Uno de los temas prioritarios en la reanudación de las sesiones del Congreso de Brasil será la aprobación del tratado firmado en enero entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), acuerdo comercial que, para entrar en vigor de manera formal y plena, debe ser aprobado por los parlamentos de ambos bloques.
Se espera que esta semana el asunto comience a ser tratado por la cámara baja, cuyo presidente, Hugo Motta, integrante del partido derechista Republicanos, dijo durante el fin de semana que la aprobación es necesaria, más aún teniendo en cuenta la falta de certezas que generan los nuevos anuncios del presidente Donald Trump de subir los aranceles a nivel global.
“Ante la incertidumbre que rodea la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, Brasil debe luchar por la previsibilidad en sus relaciones comerciales internacionales. Por lo tanto, priorizaremos la votación sobre el acuerdo Mercosur-UE para la próxima semana”, manifestó Motta en una publicación en su cuenta de X.
En la misma publicación, Motta comunicó que el diputado Marcos Pereira, también integrante del partido Republicanos, sería el relator del proyecto. “Fue ministro de Industria, Comercio Exterior y Servicios y también participó en la elaboración de este tratado, tan esperado durante 26 años”, argumentó Motta, de acuerdo a lo que consignó el diario O Globo.
Este sábado, Trump anunció que aumentará el arancel global de 10%, anunciado un día antes, a 15% como respuesta a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que declaró ilegal el mecanismo que utilizó para aplicar los aranceles.
El acuerdo con la Unión Europea fue enviado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva al Congreso Nacional en los primeros días de febrero. La aprobación del acuerdo fue citada como una de las tres prioridades del gobierno durante este año, de acuerdo a lo que les manifestó el mandatario a los legisladores.
El acuerdo alcanzado entre ambos bloques prevé una reducción gradual o eliminación de los aranceles de importación y exportación, que representan más de 90% del comercio total entre ambos. Además, se establecieron normas comunes para áreas como bienes industriales y agrícolas, inversiones y normas regulatorias.
El texto debe ser aprobado por la Cámara de Diputados y el Senado para que la aceptación brasileña sea oficial. Lo mismo debe ocurrir en la Unión Europea, donde la medida está siendo cuestionada por el Parlamento Europeo, que decidió a finales de enero que el acuerdo debería ser evaluado por los tribunales.
En nuestra región, el tema está siendo analizado por todos los parlamentos. En Paraguay, en el marco de los contactos que están habiendo entre representantes de diversos sectores productivos con los legisladores, el presidente de la comisión permanente del Congreso, Colym Soroka, integrante del oficialista Partido Colorado, dijo que la posición de las gremiales de productores influirá en la decisión que tomen los legisladores.
De acuerdo a lo que informó el diario asunceño ABC Color, Soroka dijo que siempre que se trata algún tema con la Unión Europea, “es una de cal y otra de arena”, aunque destacó que, en caso de que se apruebe el acuerdo, se estarían abriendo oportunidades importantes para varios sectores, sobre todo comerciales y productivos.
Soroka dijo también que, si bien hay un interés en seguir adelante con el pacto entre los bloques, también existe un temor, porque una vez que se apruebe el acuerdo, se debe reglamentar, algo que el legislador calificó de “peligroso con ellos”, porque “son unos tipos jodidos” que a veces imponen algunas cláusulas, limitando el sistema de producción o imponiendo controles.