“Porque, en realidad, nuestro norte es el sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Esta rectificación era necesaria. Por esto, ahora sabemos dónde estamos”, escribió el artista Joaquín Torres García al pie de su dibujo América invertida, en la década del 40 del siglo pasado. Esta mirada política del mapa regional tiene, a partir del segundo mandato de Donald Trump en Estados Unidos, nuevas interpretaciones e interpelaciones.
“La novedad, yo diría, es que hoy el pueblo de Estados Unidos sufre la misma forma de inseguridad, las mismas formas de violencia militar y social que estamos exportando a otras partes del continente. Hoy, la fuerza paramilitar de ICE [Servicio de Control de Inmigración y Aduanas] amenaza a nuestras comunidades y a nuestros hermanos y hermanas migrantes, así como el Comando Sur amenaza con ataques a pescadores sin proceso jurídico. Las mismas formas de ilegalidad, la negación de procesos justos que enfrenta el pueblo de Estados Unidos, la misma acusación de ser terroristas solo por defender los derechos democráticos, es la misma narrativa que buscan exportar a todas partes del mundo”, enumera, en diálogo con la diaria, David Adler, coordinador del Congreso Panamericano de legisladores progresistas que se celebrará desde el viernes 21 hasta el domingo 23 en Montevideo.
Se trata de la tercera instancia de un espacio que se fundó en 2024, con una reunión en Colombia, y tuvo su segunda edición en México en 2025. En la declaración inaugural del Congreso, en 2024, se hizo un llamado a defender las democracias, a forjar “una paz duradera” y a lograr “una transición ecológica justa”. En la declaración de México se convocó a “democratizar el poder, desmantelando los sistemas de privilegio y protección que exacerban la desigualdad en nuestras sociedades”, y a “fomentar la prosperidad compartida”, así como a “combatir las políticas de odio, miedo, división, fanatismo, explotación y exclusión en nuestro hemisferio, sin complacencia ante el ascenso de fuerzas autoritarias que amenazan nuestras democracias”, entre otros puntos. En esta oportunidad está previsto que participen 150 legisladores, y también expresidentes, ministros y líderes políticos de 15 países de América, con cuatro ejes de trabajo: paz, seguridad y multilateralismo; desarrollo sostenible e integración regional; soberanía digital e inteligencia artificial; y bienestar y cuidados para las mayorías.
Mientras que la ultraderecha fortalece sus redes transnacionales y organiza congresos y encuentros como el Foro de Madrid -a instancias del partido español Vox-, o potencia viejos espacios como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), los gobiernos progresistas retroceden en América Latina y ya no tienen la misma fuerza espacios de intercambio como el Foro de São Paulo o el Grupo de Puebla. Para Adler, estadounidense de California, economista y cocoordinador de la Internacional Progresista, el diferencial del Congreso Panamericano con respecto a estos otros espacios es que se trata de un foro de coordinación de parlamentarios, donde además participan políticos de Estados Unidos. Evaluó que estaba faltando “un foro verdaderamente hemisférico que reúna, no solo a las fuerzas democráticas del sur y centro del continente, sino también del norte de las Américas”.
De hecho, está previsto que al Congreso de esta semana en Montevideo asistan legisladores del Partido Demócrata, como los representantes federales Jesús Chuy García, Pramila Jayapal y Jonathan Jackson. También asistirán políticos de peso de América Latina, como el expresidente chileno Gabriel Boric, el expresidente colombiano Ernesto Samper y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
El congresista del Partido Demócrata Jesús García dijo a la diaria que los movimientos de extrema derecha “se coordinan cada vez más para socavar las instituciones democráticas en toda la región”, y “recurren a la negación de los resultados electorales, a los ataques legales y a la represión en contra de los derechos humanos”. En este contexto, consideró importante que los “líderes progresistas del hemisferio” se organicen “más allá de las fronteras nacionales”. “La administración Trump intenta revivir la doctrina Monroe para las Américas” y está “propagando su autoritarismo por toda la región”, y en ese marco “tenemos la responsabilidad de seguir construyendo relaciones basadas en la solidaridad, la transparencia y el respeto mutuo”, remarcó. Agregó que, al igual que lo hace la extrema derecha, es necesario que los progresismos coordinen, aunque la diferencia es que estos últimos buscan “el bienestar de las mayorías y no de los privilegiados y los ricos en nuestros países respectivos”.
Adler señaló que recientemente han surgido “nuevos foros, nuevos mecanismos para avanzar con una agenda de la ultraderecha”, lo que “nosotros llamamos una internacional reaccionaria”. “Lo hemos visto con el Foro de Madrid, con CPAC, con la Red Atlas, por ejemplo, donde se están articulando las fuerzas de la ultraderecha desde Madrid hasta Miami, hasta Bogotá y Buenos Aires, para avanzar con una agenda de odio, de división, una agenda autoritaria, de explotación”, afirmó. “Pensamos que es hora de construir un nuevo foro continental en que legisladores y líderes de todas las Américas puedan dialogar como iguales, con el lema de solidaridad entre pueblos y soberanía entre naciones”, señaló el coordinador del congreso. Se trata del “reconocimiento de que la lucha en Uruguay, en Chile, es la misma que la lucha en Canadá o en Estados Unidos”, agregó.
El congreso se desarrolla en un contexto en el que “Estados Unidos está siendo mucho más injerencista en la política doméstica de cada país”, dijo a la diaria la diputada frenteamplista Inés Cortés, que está participando en el grupo del congreso que trabaja el tema de la industrialización. Adler señaló que “podemos ver la reivindicación de esa doctrina vieja que dice que toda América Latina es patio trasero de alguien y no la gran hermandad de las naciones y los pueblos como imaginó Simón Bolívar”. “Entonces hoy, más que nunca, nos urge construir un diálogo basado en el entendimiento mutuo, el respeto y el principio de la igualdad soberana, porque todos los pueblos y naciones de las Américas enfrentan las mismas crisis, climática, económica, mucha turbulencia y volatilidad en la economía mundial, y obviamente compartimos desde cada rincón del continente el mismo desafío de cómo defender la democracia”, remarcó Adler.
Por otra parte, Estados Unidos atraviesa un momento particular, de resistencia al gobierno de Trump, y los políticos de ese país que lleguen al congreso quieren compartir esa experiencia. A diferencia de varios países de América Latina, donde los y las jóvenes se sienten atraídos en mayor medida hacia partidos de derecha, Estados Unidos vive un momento en que “la izquierda o la lucha democrática está ganando la juventud”, aseguró Adler. “Aquí sí estamos logrando en las redes sociales, en las universidades, motivar e informar a los jóvenes que en otros países están entrando a las grandes multitudes de la ultraderecha. Entonces, no es que estamos perdiendo en cada rincón del continente o del planeta una batalla cultural”, advirtió, y evaluó que es necesario “compartir esas buenas prácticas” y “aprender de nosotros mismos”.
En este sentido, Adler apuntó que el congreso no es un foro “antiestadounidense o antigringo”, y que asistirá “una gran delegación de representantes de este movimiento democrático que está luchando para conquistar nuevos derechos” en el contexto de una “crisis de la democracia” en Estados Unidos.
El objetivo será, además de plasmar los intercambios en una declaración que sintetice los puntos de acuerdo, generar una agenda parlamentaria común del progresismo de las Américas. Uno de los temas clave es la defensa del multilateralismo; “nos urge defender a esos foros que nos ha costado décadas construir y también pensar cómo pueden servir mejor a los pueblos, cómo pueden ganar legitimidad para sobrevivir estos ataques, cómo podemos renovar su institucionalidad para que florezcan en los años y décadas que vienen”, indicó Adler.
Otro tema central es la defensa de la democracia. “Y no me refiero a la izquierda; estamos hablando de una gran batalla entre fuerzas autoritarias y fuerzas democráticas”, afirmó Adler. Subrayó que tiene la convicción de que el gobierno de Trump “va a intentar intervenir y debilitar a nuestro sistema democrático” en las elecciones de medio término que se celebrarán en noviembre, así como buscará afectar “la integridad del proceso democrático en Brasil”. Cortés afirmó que hay una expectativa “grande de poder generar algún acuerdo que trascienda el encuentro mismo” y definir líneas de trabajo a futuro. “En este escenario estaría bueno impulsar una agenda legislativa que trascienda un poco más los vaivenes políticos”, explicó.
En la misma línea, Jesús García consideró que es importante definir “una agenda común” a la que se le pueda dar seguimiento a nivel legislativo. La intención es llegar al Congreso Panamericano, destacó Adler, “con todos los colores de las Américas para poder conversar por primera vez como iguales”.
La agenda del Congreso Panamericano: prevén que Orsi asista a la inauguración
Está previsto que la apertura formal del Congreso Panamericano se realice en la mañana del viernes 21 en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo y que lo inaugure el presidente Yamandú Orsi, según la agenda del evento, a la que accedió la diaria. En la tarde habrá sesiones de trabajo en torno a los cuatro temas definidos y luego un evento público en el teatro Solís. El sábado continuarán las sesiones de trabajo y habrá talleres de formación. El domingo en la mañana será la sesión de clausura en la sede del Parlamento del Mercosur.
