La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este jueves que en su país “habrá elecciones”. Se celebrarán “todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo”, dijo en un discurso difundido por el canal estatal Venezolana de Televisión. Se refirió también a la necesidad de conformar “un Poder Electoral aceptado por todos”, que garantice las elecciones y la democracia en el interior de los partidos.
Rodríguez dijo que ella es la indicada para liderar este proceso, porque “sentar en la misma mesa” a quienes estuvieron enfrentados durante años “solo lo puede hacer alguien que conoce el Estado en profundidad”, y ella lo conoce muy bien por los distintos cargos que ocupó a lo largo de los años. Además de ministra de varias carteras y vicepresidenta, Rodríguez fue la titular de la Asamblea Nacional Constituyente, creada en 2017, que si bien no elaboró una Constitución, sí asumió poderes que le permitían sustituir, entre otros, al Poder Legislativo.
“Vengo del sistema que estamos transformando y cambiando. No lo escondo. Esa procedencia la convierto en una fortaleza para impulsar los cambios que Venezuela necesita”, dijo Rodríguez. “Las decisiones que estamos tomando y debemos tomar no son fáciles. Para algunos, esto es ceder demasiado. Para otros, es avanzar demasiado poco. Entre esas dos tensiones se gobierna” para llegar “a buen puerto”, dijo.
“Muchos se preguntan sobre los tiempos electorales. Lo he dicho: la elección no debe ser un problema ni hacernos retroceder hacia tiempos de confrontación que ya nadie quiere”, agregó la presidenta encargada. Afirmó que un cambio institucional “de poco sirve” si esto no se traduce “en una mejora en la calidad de vida de los venezolanos; que tu hijo pueda volver, que la luz no se vaya, que el sueldo alcance, eso es el renacer”, agregó Rodríguez, cuyo gobierno impulsa una política a la que denomina “renacer productivo”.
Para 2023, la presidenta encargada prometió “incrementos del ingreso de los trabajadores del país en cuatro momentos, y que en ningún caso podrán ser inferiores al crecimiento económico de cada trimestre que lo preceda”.
Anunció también que ha “instruido la valoración de activos no esenciales en manos del Estado que pueden ser ofertados al sector privado o devueltos a sus antiguos propietarios”, y dijo que “ya esto está avanzado”.
La actual gobernante, que asumió el cargo con el aval del presidente estadounidense, Donald Trump, después de que militares enviados por Washington secuestraran a su antecesor, Nicolás Maduro, dijo este jueves que si bien existe un diálogo, “las decisiones de esta transformación se toman aquí, se firman aquí y se anuncian aquí. La soberanía no se negocia”.
Su discurso tuvo lugar poco antes de que María Corina Machado, la líder de la principal alianza opositora, Plataforma Unitaria Democrática, que reclama elecciones para 2027, diera su primera conferencia de prensa desde su regreso a Venezuela, el domingo. En la Universidad Católica Andrés Bello, Machado dijo este jueves que “la transición democrática es irreversible”, y que una muestra del avance que ha tenido es su propia presencia en el país.
La dirigente agradeció al gobierno de Trump porque con “su acción del 3 de enero [el secuestro de Maduro] se ha abierto esta compuerta a la libertad que va a permitir que Venezuela avance en una transición democrática y que consolidemos a nuestro país como el mayor aliado que Estados Unidos habrá tenido en la región”.
“El secretario de Estado [estadounidense] Marco Rubio ha planteado una secuencia de hechos a los efectos de avanzar hacia una transición democrática que deja claro la realización de unas elecciones presidenciales en 2027. Eso atiende con responsabilidad la urgencia de un país”, dijo Machado. “También estamos aquí para asegurarnos” de que esa transición “sea organizada y pacífica”, afirmó la dirigente, que había dejado Venezuela para recibir en Noruega el Premio Nobel de la Paz, que después le regaló a Trump.
El martes, en un acto en Texas, Trump manifestó: “Quiero agradecer a Venezuela, con la que nuestra relación se ha vuelto muy, muy buena, excelente, y donde las mayores compañías petroleras están invirtiendo ahora miles y miles de millones de dólares”. A continuación, en tono de broma, el presidente estadounidense propuso: “Hagámoslo el estado 51 y, en vez de un presidente, celebraremos una elección a gobernador”.
