Una innumerable lista de empresarios y directivos del sector tecnológico participó en la noche del jueves en la cena de Estado que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, organizó en homenaje al presidente chino, Xi Jinping, y su esposa, Peng Liyuan, en la Casa Blanca.
“Tanto el presidente Xi como yo entendemos que representamos sistemas diferentes, pero los lazos entre nuestros pueblos perduran y jamás nos llevamos mejor”, expresó Trump durante el brindis de apertura ante la atenta mirada del presidente chino. “Estadounidenses y chinos hemos intercambiado bienes, conocimiento e ideas: esta ha sido la fundación del comercio y el respeto mutuo entre nuestros países, y juntos podemos seguir construyendo un vínculo que promueva la prosperidad y la seguridad para generaciones futuras”, afirmó.
Xi, por su parte, destacó el desarrollo “constructivo del vínculo de estabilidad estratégica” como un elemento de la “coyuntura histórica” entre ambos países y llamó a “cultivar las hermosas flores de la amistad sino-estadounidense”. Luego de afirmar que la agenda de “hacer Estados Unidos grande de nuevo” que lleva adelante su homólogo y el “gran rejuvenecimiento nacional y la modernización chinos” pueden reforzarse el uno al otro, afirmó: “China y Estados Unidos deben actuar como grandes potencias responsables, atender las expectativas de sus pueblos, seguir el ritmo de nuestros tiempos y explorar un nuevo enfoque para la convivencia entre potencias”.
Acompañaron en la mesa de los mandatarios el ex CEO y director ejecutivo de Apple, Tim Cook; el CEO de la red social X y la empresa de vehículos eléctricos Tesla, Elon Musk; y sus homólogos de las empresas fabricantes de chips Nvidia, Jensen Huang; y AMD, Lisa Su, además de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump.
La lista de los más de 140 nombres que asistieron a la cena no es ninguna coincidencia –también participaron otras figuras de la industria, como Jeff Bezos, de Amazon, Sam Altman, de OpenAI, y Sundar Pichai, de Google y su empresa madre Alphabet–, ya que se vinculan con un sector clave en el conflicto entre ambas potencias, el de la inteligencia artificial (IA), y por el que ambos mandatarios intercambiaron, de acuerdo con el propio Trump. “Un día importante con el presidente Xi de China. La superinteligencia (SI) será un tema clave de discusión, pero quiero dejarlo exactamente donde está”, había adelantado en la red Truth Social el día de la cena.
En ese sentido, además de la IA, la posibilidad de extender la tregua arancelaria entre ambos países que permite el acceso estadounidense a tierras raras chinas para el desarrollo de la tecnología de punta –incluyendo la militar– constituyó uno de los elementos centrales de la estadía del presidente chino. Según dijo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, a Fox News, los países acordaron la prórroga del acuerdo por dos meses, a pesar de la intención de China de que este se extendiera por un año.
Por su parte, y con respecto a la IA, Bessent destacó que el gobierno estadounidense propuso a su homólogo chino la instalación de una “línea directa por si algo sucede”. Dijo que si bien no existe una respuesta pública oficial al respecto, cree que el país asiático accederá, ya que se encuentran “muy deseosos de intercambiar” al respecto.
“Estados Unidos lidera sustancialmente; China está detrás de nosotros, pero muy por delante de cualquier otro país, y creo que es importante que acordemos en esto”, sostuvo. Y acotó: “Estamos trabajando para definir en conjunto lo que creemos que son los factores de riesgo más importantes o peligrosos, sean agentes de IA sin control o agentes no estatales utilizando la IA para operaciones cibernéticas o biológicas”.
