Donald Trump durante una visita al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas tras presidir una reunión de la junta directiva, el 17 de marzo en Washington, DC.
La decisión de Donald Trump de reorientar la política exterior de Estados Unidos pone a la relación con Europa ante una crisis inédita que desordena el mundo occidental. Embarcada en un belicismo estéril, la Unión Europea sigue sin entender las razones que llevaron a Rusia a invadir Ucrania. Convencida de ser Esparta, desfila hacia un desfiladero: quizá esté confundiendo las intenciones del enemigo con su propia sombra.