancos. Mientras tanto, el sistema de pagos de India, llamado UPI, que nació en 2016, tuvo objetivos parecidos a los de Brasil, pero también buscó una independencia. No querían que India dependiera de Visa, Mastercard, Google… Querían tener control del sistema. En Brasil ese no ha sido el objetivo, pero hoy en día se entiende mucho mejor que quizás el sentido del control, sobre todo frente a las tensiones geopolíticas.
Volviendo a la región, cada vez más surge la necesidad de interconectar los sistemas de pagos de los países. El Mercosur es un buen ejemplo, porque hay flujo de personas y mercancías.
Yendo al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, ¿por qué es clave que la región impulse un sistema de pagos transfronterizo para lograr que el acuerdo sea efectivo?
Hay sistemas de pago para el comercio a gran escala, que son seguros y tienen rapidez. Pero la situación cambia cuando un usuario, un pequeño comercio compra alguna cosa en tiempo real.
En Europa se está trabajando en una iniciativa para conectar a los países con sistemas de pagos, pero se está abordando de forma muy lenta y los gobiernos tienen otras prioridades, lo están dejando a la iniciativa privada.
Ese fue también el pensamiento que Brasil tenía de la creación de Pix. Buscó crear la infraestructura, y encima de esto la iniciativa privada debía establecer todas esas experiencias. Lo que hace el banco central es crear la base de datos de los usuarios y las transacciones. Todo el resto, toda la experiencia, se crea por la iniciativa privada, por bancos, por instituciones de pago financieras y fintech. Veo a Pix como la infraestructura de carreteras de un país, son construidas por el gobierno o por iniciativa privada con la autorización del Estado, pero las limitaciones y el mantenimiento son definidos por el gobierno. Encima de ellas funciona el país y la economía. Es necesario también la iniciativa privada, porque hay que intentar muchas cosas diferentes para encontrar el camino correcto y conseguir las soluciones que sean aceptadas por los usuarios.
¿Se puede decir entonces que los sistemas de pago son tan importantes como, por ejemplo, los aranceles o las normas sanitarias en un acuerdo comercial?
Yo diría que sí. La reglamentación también es muy importante. Una cosa es la experiencia del usuario y otra es la seguridad. Los sistemas de pagos son muy importantes también para evitar actividades ilegales. Son más seguros que el dinero efectivo. Con el dinero en efectivo nadie sabe de dónde viene y hacia dónde va. Con los sistemas de pagos se puede saber la procedencia del dinero –es una gran ventaja–, y mucho más aún a nivel transfronterizo, de dónde viene el dinero. Es una ventaja grande en términos de seguridad. Además, el riesgo de que te puedan estar robando es prácticamente imposible con los pagos digitales.
¿Cree que el caso de Brasil es un ejemplo en términos del sistema de pagos?
Sí, seguro que sí. Cuando he tenido que viajar para participar en conferencias en Europa, Estados Unidos y otras regiones del mundo, Brasil ha sido admirado en el mundo de pagos por Pix. Mientras el sistema de India se lanzó en 2016, Brasil comenzó en 2020 y el Pix ha crecido muy rápido. Es admirado por el éxito, pero también por el efecto positivo que ha tenido en la inclusión financiera y en el crecimiento económico.
Cuando hay un sistema que interconecta a los países, hay más comercio, más intercambio de personas. Yo creo que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea va a impulsar el negocio en todas las regiones, así como también el desarrollo de negocios. Generará muchos viajes de personas a América Latina, a Europa, y se utilizarán estas interconexiones que estamos creando.
¿Qué desafíos enfrentan Uruguay y el Mercosur en materia de sistema de pagos?
Uruguay es un país dolarizado y también tiene un alto nivel de tarjetas en el país. Es una situación un poco parecida en Chile, por ejemplo, o en la Unión Europea, donde una gran parte de la población es bancarizada y utiliza cuentas bancarias y tarjetas. Hay menos necesidad de crear otro sistema de pagos, porque los problemas de hoy, la gran mayoría, están bien atendidos. Pero yo creo que es necesario desarrollar este tipo de sistemas, porque no solo es una cuestión de inclusión financiera, sino también de crear los sistemas de pagos del futuro. Nosotros vivimos cada vez más en el mundo digital, estamos hablando del comercio por agentes [de inteligencia artificial], sistemas que harán pagos por nosotros, y necesitamos sistemas que han sido desarrollados para esto.
Las tarjetas de crédito han sido desarrolladas antes de la aparición de Internet y después han sido adaptadas para que funcionen más o menos en el mundo digital. Es diferente cuando estos sistemas de pagos como el Pix han sido creados en la era digital.
El Pix es una experiencia totalmente superior para el usuario pero también para el comercio. Tiene más control, es más seguro, más barato y más conveniente. Necesitas crear algo de cero para el mundo digital, utilizando Open Finance, Open Banking, como se llama en Brasil, para posibilitar este tipo de soluciones. Entonces es la gestión para adaptarse ante el futuro.
Uno de los factores más importantes del éxito del Pix es que es mucho más barato para el comercio. El Pix es más barato que el efectivo; tiene un costo de manejo más barato que las tarjetas que tienen sus tasas relativamente altas y después está el hecho que el Pix liquida de forma instantánea. Mientras que una tarjeta de crédito en Brasil le paga al comercio después de 30 días y el efectivo al final tienes que llevarlo al banco, el Pix es instantáneo. En el momento del pago, el dinero está en la cuenta de comercio. Esas ventajas han motivado, por ejemplo, que una farmacia te dé puntos por pagar con Pix.
Yo creo que un país como Uruguay debería mirar estas opciones y pensar en invertir en un sistema como Toke para que sea utilizado cada vez más.
¿Cree que Uruguay, al igual que otros países de la región, corren el riesgo de no poder adaptarse a las nuevas formas de pago del futuro?
Sí, correcto. Absolutamente. Y muchos otros países. Europa también está por detrás. Siempre cuando viajo a Europa echo de menos Pix. Alemania, mi primer país de origen, es un país donde las personas, los comercios aún pagan mucho en efectivo.
Me gustaría destacar que en Brasil, así como el Pix sigue creciendo, las tarjetas están siendo beneficiadas también. Los sistemas de pagos digitales, incluidas las tarjetas, están creciendo. Lo que vimos a partir del momento del lanzamiento del Pix, es que ha sustituído en primer lugar el dinero efectivo. Las tarjetas de crédito todavía tienen su espacio en el mercado, porque mucha gente las utiliza para financiar su consumo y también da puntos. Son ventajas que creo que no van a garantizar para siempre su posición, porque Pix también puede avanzar en esas áreas. Pero hoy en día no es así. Y como he dicho antes, es bueno que haya competencia y varios sistemas alternativos en el mercado.