Ayer tomó posesión del cargo José Antonio Kast, nuevo presidente de Chile. En el país trasandino existe la visión prácticamente unánime de que la llegada de este admirador de Augusto Pinochet a La Moneda significará un verdadero cambio de época. Una de las primeras medidas adoptadas por Kast parecería confirmar este vaticino. “Acabo de ordenar el retiro de todas las estatuas, placas y cualquier otro homenaje realizado al dictador Salvador Allende”, declaró el mandatario en su primera comparecencia ante la prensa como tal.
Kast considera que si bien son muchas las figuras históricas cuyo legado está rodeado de polémicas, en el caso de Allende “no hay matices posibles”. “Fue un dictador y punto. Una persona que llegó al poder mediante el uso de la fuerza y atentó contra las instituciones”.
El presidente chileno aseguró que su objetivo es “cerrar un capítulo muy triste de la historia chilena”, aunque de todas maneras no descartó la posibilidad de que en algunos de los lugares en donde estaban los homenajes a Allende se coloquen homenajes a Pinochet. “Tenemos que saldar nuestra deuda con la historia”.
El comando: “Damos media vuelta”. Capitán del submarino de Estados Unidos que se dirigía a Chile por las dudas.