La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se sigue propagando a un ritmo sin precedentes. Este lunes se convirtió en la más mortífera de la historia del país africano al haber superado, en solo tres meses, las 2.300 muertes registradas durante el brote que hubo entre 2018 y 2020.
La epidemia “es la de propagación más rápida jamás registrada y mata a una persona cada 30 minutos”, advirtió la semana pasada Tom Fletcher, jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, de acuerdo con lo que consignó la agencia AFP.
Tras surgir en la provincia de Ituri, en el noroeste del extenso territorio del país africano, cerca de la frontera con Uganda, esta nueva epidemia de ébola se está propagando rápidamente por las provincias orientales y nororientales, donde la presencia del Estado es extremadamente débil y la infraestructura sanitaria es precaria.
Mohamed Janabi, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para África, dijo que “más del 70% de las personas mueren en la comunidad”, en lugar de en los centros de tratamiento del ébola.
El brote actual ya provocó la muerte de 2.325 personas y 4.945 casos confirmados. Superó las cifras de mortalidad de la epidemia de 2018-2020 en el este de la RDC, que causó 2.299 muertes y 3.381 casos confirmados.
Según la agencia de salud de la Unión Africana, en los primeros meses del brote se registraron siete veces más infecciones y cinco veces más muertes que en los tres primeros meses de la peor epidemia de ébola de la historia, que azotó África Occidental en 2014.
En Bunia, la capital de Ituri, lugar en el que se registraron cerca del 90% de los casos desde mediados de mayo, las medidas para combatir la epidemia siguen siendo mínimas e insuficientes, a pesar de la gravedad de la situación.
Además, la gente sigue aglomerándose en los mercados sin respetar las medidas de protección, señaló un corresponsal de la AFP. “La participación comunitaria en la respuesta sigue siendo insuficiente”, destacó Janabi.
La enfermedad también se expandió más allá de las fronteras congoleñas. En Uganda hay 20 casos confirmados y se registraron dos muertes, pero las autoridades sanitarias del país anunciaron a mediados de julio que ya no tenía casos activos del virus.
La OMS expresó su expectativa de poder revertir la propagación de la enfermedad en un plazo de tres meses, aunque advirtió que esto implica controlar la transmisión y no erradicar el brote por completo.
El ébola es una enfermedad viral poco frecuente pero mortal. La cepa Bundibugyo es aún más rara, ya que únicamente se registraron dos brotes anteriores, según informó la BBC.
Los síntomas del ébola, parecidos a los de la gripe o la malaria, incluyen fiebre, dolor de cabeza y fatiga persistente, y pueden manifestarse repentinamente entre dos y 21 días después de la infección.
A medida que avanza la enfermedad, pueden aparecer vómitos y diarrea, lo que puede conducir a un fallo multiorgánico. El virus se propaga mediante el contacto con fluidos corporales infectados, como la sangre o el vómito.
La MHRA, el organismo regulador de medicamentos de Reino Unido, autorizó el inicio de los primeros ensayos en humanos de una vacuna contra la cepa Bundibugyo.
La vacuna es desarrollada por un equipo de la Universidad de Oxford que utiliza la misma tecnología empleada en la vacuna de Oxford-AstraZeneca contra la covid-19. Además, otros tres grupos de científicos también están desarrollando distintas vacunas para esta cepa.