La murga sobrevive y se transmite a través de la oralidad, de recuerdos personales y colectivos, de registros. En el futuro la gente podrá disfrutar de actuaciones completas de conjuntos carnavaleros de nuestra época en algún canal de Youtube; pero ahora, en nuestro presente, acceder a algunos fragmentos del pasado es imposible. La memoria de décadas atrás vive, muchas veces fragmentada, en relatos de protagonistas, papeles sueltos, alguna grabación archivada. El libro Nuestro repertorio: textos y partituras de murgas de mujeres, feministas y transfeministas es un trabajo de rescate y sistematización de parte de nuestro acervo cultural y un esfuerzo concreto de lucha contra el olvido, una carrera contra el tiempo.
Escrito por Mayra Martínez Marques y publicado por Ediciones del TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular), reconstruye repertorios de diversas murgas de mujeres, feministas y transfeministas a partir de entrevistas con integrantes de los conjuntos y gente cercana, así como registros sonoros recuperados. En algunos casos la transcripción de letra y melodía se produjo escuchando a las personas cantar lo que recordaban, o a través de grabaciones apenas audibles, esfuerzo realizado por Martínez Marques; la transcripción de las partes de batería de murga estuvo a cargo de Sofía Chapi Farías.
“Necesitaba escuchar y compartir las voces de murgas de mujeres, feministas y transfeministas que llevan décadas creando, muchas veces relegadas dentro de un género profundamente machista. Al ver que nuestras referentes iban falleciendo y que con ellas se perdían recuerdos y canciones, esa necesidad se volvió urgente”, dijo la autora a la diaria.
En la introducción del libro asegura: “La murga ha sido siempre más diversa de lo que el relato oficial ha querido admitir. Sin embargo, durante décadas, las voces que no responden a la norma cis masculina fueron relegadas o directamente omitidas. Y, aun así, cantaron. Así, cada repertorio que aquí se registra es también un acto performativo de libertad: una irrupción que incomoda, que trastoca, que propone otros modos de habitar el carnaval”.
“Fueron tres años de buscar, escuchar y reconstruir: encontrar murguistas que participaron en carnaval en los años 70, entrevistarlas, revisar prensa, digitalizar casetes y VHS y transcribir lo que me cantaban de memoria. Cada canción recuperada era una alegría. Detrás había historias que también necesitaban ser contadas, así que incorporé reseñas y fichas técnicas. Recuperar ese material fue también una forma de disputar el olvido”, explica ahora.
Martínez Marques buscó información en el Museo del Carnaval, el Centro Nacional de Documentación Lauro Ayestarán, el Centro de Documentación de Daecpu, el área de Festejos y Espectáculos de la Intendencia de Montevideo y el Departamento de Espectáculos Públicos del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay. En ninguno de esos lugares encontró registros sonoros de estas murgas.
El libro incluye un registro de murgas uruguayas autodefinidas como de mujeres, feministas y transfeministas desde 1958 (ese año Rumbo al Infierno se convirtió en la primera murga de mujeres en registrarse en el Concurso Oficial de Carnaval) hasta 2025, además de textos y partituras, información y reseñas de varios de los conjuntos. Por supuesto, es imposible afirmar (y la autora lo señala) que ninguna murga haya quedado por fuera, “especialmente aquellas surgidas en el interior del país, cuyas huellas han sido más difíciles de rastrear desde Montevideo”. La memoria fragmentaria, desperdigada por el territorio.
Nuestro repertorio tiene información de 49 conjuntos, y partituras de 23 canciones. Está, por ejemplo, uno de los cuplés de Rumbo al Infierno de 1962, la presentación de Un Toque de Distinción de 1979, el popurrí de Miscelánea de 1996, la bajada de Sophie Jones de 2012, el cuplé “Mujer murguista”, de Cero Bola, de 2013. Gracias a los testimonios sabemos que Núcleo Murga Femenina, que se formó en 1975, en plena dictadura, recibió órdenes de cambiar parte de su espectáculo, y quisieron obligarlas a cambiar el nombre del conjunto por “supuestas vinculaciones con organizaciones tupamaras”, pero se negaron y fueron excluidas del Concurso Oficial de Carnaval de ese año.
El objetivo de este libro no es únicamente archivístico, aunque es innegable su valor en ese campo. La idea es que la gente conozca, aprenda y cante estas presentaciones, cuplés y retiradas, que la tradición oral las mantenga vivas, apoyándose en el poder del registro escrito. “Ojalá estos repertorios no se queden quietos. Que trasciendan las páginas, las fronteras y los tiempos. Que sigan latiendo en las gargantas de quienes se animen a cantarlos”, escribió la autora, que ahora lo constata: “Me emociona que ya esté pasando: he realizado más de 15 presentaciones del libro, acompañadas de talleres gratuitos y abiertos a todo público, y sigo haciéndolos. Escuchar estas canciones en otras voces y sentir que empiezan a formar parte de nuestra memoria colectiva le dan sentido a todo este trabajo”.
Nuestro repertorio. Textos y partituras de murgas de mujeres, feministas y transfeministas, de Mayra Martínez Marques. 166 páginas. TUMP, 2025.