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Miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el 25 de noviembre, durante una ceremonia militar en Fuerte Tiuna, en Caracas.

Foto: Federico Parra, AFP

Militares estadounidenses empezarán a detener por tierra a los “narcotraficantes de Venezuela”, afirmó Trump

4 minutos de lectura
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El gobierno de Maduro volvió a denunciar ante la ONU las amenazas militares de Washington.

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El presidente estadounidense utilizó una llamada con soldados por el Día de Acción de Gracias para amenazar a Venezuela con incursiones militares terrestres, que se sumarían “muy pronto” a los ataques a embarcaciones en aguas internacionales cercanas a ese país. Según Donald Trump, su gobierno se propone evitar que cargamentos de droga lleguen desde territorio venezolano a Estados Unidos.

En la llamada, Trump felicitó a las tropas por su trabajo, en particular por las tareas de las últimas semanas “para disuadir a los narcotraficantes venezolanos de enviar sus venenos” a su país, sustancias con las que “matan a cientos de miles de personas al año”. “En semanas recientes, ustedes han estado trabajando para detener a los narcotraficantes de Venezuela, de los que hay muchos. Por supuesto, ya no hay muchos viniendo por mar”, agregó, y a continuación dijo: “Vamos a empezar a detenerlos también por tierra. Por tierra es más fácil; eso va a empezar muy pronto”.

Tiempo atrás, Trump había anunciado que había autorizado a la CIA a que operara en Venezuela, y el lunes declaró como organización terrorista al Cártel de los Soles, un supuesto grupo narcotraficante al que vincula con militares de ese país y con el propio presidente, Nicolás Maduro, por quien Washington ofrece una recompensa de 50 millones de dólares.

Bajo el argumento de frenar el narcotráfico, el gobierno de Trump ha desplegado su mayor portaaviones, el USS Gerald Ford, y varios buques militares en aguas internacionales del Caribe, cerca de Venezuela, aunque también atacaron a una embarcación en el Pacífico, frente a Colombia. Según distintos medios de prensa, desde el 2 de setiembre los militares estadounidenses lanzaron 21 ataques y mataron a 83 personas.

El viernes, la cadena CNN y el diario The Washington Post informaron que fue atacada dos veces una misma lancha en el Caribe para asegurarse de matar a dos sobrevivientes, desoyendo las denuncias de organizaciones de derechos humanos contra lo que definen como ejecuciones sumarias. Según fuentes del periódico, después de lanzar un primer misil, que dejó la embarcación en llamas, fue lanzado otro porque había dos personas en el agua que habían sobrevivido y se aferraban a los restos del barco.

Ofensiva regional

El martes Trump había dicho que podría hablar con Maduro “para salvar muchas vidas”, y el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, manifestó que esa conversación sería “bienvenida”. Según The New York Times, la semana pasada el presidente estadounidense llegó a hablar por teléfono con Maduro para acordar un posible encuentro entre ambos, días antes de declarar terrorista al Cártel de los Soles. Sin embargo, no se conoció una fecha de reunión ni el contenido de la charla. Ninguno de los dos gobiernos comentó, confirmó ni negó ese intercambio.

El canciller venezolano, Yván Gil, se reunió el jueves con el representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su país, Gianluca Rampolla. “Subrayamos [en ese encuentro] la urgencia de que el Sistema de Naciones Unidas adopte una postura firme en la defensa de nuestra región de América Latina como zona de paz y el respeto a la Carta de las Naciones Unidas por parte de todos los Estados”, informó Gil en Telegram, y compartió fotos con el funcionario internacional. La ONU había llamado a los dos países a dialogar, pero manifestó que ninguna de las dos partes dio muestras de interés en que esa organización actuara como mediadora.

Maduro ha dado varios discursos en los que manifiesta su confianza en que Venezuela se defenderá con las armas de cualquier agresión militar y ha hecho intentos de demostrar que la población está lista para resistir un ataque. Por otra parte, en los últimos días esta crisis convirtió a Colombia en la vía de salida aérea de Venezuela, debido a que el sábado Estados Unidos llamó a “extremar las precauciones” al sobrevolar el territorio venezolano y también el sur del Caribe, y comunicó que existe “una situación potencialmente peligrosa” en esa zona.

Ante esa advertencia, varias aerolíneas suspendieron sus vuelos, y en respuesta, el gobierno de Maduro les revocó sus concesiones. Esta medida abarcó a las empresas Iberia, TAP, Turkish Airlines, Avianca, Latam Colombia y Gol.

Trump llama a los hondureños a votar a la oposición

También Honduras quedó involucrada en la ofensiva de Trump contra Maduro. A los hondureños, que el domingo tienen elecciones, el presidente estadounidense los llamó a votar al candidato del derechista Partido Nacional, Nasry Asfura, que compite, entre otros, con la oficialista Rixi Moncada, exsecretaria de Defensa del gobierno de Xiomara Castro, del partido Libre. Para Castro, las acusaciones de Washington contra su par venezolano son infundadas.

Trump manifestó que Asfura, empresario y exalcalde de Tegucigalpa, es el “único verdadero amigo de la libertad en Honduras”. Dijo que el dirigente “lucha contra” Maduro y que podría trabajar con él para “luchar contra los narcocomunistas”. Agregó: “¿Maduro y sus narcoterroristas tomarán el control de otro país como lo hicieron con Cuba, Nicaragua y Venezuela?”.

República Dominicana también resultó involucrada en esta confrontación. El secretario de Defensa, ahora llamado de Guerra, Pete Hegseth, visitó esta semana ese país, que le brindó a Estados Unidos acceso a dos aeropuertos para utilizarlos para transportar personas y equipos para sus acciones militares en el Caribe. En abril, en Panamá, según señaló la agencia Efe, Hegseth había manifestado: “El presidente Trump ha hecho de nuestro hemisferio, nuestros amigos, nuestras fronteras, una máxima prioridad de su gobierno [...] No estamos hablando de globalismo ni de intervencionismo. Estamos hablando de una era dorada de intereses nacionales compartidos”.

A estas presiones a Centroamérica, que tiene en Estados Unidos una fuente de remesas y un socio comercial clave, se fueron sumando otras. En el caso de Panamá, desde que Trump llegó a la presidencia por segunda vez, firmó varios acuerdos con Estados Unidos, pero lo hizo después de que Washington presionó al gobierno de Raúl Mulino con amenazas de “recuperar” el Canal de Panamá si no evitaba una supuesta “influencia maligna” de China.

El viernes, el gobierno chino se pronunció sobre la crisis entre Washington y Caracas. Llamó al gobierno de Trump a “levantar sus sanciones unilaterales ilegales”, “sin fundamento en el derecho internacional ni autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”. Se refería en particular a las vinculadas con la clasificación del Cártel de los Soles como organización terrorista y a la acusación contra Maduro de liderarlo. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, dijo que su país “se opone a cualquier injerencia externa en los asuntos internos de Venezuela bajo cualquier pretexto” y pidió a Estados Unidos que “haga más para promover la paz, la estabilidad y el desarrollo en América Latina y el Caribe”.

Muy cerca de Venezuela, en Trinidad y Tobago, la primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, anunció el viernes que Estados Unidos está instalando un radar. Según citó France 24, la jerarca manifestó: “La instalación nos ayudará a mejorar nuestra vigilancia de los narcotraficantes en nuestras aguas”.

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