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El temor de nadar: la novela Ahogo, de la suiza Céline Spierer

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Una novela sobre la asfixia emocional de una familia de clase alta.

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Céline Spierer, escritora suiza, estudió cine en la Universidad de Nueva York, reside en Manhattan y es asistente en diversas producciones cinematográficas de Estados Unidos y su país natal. Su obra fue traducida al español por Lil Sclavo a través de la editorial independiente uruguaya Forastera, que se caracteriza por un catálogo refinado de autores con resonancia internacional, algunos de los cuales conocemos gracias al puente que traza la editorial. Forastera cuenta actualmente con varios títulos en su catálogo, para el que colaboran traductores de Uruguay y Argentina. A su vez, sostiene una prometedora apuesta con traducciones de autores más canónicos como HP Lovecraft e Ivan Turguéniev.

En esta oportunidad conocemos a la autora suiza a través de la novela Ahogo, cuyo título original en francés es Noyade, publicada en 2023 y ganadora del Grand Prix des Lectures Pocket en 2024. Tal como indica el título, la novela se centra en un episodio en el que un niño cae a la piscina durante una reunión familiar. Desde allí se despliega el trazo delicado de la autora a través de un lenguaje cinematográfico: pasamos de ese hecho angustiante a otros episodios de la familia Haynes en distintos momentos históricos, organizados en una división por años: 2021, 1989, 1987 y 1970.

Esta fragmentación temporal corresponde a hechos significativos que revelan aspectos del comportamiento de algunos miembros de la familia. Desde el comienzo se anuncia que la focalización de la historia está determinada por la matriarca, Elizabeth. Sus familiares, y especialmente sus hijas, se nos presentan a través de su mirada peyorativa, fría y cruel. La caída del niño a la piscina funciona como síntoma de la dinámica familiar: el ahogo por lo no dicho, lo reprimido y lo exigido. Pareciera que en las profundidades de la piscina se ocultara la semilla trágica que da origen a heridas que no sanan, pero que en cada encuentro salen a la luz en discusiones, secretos y modos de vinculación.

Elizabeth, como autoridad familiar, impone un orden que no es refutado, pero que en estos encuentros se reactualiza: para no desobedecer, pero también para echar tierra sobre lo enfermo, aquello que se perpetúa en las generaciones venideras. En esta fragmentación de años sobresalen ciertos tópicos que determinan el malestar familiar a través de silencios y acuerdos de poder. Entre ellos se destacan la soledad y su resultado neurótico y cruel encarnado en Jaquelyn, una de las hijas de Elizabeth. Y, por otro lado, el silencio en torno al abuso y al desarrollo de la sexualidad se manifiesta en el trato de Elizabeth hacia su otra hija, Rose.

La figura de la madre resulta determinante para la sensación de opresión que se instala en la familia, ya que los episodios de juventud de estas mujeres potencian el futuro devastador que se proyecta gradualmente en cada escena. El lente de Spierer nos coloca ante la dificultad de sostener el orden familiar a través de la violencia simbólica, donde las figuras protectoras fallan porque reproducen una violencia sistemática: no hay contención, pero sí una exigencia acorde a un modo de ser propio de una familia adinerada que debe preservar la imagen y el orden histórico que le han otorgado una identidad social.

La mirada de la autoridad familiar también es enjuiciadora con los hombres que integran este árbol genealógico, aunque la mayoría de las veces se ve amparada por atributos asociados a una masculinidad sólida y digna de una familia de este estilo. Allí aparecen aspectos vinculados a la falta de éxito económico, la ausencia de rasgos fuertes de personalidad, asociados a la cobardía y a la falta de determinación. Esta perspectiva narrativa, que responde a la voz de la matriarca, devela la construcción de un modelo imperante dominado por la clase y el género.

Este ahogo evidencia la falta de validación emocional, la ausencia de reconocimiento y la violencia del silencio intrafamiliar que marcan el presente melancólico e hierático de sus integrantes. Sin embargo, en esta oscuridad que sobrevuela la reunión y los episodios del pasado, se introduce la comicidad y una tenue sensación de esperanza que radica en los pequeños espacios de desobediencia y de encuentro con el deseo; en esos hijos que levantan la alfombra y exhiben la suciedad que toda familia esconde.

Ahogo, de Céline Spierer. Traducción de Lil Sclavo. 230 páginas. Forastera, 2025.

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