Fin de semana Gobernanza global

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la presentación de la ley que establece una línea de crédito para las empresas afectadas por los nuevos aranceles impuestos por el gobierno estadounidense, en el Palacio de Planalto.

Foto: Evaristo Sa, AFP

La guerra comercial de Trump llega a una nueva etapa

El gobierno de Brasil acusa a Washington de utilizar un problema crítico, el trabajo forzado, como excusa para justificar su política proteccionista.

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El nuevo capítulo de la guerra comercial del presidente estadounidense, Donald Trump, impacta en distinto grado en 60 economías –entre ellas, la de los 27 países de la Unión Europea (UE)–. Varios gobiernos evaluaron el viernes su efecto y también el mensaje que transmite una medida unilateral, que Estados Unidos aplica bajo la acusación de que los países gravados no hacen un esfuerzo suficiente para combatir el trabajo forzoso.

Este argumento es una vía legal que encontró Trump para aplicar aranceles, después de que los anteriores fueran rechazados por la Corte Suprema. Las tasas que había aplicado hasta el jueves, y que había anunciado en el llamado Día de la liberación, el 2 de abril de 2025, ya no podían ser prorrogadas sin el aval del Congreso.

Trump sustituyó el mismo jueves esos aranceles por otros, dispuestos bajo una norma distinta, la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que utiliza el argumento del combate insuficiente al trabajo forzado. En algunos casos son tasas del 10% y en otros del 12,5%, aunque se aplican excepciones para diversos productos que Estados Unidos necesita.

Brasil recurrirá a ámbitos internacionales

En el caso de Brasil, que ya afronta desde el miércoles un arancel extra del 25%, anunciado en tiempos electorales y atribuido a supuestas “prácticas comerciales desleales”, las nuevas tasas se acumulan.

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva manifestó en un comunicado que Washington carece de “un fundamento legal interno que respalde su política comercial proteccionista” y por eso “optó por manipular un tema tan importante” como el trabajo forzoso para imponer nuevas tasas a decenas de países.

Para Brasil, estos aranceles son “completamente arbitrarios e injustificados”. Por lo tanto, el gobierno “iniciará de inmediato los trámites para activar los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad” y “llevará el asunto al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio”.

El Ejecutivo de Lula señaló en un comunicado que el país adhiere a todos los convenios clave de la Organización Internacional del Trabajo –en total ratificó 66– y que es reconocido por esa entidad por su combate al trabajo forzoso. Por el contrario, manifestó, “Estados Unidos, que se arroga el derecho de juzgarnos y de imponer sanciones, ratificó apenas diez de esas convenciones”.

Señaló que también los acuerdos del Mercosur con terceros incluyen compromisos de erradicar el trabajo forzoso. También recordó que cuando la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) investigó a Brasil para elaborar un informe sobre este problema, el Estado le brindó amplia documentación sobre su propia legislación y las medidas y sanciones que aplica para evitar no solo ese tipo de explotación sino también otros abusos contra los trabajadores.

A su vez, Brasil está decidido a buscar otros mercados. “No nos vamos a quedar llorando por los productos que no se les vendieron a ellos, vamos a buscar otros compradores”, dijo Lula.

Según informó la revista Carta Capital, el secretario de Clima, Energía y Medio Ambiente de la cancillería, Maurício Lyrio, destacó que se encuentran en estado avanzado las negociaciones de acuerdos comerciales –varios entre el Mercosur y países de Asia–.

Vecinos en tensión

Los nuevos aranceles no gravan el petróleo, el gas, ni los bienes que están cubiertos por el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.

“¿Qué le pasa a México? Se queda igual que como estaba”, dijo la presidenta de ese país, Claudia Sheinbaum. “Todos los productos que se exportan dentro del tratado de libre comercio [T-MEC con Estados Unidos y Canadá] tienen cero arancel, con excepción de vehículos y del acero”, afirmó. Estos dos productos tienen un régimen especial por motivos de “seguridad nacional”.

Consultada sobre los nuevos gravámenes a decenas de países, Sheinbaum evaluó: “Pues es complejo. Primero porque cambia completamente la dinámica mundial. El presidente Trump tiene una visión de reindustrializar Estados Unidos. De que la manufactura que salió fuera de Estados Unidos, principalmente a China, a otros países de Asia y también a México, a Canadá y a otros países, regrese a Estados Unidos”. Pero “difícilmente va a regresar toda esa industria a Estados Unidos”, señaló la presidenta mexicana, y consideró que en la relación económica entre los países de América del Norte “es muy difícil de separar” las economías de unos y otros.

“No puede ser que en la relación bilateral de vecinos, incluso más allá de socios comerciales, se busque el bienestar de un país en contra del bienestar de otro [...] La prosperidad de México ayuda a Estados Unidos, la prosperidad de Estados Unidos le ayuda a México”, dijo.

Argentina y Chile

La Argentina de Javier Milei, un aliado leal del gobierno de Trump, quedó entre los pocos países cuyo arancel se mantiene en 10%. Los demás son Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago, y Reino Unido. La UE, que había establecido un acuerdo con Estados Unidos, también mantendrá la tasa de 10%.

Fuentes del gobierno de Milei dijeron al diario La Nación que Argentina incluso suma 93 productos que estarían exentos de aranceles.

Si bien el nuevo vocero presidencial de Milei, Adrián Ravier, dijo al canal de streaming oficialista Carajo que “en este momento hay una tensión” por los nuevos aranceles y que “estos shocks externos claramente golpean”, el funcionario ha acumulado una serie de cortocircuitos entre sus declaraciones y las del gobierno, y ha tenido que rectificar algunas de sus declaraciones.

En el caso de Chile, el gobierno manifestó que “negociará” con Estados Unidos para ser excluido de la lista de 60 países afectados por los aranceles. Según un comunicado de la cancillería, el gobierno de José Antonio Kast “considera que la aplicación de esta medida” no se condice con los “estándares ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de esta investigación” sobre trabajo forzoso que llevó adelante Estados Unidos.

Europa, Google y amenazas de nuevos aranceles

En el caso de la UE, Trump le advirtió el viernes que podría imponerle otras tasas por haberle aplicado una nueva multa a Google de 890 millones de euros. El bloque concluyó que la empresa violó su Ley de Mercados Digitales, que regula la competencia entre las grandes empresas tecnológicas, y además de la sanción le impuso un plazo de 60 días para terminar con esas prácticas.

Para la UE, Google impidió que desarrolladores de aplicaciones informen a los usuarios en forma gratuita que pueden conseguirlas a menor costo fuera de Google Play, informó la agencia Efe. Sanciones anteriores a Apple, Meta, Amazon y también a Google habían generado malestar en el gobierno estadounidense.

“La UE pagará un precio muy alto por esta conducta ilegal y altamente antiética, sobre la que les he advertido repetidamente”, dijo Trump en su red Truth Social. Anunció que su gobierno abrirá una investigación sobre “la práctica de 'robar' a las empresas estadounidenses y, por ende, al contribuyente estadounidense”. Advirtió que su objetivo no es solo que las sanciones sean revocadas, sino que a los países del bloque “previsiblemente, se les impondrá un arancel sustancial lo antes posible”.

China contra las “medidas unilaterales”

Lin Jian, vocero de la cancillería china, declaró en una conferencia de prensa que su país “se opone a todas las formas de medidas arancelarias unilaterales” y que entiende que “las guerras arancelarias y comerciales no benefician a ninguna de las partes”.

El mismo día que Estados Unidos anunciaba los nuevos aranceles, el Ministerio de Comercio de China había manifestado públicamente que las autoridades económicas y comerciales de los dos países mantenían una “comunicación fluida” y estudiaban una reducción arancelaria mutua.

El viernes, la bolsa de Shanghái y la de Shenzhen cerraron a la baja, 1,61% y 2,47%, respectivamente, en lo que se leyó como una reacción a los nuevos aranceles.

A su vez, el portavoz del gobierno de Japón, Minoru Kihara, calificó de “lamentable” la decisión estadounidense y señaló que se impone “a pesar de que la industria y el comercio” de su país “operan de conformidad con las normas internacionales”.

Buena recepción

Indonesia, uno de los países que recibió un gravamen de 10%, “colabora activamente” con Washington para obtener “aranceles favorables”, según el vocero del equipo económico, Haryo Limanseto. El gobierno indonesio firmó un acuerdo este año para mantener los aranceles actuales, que incluían productos sin gravar pero también aranceles de 19% para otros.

También Panamá celebró que en su caso, la tasa a aplicar sea de 10%. “Las relaciones de confianza también se reflejan en el comercio”, dijo el ministro de Comercio e Industria, Julio Moltó. Consideró que esa es “una noticia positiva que reafirma la sólida relación de amistad y cooperación entre Panamá y Estados Unidos, y el compromiso de ambos países de seguir fortaleciendo sus vínculos económicos y comerciales”.

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