Días antes de las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán el martes 3 de noviembre, un periodista le preguntó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, si aceptará el resultado sin importar quien gane. “Lo haré si son unas elecciones limpias”, respondió. El presidente dejó así un margen de duda para cuestionar un posible triunfo del opositor Partido Demócrata como el que anticipan las encuestas.
El presidente agregó que incluso si su Partido Republicano pierde el control de la Cámara de Representantes, “encontraría la manera” de trabajar con la oposición. Días antes, había dicho que podría recurrir a su poder de veto y obligar al Congreso a negociar con él.
El 70% de los estadounidenses no confía en que Trump acepte los resultados si no lo favorecen, según una encuesta de The Washington Post, ABC News y la consultora Ipsos. El presidente todavía insiste en que ganó las presidenciales de 2020 en las que compitió con Joe Biden.
A su vez, las encuestas que miden la intención de voto para las elecciones del martes apuntan a que los demócratas tienen posibilidades de obtener mayoría en la Cámara de Representantes, en la que se renuevan las 435 bancas, e incluso podrían disputar el control del Senado, del que están en juego 35 de sus 100 escaños. Se eligen además 36 gobernadores y diversos cargos locales.
Una serie de encuestas realizadas en los distintos estados y analizadas por la empresa The Cook Political Report, muestra que en la Cámara de Representantes los demócratas podrían alcanzar una mayoría de entre 227 y 240 escaños. Si esos fueran los resultados electorales, la victoria demócrata en la cámara baja superaría el número de bancas que alcanzó en las elecciones de medio término de 2006 y 2018. Algunos de los últimos sondeos muestran una ventaja más ajustada, pero coinciden en que la oposición superará, por al menos dos escaños, los 218 que se necesitan para llegar a la mayoría.
Las contiendas se miden distrito por distrito, y en 198 de ellos el oficialismo es favorito para obtener la banca en disputa, mientras pelea por otras 17. El total lo deja por debajo de la mayoría.
Un agregador de encuestas, Decision Desk HQ, concluye que la oposición tiene 80% de posibilidades de recuperar el control de la cámara baja y 60% de conseguir el del Senado.
En la cámara alta la mayoría está más disputada y la oposición debe sumar cuatro escaños a los que ya tiene para alcanzarla. Esto depende de algunas elecciones en estados clave.
Encuestas que publicó el jueves CNN sobre cuatro distritos en duda muestran ventajas para los demócratas en Michigan y Texas, pero no hay un ganador claro en los estados de Maine y Kansas.
Trump agita el miedo
En Michigan, el candidato demócrata al Senado, Abdul El Sayed, que ha contado con el apoyo público de dirigentes como el expresidente Barack Obama y el senador Bernie Sanders, aparece en las encuestas con una ventaja de 49% a 42% sobre el republicano Mike Rogers.
El Sayed, además de representar al ala progresista del Partido Demócrata, tiene la particularidad de que, si gana, será el primer senador musulmán del país. A partir de ese dato, Trump ha dicho que es “un yihadista” y que “tendría que pasar por un detector de metales antes de que se le permitiera entrar al Senado”. Lo dijo en un acto de campaña al que había invitado al padre de uno de los pasajeros de los aviones secuestrados por yihadistas el 11 de setiembre de 2001.
“Creen que, al señalar mi nombre y mi fe, de alguna manera ustedes [los votantes] van a ignorar el hecho de que no pueden pagar el combustible, ni la compra ni ir al médico”, dijo el lunes El Sayed en respuesta.
En el caso de Maine, donde los demócratas fueron los más votados en las presidenciales de 2024, su candidato, Troy Jackson, compite con la senadora Susan Collins, la única republicana que se postula a la reelección. Las encuestas miden una intención de voto de 49% para Jackson y 45% para Collins, una diferencia que no le da seguridad a la oposición.
Los números son similares en Kansas, un estado que desde hace décadas vota a republicanos, pero en el que Adam Hamilton, que se define como un “demócrata de mente independiente”, aparece en las encuestas con un apoyo de 49% frente a 45% del oficialista Roger Marshall.
Además de Michigan, Maine y Kansas, hay varias batallas importantes por el Senado: Carolina del Norte, que algunos republicanos ya dan por perdida; Ohio, donde el debate se centró en la construcción de centros de datos en las ciudades y el aumento del costo de la electricidad; y Alaska, donde el malestar por el crecimiento del costo de vida puso en duda una victoria republicana que parecía segura. A estas contiendas se suman otras en las que tampoco hay un ganador claro: Iowa, New Hampshire y Georgia.
El voto del papa
El Vaticano confirmó el viernes que, tal como informó el Chicago Sun-Times, Robert Prevost, el papa León XIV, nacido en Chicago, Estados Unidos, votó por correo en estas elecciones. El papa “ejerció su derecho al voto como ciudadano de Estados Unidos cada vez que ha tenido la oportunidad” y “en consonancia con esta consolidada práctica de participación cívica, ha enviado su papeleta electoral por correo a Chicago”, manifestó el Vaticano en un comunicado.
El texto agrega que Prevost también votó en Perú durante los años que residió allí y “tuvo la oportunidad de hacerlo” y que esto “expresa su convicción respecto al derecho y al deber de los ciudadanos de participar en los procesos democráticos”.
La batalla por Texas
Entre todas las bancas en disputa, se destaca la que está en juego en Texas, un bastión republicano en el que los demócratas no logran llegar al Senado desde 1988. Sin embargo, la racha puede cambiar el martes si el demócrata James Talarico supera en votos al republicano Ken Paxton, que ocupa el cargo de fiscal general desde 2014. Las encuestas muestran un empate o una ventaja leve para Talarico.
En este caso, más que la caída en la imagen del presidente estadounidense o el aumento del precio del petróleo es la figura de Paxton lo que está ayudando a los demócratas.
El miércoles, un grupo de cinco republicanos –tres exlegisladores estatales, un exjuez y un exalcalde– anunciaron en un video que se sumaban a otros dirigentes de su partido que decidieron apoyar la candidatura de Talarico en rechazo a Paxton.
El exjuez Glen Whitley dijo que le da “vergüenza” que Paxton aparezca en la papeleta del Partido Republicano y afirmó que “es el político más corrupto que Texas ha visto nunca”. El juez se refería a las varias denuncias de corrupción y abuso de poder por las que Paxton fue investigado por el Departamento de Justicia, que, sin embargo, no terminaron en acusaciones formales.
Otro caso sí avanzó hasta ese punto. En 2015, Paxton fue acusado formalmente de fraude bursátil por un gran jurado, pero antes de llegar a la etapa de juicio el caso se cerró con un acuerdo sin necesidad de que el funcionario se declarara culpable, informó la agencia Efe.
Según CNN, el 24% de los republicanos tiene una opinión negativa sobre Paxton, mientras que, entre los demócratas, la visión desfavorable hacia Talarico se limita a 2%. Sin embargo, el margen de ventaja del candidato demócrata sobre el republicano –que tuvo el apoyo de Trump en las primarias– ha disminuido a lo largo de una campaña en la que se invirtieron, en total, más de 500 millones de dólares en propaganda.
El jueves, Trump participó en dos actos en Texas para movilizar a sus partidarios. Fue su tercera visita en un mes a un estado en el que su partido se juega no solo la banca de senador, sino también otras cuatro en la cámara baja. “Gané en Texas tres veces obteniendo la mayor cantidad de votos en la historia del estado. ¡Qué gran honor! ¡Un espíritu magnífico! Ken Paxton es el mejor fiscal general en la historia de Texas, ¡y será un senador increíble!”, publicó el presidente en su red Truth Social antes de llegar a los actos.
Ante los votantes de Texas, Trump recordó su promesa de pagarle 5.000 dólares a cada ciudadano adulto si los republicanos mantienen la mayoría en las dos cámaras, habló contra la inmigración y prometió que los precios de los combustibles “bajarán pronto, se desplomarán para el consumidor”, en parte gracias al petróleo venezolano que está llegando a Estados Unidos.
También en ese estado, Trump anunció una “acción histórica para reducir los costos energéticos y liberar la energía de Texas” y dijo que va a terminar con regulaciones sobre las emisiones de metano establecidas durante el gobierno de Joe Biden “que hicieron disparar los precios”. Estas restricciones para proteger el medioambiente y evitar grandes fugas de gas se aplican en pozos petrolíferos, gasoductos e instalaciones que procesan combustible.
En cuanto a Talarico, a quien definió como un “comunista”, lo acusó de querer destruir la industria energética estatal y abrir “las compuertas” a la inmigración ilegal.
A distancia
El presidente estadounidense anunció el viernes que no asistirá a otros actos de campaña que tenía agendados en Iowa y Kansas, y participará por videoconferencia. El Comité Nacional Republicano manifestó que de esta manera Trump podrá estar presente con su discurso en distintos estados, entre ellos, Texas, Nueva York, Pensilvania, Michigan, Montana y Carolina del Sur. “Los votantes de todo el país quieren escuchar al presidente Trump antes del día de las elecciones”, dijo el titular del comité, Joe Gruters.
Sin embargo, horas después Trump dio marcha atrás con esta decisión. El anuncio generó especulaciones sobre su salud y también acerca de la caída en la popularidad del presidente (que según una encuesta de Reuters e Ipsos se ubica en 32%). El malestar por la suba en los combustibles y el aumento de precios, que también se relaciona con la política arancelaria del gobierno, hizo suponer que algunos candidatos preferían tomar cierta distancia de la figura de Trump. La impopular guerra en Irán y su impacto en los precios también se suma al descontento. Este conflicto, cuyos objetivos no están claros, comenzó en febrero y continúa, pese a que el gobierno de Trump había previsto públicamente que lograría una caída rápida del régimen iraní.
En Texas, en un acto de campaña, Trump justificó esta guerra. Dijo que puede haber traído “dolor a corto plazo, pero beneficios a largo plazo”, y que era necesario impedir que ese país obtuviera armas nucleares.
Las bancas de Marco Rubio y JD Vance
En las elecciones de mitad de mandato se suele renovar la Cámara de Representantes en su totalidad y 33 bancas del Senado. Sin embargo, esta vez se eligen 35 bancas de senadores porque Marco Rubio renunció a la suya, por Florida, para asumir en 2025 el cargo de secretario de Estado y JD Vance hizo lo mismo con su escaño por Ohio para ocupar la vicepresidencia.
En el caso del Senado, cada uno de los 50 estados representados en el Congreso tiene dos bancas. En cambio, la Cámara de Representantes está integrada según una ley que asegura al menos una banca por cada estado, pero dispone que la elección se rija por distritos que se definen geográficamente según la población que muestra el censo de Estados Unidos.
Migración y elecciones
También la política migratoria es un factor de malestar para parte de la población. Según una encuesta de la Universidad Internacional de Florida y YouGov, el 54% de los votantes de origen latino de Estados Unidos manifiesta su intención de apoyar a los candidatos demócratas al Congreso. Solo 32,9% de ellos apoya a Trump, y casi el 65% opina que las políticas contra la inmigración “han ido demasiado lejos”. Más de 60% afirma que el actual gobierno “ha dañado a las familias latinas”.
En el marco de la política antiinmigrantes de Trump, la jueza Loren AliKhan ordenó días atrás al gobierno que le informe para el lunes sobre el despliegue de agentes del FBI y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (conocido como ICE) en los centros electorales donde se emite el voto anticipado.
La orden responde a denuncias de “intimidación” a los votantes por parte de funcionarios de migración, algo que fue planteado a la Justicia por varias organizaciones sociales, entre ellas la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, sindicatos y dirigentes demócratas. La agencia Efe informó que una ley vigente prohíbe al gobierno desplegar funcionarios armados en los lugares donde se vota, excepto en el caso de que hubiera enemigos del país armados en ese local.
La encuesta a los estadounidenses de origen latino muestra también que 46,8% de ellos considera que su situación económica empeoró en el último año y para 35% la inflación es “el tema más importante” en este momento.
El alto costo de vida es un motivo de preocupación que se extiende a gran parte de la población estadounidense, así como la inflación, aunque los números resulten bajos en comparación con otros países. Durante el último semestre de gobierno de Joe Biden, a quien Trump responsabiliza por este fenómeno, la inflación fue de 2,67%. A su vez, de abril a setiembre, ya bajo el gobierno actual, fue de 3,67%.
Si bien Estados Unidos tuvo un crecimiento económico de 3,4% en el tercer trimestre del año, esto tuvo como base la apuesta de Trump por la inteligencia artificial, que motivó a las empresas a invertir, pero que en la población genera temor a un crecimiento del desempleo y a un impacto en la demanda de energía que encarezca las facturas de agua y de luz.
Con estas preocupaciones sobre el costo de vida, el presidente insistió también en Carolina del Norte en su promesa de entregar 5.000 dólares a cada ciudadano y advirtió: “Si no ganamos, no hay dinero”.
Trump también se refirió en los últimos días al papel que él mismo jugó en la campaña. Después de votar por anticipado en Florida, el sábado anunció que viajaba a Georgia. “Es un esfuerzo. No es normal lo que hice”, dijo, y afirmó que en promedio participó en un acto político por día.
“Estoy haciendo campaña por otras personas, algunas de las cuales no conozco, pero en todos los casos me parecen muy buenas. Algunas son personas realmente excepcionales”, dijo. Reconoció que “un presidente en ejercicio siempre obtiene malos resultados en las elecciones de mitad de mandato”, pero señaló que “no hay ningún presidente que haya hecho campaña” con tanta intensidad como él.