La colaboración de países europeos en los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán generó polémica entre los gobernantes de la Unión Europea. Y si bien Ursula von der Leyen defendió esta participación con el argumento de que el régimen iraní reprime, tortura y asesina en forma salvaje a sus ciudadanos, también reconoció que el bloque regional se enfrenta a un “dilema”. “Por un lado, podemos seguir combatiendo a la cruel teocracia absolutista iraní hasta que el régimen caiga y sea suplantado por uno que respete los derechos humanos de sus ciudadanos. Pero, por otro lado, existe la posibilidad de volver a la energía nuclear, reducir al mínimo nuestra dependencia de los combustibles fósiles y olvidarnos de que existe un país llamado Irán”.
En Estados Unidos también creen que en el corto plazo deberán tomar una decisión similar. Un funcionario del Pentágono opinó que la superpotencia del norte “tendría que empezar a respetar la autodeterminación de los pueblos, especialmente de aquellos que están asentados sobre reservas de petróleo que dejarían de ser importantes debido al avance de la energía nuclear”.
La acusación: “Claramente, el programa nuclear iraní no tiene fines pacíficos. ¿A quién se le ocurre desarrollar energía nuclear teniendo todo ese petróleo? Analista político-petrolero.