Este miércoles, la secretaria general del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Carolina Rangel, estuvo en el programa Paren el mundo de la diaria Radio. Allí sostuvo que las corrientes progresistas de la región deben asumir su rol como “movimientos totalmente y profundamente humanistas” ante el avance de las derechas.
Rangel se encuentra de visita en Montevideo para participar en el Congreso Panamericano del Progresismo, una instancia regional de intercambio entre líderes políticos que tiene por objetivo “conversar por primera vez como iguales.
Morena, creado en 2011 para impulsar la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador –que resultó electo en 2018–, es uno de los pocos partidos políticos de izquierda que mantienen el poder en América Latina –junto con el Partido de los Trabajadores de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil– y así será durante los próximos cuatro años, bajo el mando de la actual presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
Durante la entrevista, Rangel consideró como un hecho “fundamental” la posibilidad de promover el diálogo entre movimientos progresistas y así “aprender de las derrotas”, para no repetirlas, pero también de los triunfos, “para no dejarlos ir de una manera tan sencilla”, y finalmente entablar “un proyecto conjunto”.
“Lo que nos debe hermanar es preservar lo más básico, que es la vida misma, porque los proyectos de derecha, de ultraderecha, los proyectos neoliberales lo menos que preservan es la vida misma”, expresó.
La dirigente remarcó la necesidad de elaborar planes políticos que cuenten con el respaldo popular y que beneficien al “grueso de la población”, con especial énfasis en “las y los pobres”. Por eso, destacó que más allá de las discusiones acerca de “qué tan progresista, qué tan de centro [o de] centroizquierda” son los diferentes movimientos, “lo principal” pasa por sus coincidencias, que situó dentro de “un humanismo profundo”.
En la entrevista también se abordó la impronta del gobierno de Sheinbaum, que la secretaria general del Morena separó en diferentes situaciones, comenzando por la necesidad de reconocer una continuidad del proyecto político del partido de gobierno –también conocido como “cuarta transformación”–, aunque con el sello de la presidenta. En ese sentido, repudió la “profunda misoginia en pensar que quien toma las decisiones” es López Obrador por el mero hecho de que exista una continuidad de las políticas.
También hizo referencia a la denominada “prosperidad compartida” que postula la mandataria, la cual busca “seguir conquistando más derechos [y] hacer todavía más políticas públicas que den mayor bienestar para el pueblo de México”. Rangel dijo que estas acciones implican medidas que pasan por la profundización de la inclusión de mujeres y la promoción de la educación entre los más jóvenes de manera que “no abandonen nunca los estudios”.
Con respecto a la relación con Washington, Rangel apuntó a “la toma de decisiones del presidente [de Estados Unidos] Donald Trump”, que se manifestó rápidamente con la imposición de aranceles sobre México al poco tiempo de que Sheinbaum asumiera la presidencia.
En esta línea, y luego de que se le preguntara por las acciones de Estados Unidos en materia migratoria, Rangel destacó que el vínculo entre ambos países ha sido “de pueblos hermanos”, y evaluó que la situación “no es entre los pueblos, e incluso tampoco entre sus gobiernos”, sino que obedece a las decisiones erráticas de Trump. También condenó el accionar del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), que dijo que ha perseguido e incluso “acabado con la vida” de mexicanos y mexicanas, cuando “lo único que hacen allá es trabajar, generar dignidad, compartir cultura”.
La dirigente progresista además describió la paradoja que supone el hecho de que “las desigualdades que hicieron que el pueblo de México tuviera que emigrar a Estados Unidos las generaron los mismos proyectos de derecha, que ahora se hermanan” con el gobierno de Trump, en alusión a los principales partidos de la oposición mexicana, el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional.
En contraposición, reivindicó la necesidad de mantener una postura soberana, que defienda el hecho de que “cada pueblo debe tener la libertad de decidir sobre su propia tierra, sobre su propia política, sobre su propia democracia”, y dijo que no hay que “estar a la expectativa” de las acciones de Trump, ya que es posible “buscar otro tipo de estrategias”.
“Pero lo ha dicho muy bien nuestra presidenta: nunca será la subordinación, y nunca será prostituir nuestra soberanía”, concluyó.