Este sábado tendrá lugar en el Antel Arena la cuarta edición de IT Builders Live, un encuentro que reúne a empresas, emprendimientos, profesionales, centros de formación y organizaciones públicas. La jornada tendrá más de 100 actividades y estará centrada en tres ejes: inteligencia artificial (IA), ciberseguridad y futuro del empleo.
La discusión llega en un momento en que las empresas y los estados están acelerando la incorporación de IA, en particular de sistemas agénticos capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones de manera autónoma.
Roberto Musso, presidente de Digevo y uno de los invitados internacionales del evento, sostuvo, en diálogo con la diaria, que América Latina está rezagada en este proceso y debe acelerar su adopción tecnológica para no ampliar la brecha con otras regiones.
Musso, quien llegará desde Chile para participar en distintas actividades del encuentro, planteó que la región enfrenta un atraso tanto en inversión como en la ejecución de proyectos. “Estamos en una etapa muy importante. Hoy día, ya sea en las empresas o en los estados, se tomó la decisión de usar la IA”, afirmó.
Según explicó, la incorporación de estas herramientas se está traduciendo en asignaciones presupuestales y en la búsqueda de resultados concretos, “sobre todo de la mano de los agentes”.
No obstante, remarcó que “América Latina tiene un atraso importante” en sus niveles de inversión y los proyectos que se desarrollan son “tímidos todavía”, lo cual podría generar una “desventaja con respecto al resto del mundo”.
Daniel Giosa, organizador de IT Builders Live, dijo a la diaria que uno de los cambios de esta edición es que la discusión sobre IA ya no está restringida al sector tecnológico, sino que alcanza a empresas y organizaciones de todas las áreas.
En paralelo, IT Builders Live será sede de una instancia uruguaya de la Startup World Cup, competencia internacional de emprendimientos cuyo ganador podrá avanzar a las siguientes etapas. La competencia culminará en una final en Silicon Valley, donde la startup ganadora recibe una inversión de un millón de dólares.
Una carrera que se acelera
El problema, según explicó Musso, es que el aprendizaje generado por el uso de estas tecnologías se acumula y genera ventajas para quienes comienzan antes. Comparó ese proceso con el interés compuesto: cada nueva experiencia se suma a las anteriores y permite acelerar el desarrollo.
“Cuando una empresa empieza a operar, ese aprendizaje se acumula con el anterior y así sucesivamente en un proceso compuesto, que le confiere una ventaja que la segunda compañía, la que no empezó oportunamente, no logra nunca alcanzarla. Eso es lo que puede ocurrir en nuestras empresas y por extensión en nuestros estados”, señaló.
Para el especialista, ese fenómeno también puede profundizar las desigualdades en la región. “Aquellos que disfruten de los beneficios de la IA van a progresar mucho y aquellos que no lo hagan, por las razones que sean, van a perjudicarse, van a tener menos acceso a educación, a resultados económicos, y eso puede ser un problema muy grande para nosotros. Sobre todo porque somos la región más desigual del mundo. Con ello se ampliaría la desigualdad de alguna manera”, advirtió.
Agentes
A diferencia de los sistemas de IA generativa más conocidos, como ChatGPT, Gemini o Claude, los agentes pueden actuar sobre sistemas y ejecutar tareas a partir de un objetivo. “Los agentes son capaces de ejecutar, son activos. Entonces, yo puedo delegar una tarea completa a un agente, incluyendo la ejecución, no solo el razonamiento”, explicó.
Esto permite, por ejemplo, que un sistema pueda enviar un correo o actuar sobre una capacidad digital de una empresa o de un organismo público. Para Musso, esa posibilidad puede transformar procesos que hasta ahora dependían de la capacidad humana. “Hoy, con los agentes, puedo introducir en esos procesos una entidad muy inteligente, muy sabia, porque fue entrenada con el conocimiento del mundo, y muy rápida, capaz de tomar las mejores decisiones en el momento más oportuno”, sostuvo.
La adaptación de las empresas
Para Giosa, uno de los principales desafíos está en que las empresas aprendan a incorporar estas herramientas de manera adecuada. “El objetivo es adaptarla adecuadamente”, planteó.
La ciberseguridad es uno de los puntos que provoca mayor preocupación entre las empresas. Giosa dijo que la IA puede potenciar tanto las capacidades defensivas como los ataques, y que las amenazas alcanzan también a los usuarios comunes. “Hacer ataques a un sitio web o a la infraestructura de una empresa es algo que la IA lo va a potenciar enormemente”, afirmó.
También advirtió sobre el crecimiento de las estafas generadas mediante herramientas capaces de imitar la voz o la imagen de una persona. “Te pueden clonar la voz, tu imagen, ya sea en una foto o en un video”, explicó; “te pueden hacer mil engaños”.
Respecto del tercer eje del evento, el futuro del trabajo, Giosa apuntó que la posibilidad de que los sistemas asuman tareas cada vez más complejas obliga a revisar el papel de las personas en distintos sectores profesionales. “Todo esto es nuevo, estamos incurriendo en un montón de áreas que son nuevas para la humanidad, no hay antecedentes de este tipo”, afirmó.
Uruguay y el tamaño como desafío
En el caso uruguayo, Musso consideró que el país parte de una buena posición, aunque enfrenta una limitación asociada a su escala. “Yo creo que Uruguay está en muy buena condición, porque, históricamente, ha sido un Estado que ha generado muchas oportunidades en el desarrollo digital”, dijo.
Sin embargo, sostuvo que el país debería profundizar la cooperación internacional y la colaboración con empresas y otros estados para complementar sus capacidades. “Producto de su volumen, de su tamaño, creo que es muy importante que busque la colaboración con terceros estados, la cooperación internacional, o con empresas que puedan complementar esas capacidades en talento y en vocación que tiene Uruguay”, explicó.
El tamaño del país también implica limitaciones en la cantidad de datos disponibles para entrenar sistemas. Según Musso, Uruguay tiene “volúmenes de datos que son básicamente insuficientes para desarrollar inteligencia capaz de competir en un entorno que requiere muchísimos más datos”.
Más que producir inteligencia
Para Musso, el desafío de esta nueva etapa ya no consiste en generar IA, sino en lograr que las organizaciones sepan incorporarla: “El gran desafío hoy no está en la IA ni en las capacidades que tiene la tecnología, porque estamos inundados de esta tecnología”, afirmó.
A su entender, las empresas deben modificar sus procesos y estructuras para aprovechar esa capacidad. “El desafío ya no está en producirla, sino en realmente asimilarla en nuestra organización, en modificar los procesos, de tal modo que esta inteligencia disponible sea capaz de provocar valor”, concluyó.