Por segunda vez en casi un año y medio de gobierno, Cabildo Abierto (CA) se convierte en un actor clave para que el gobierno del Frente Amplio (FA) logre consolidar por la vía parlamentaria aspectos programáticos claves. En el caso de la Ley de Presupuesto, el oficialismo contaba con los votos necesarios en la Cámara de Diputados para la aprobación en general, dado que tenía el apoyo del Partido Nacional (PN). Sin embargo, en esa instancia, el partido liderado por Guido Manini Ríos aportó los votos para la aprobación de un conjunto de impuestos que eran centrales en la planificación económica del ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone. El jueves el propio exsenador volvió a confirmar que su fuerza política daría los apoyos necesarios para el avance parlamentario de la Rendición de Cuentas 2025.
Este último proceso comenzó el 30 de junio, cuando una delegación del Ministerio de Economía encabezada por el propio Oddone entregó al Parlamento la iniciativa del Ejecutivo. El 9 de julio, durante el segundo día de tratamiento formal del proyecto de ley, los partidos de la Coalición Republicana (CR) –PN, Partido Colorado (PC) y Partido Independiente (PI)– anunciaron mediante una conferencia de prensa que no darían sus votos para la aprobación en general.
La porción mayoritaria de la oposición manifestó que se trataba de una Rendición de Cuentas que “refleja la gestión del gobierno en lo que va del período”, caracterizándose esta “por la falta de un rumbo definido, la inacción, los muy pobres resultados y un marcado retroceso en las áreas más importantes para la sociedad”. Posteriormente, Identidad Soberana (IS) anunció que tampoco iba a votar en general, quedando la posibilidad de aprobación solo en manos de los dos diputados de CA.
Aprobada la Rendición de Cuentas en la Comisión de Presupuestos Integrada con Hacienda, y a pocos días del comienzo de su tratamiento en el plenario, previsto para el lunes, Manini Ríos reapareció en instalaciones parlamentarias para encabezar la conferencia que confirmó el aporte de los dos votos al oficialismo. Asimismo, días antes el líder cabildante se había reunido con el presidente de la República, Yamandú Orsi, para acercar las propuestas de su partido para alcanzar un acuerdo.
Acompañado de sus dos únicos legisladores, Álvaro Perrone y Silvana Pérez Bonavita, Manini Ríos dejó claro que “hubo una sensibilización” del gobierno ante sus planteos y que los cambios que se llevarán adelante sobre la iniciativa significan “una mejora en cuanto a lo que había”.
Pasando raya, luego de ser clave para que Luis Lacalle Pou alcanzara en 2019 la Presidencia y ser una pieza más en su coalición de gobierno, CA experimentó una fuerte caída electoral. Ahora, en un período de gobierno liderado por el FA, producto de una particular coyuntura legislativa, vuelve a ejercer su incidencia. Las críticas de sus exsocios son habituales, y desde la coalición de izquierda –que se mostró alarmada por su llegada al escenario político– aparecen algunos elogios.
Este escenario abre juego a algunas interrogantes con relación a cuánto cambió CA, qué repercusión electoral pueden tener sus movimientos y qué significa la reaparición personal de Manini Ríos en la escena parlamentaria.
El énfasis en la coincidencia
El politólogo Jonathan Rodríguez Barreto destacó en diálogo con la diaria que la conducta consolidada por CA en el reciente anuncio no es más que un “retorno a los orígenes” de 2019, que lo posicionaban como un “partido orejano”. El especialista recuerda que, más allá de lo sucedido durante la votación de la Ley de Presupuesto, la primera señal en ese sentido fue cuando el propio Manini Ríos aseguró que “no hay coalición en la oposición”. La vuelta a ese perfil se ve apuntalada, según remarcó, por “cuentas viejas” que el partido le cobra a sus exsocios por cómo lo trataron cuando formaba parte del gobierno.
En la misma línea, el politólogo Daniel Buquet comentó a la diaria que, bajo un perfil de “derecha conservadora”, CA se encuentra “alejado de los dos polos” que representan el FA y la CR. Sin embargo, destacó que, luego de un proceso de gobierno de coalición, lo que se busca es “reivindicar un espacio de autonomías” y “poder hacer de balance”.
Adolfo Garcé, también politólogo, afirmó a la diaria que “no puede ser sorprendente” este posicionamiento del partido liderado por Manini dado que, más allá de su perfil, tiene “convergencias” programáticas con el FA. “Cualquiera que haya leído el programa de Cabildo Abierto en la elección de 2019 no se puede sorprender”, afirmó. Agregó que las principales coincidencias justamente están en la “política económica” y en la atención a lo que los cabildantes llaman “los frágiles”.
Garcé remarcó asimismo la existencia de diferencias “muy grandes” con el FA en lo que tiene que ver con “el mundo de los nuevos derechos” y “el pasado reciente” que, en este escenario de negociación, fueron dejadas de lado. En el mismo sentido, Rodríguez sumó que no enfocarse en esas diferencias y marcar los énfasis en lo relativo a la “cobertura hacia los sectores más vulnerables” hace que los eventuales “costos” políticos tanto para el FA como para CA de negociar entre sí “se reduzcan”.
Rodríguez agregó que CA detectó el “poco margen” del FA para negociar en torno a lo vinculado con la agenda de derechos, dado los “problemas a la interna” que se le podrían generar. El politólogo aseguró que eso en definitiva termina siendo “inteligente” porque el resultado de negociar sobre las coincidencias significó un “ganar-ganar para los dos”.
Esto último, según el especialista, representa un cambio en CA, que supo ser “el partido más ideologizado” del anterior período, mostrándose entonces “poco propenso a ceder”.
Rodríguez agregó que un aspecto clave está en que, cuando el resto de la oposición no negocia, los cabildantes cuentan con “incentivos para negociar” vinculados a la posibilidad de incidir. Sin embargo, y más allá de que se pueda repetir este escenario, el académico aseguró que “es esperable que a medida que avance esta gestión vaya soltando el apoyo al gobierno y marcando un perfil diferencial”, mirando hacia el ciclo electoral.
De cara al ciclo electoral
“Lo que hace en esta primera instancia es ofrecerse como un interlocutor para negociar, a diferencia de la Coalición Republicana; seguramente eso lo va a poder capitalizar después cuando marque una ruptura definitiva con el gobierno y se muestre con una opción política electoral para el próximo ciclo”, comentó Rodríguez. “Le está demostrando a la Coalición Republicana que puede ser un actor a convocar, pero que le va a salir cara su participación”, sumó el analista imaginando un escenario similar a 2019.
Coincidiendo con que es esperable el alejamiento progresivo del gobierno a medida que se acerca el ciclo electoral, Buquet aseguró que en ningún caso CA va a “posicionarse electoralmente como un partido aliado al Frente Amplio”. Por el contrario del escenario actual, remarcó que más bien se va a ubicar “enfrentado” a la coalición de izquierda.
Garcé se desmarca de estas lecturas y define como “complicado” el escenario electoral para CA luego de “cooperar” con el gobierno del FA. Según el politólogo, su rol en la “gobernabilidad” en el anterior gobierno y en este hace que el partido “quede ubicado en un limbo” que es “poco frecuente en el sistema político uruguayo”. Si bien reconoce que actores como Pablo Mieres con el PI buscaron un rol “bisagra”, el peso efectivo que está teniendo el partido de Manini “funciona a corto plazo”, pero “en términos electorales es extraordinariamente riesgoso”, pudiendo ser incluso “difícil de interpretar por sus propios electores”.
“Cuesta imaginarse a Cabildo Abierto nuevamente colaborando con el resto de los partidos que integran la Coalición Republicana, pero en política nada es imposible”, concluyó el analista.
Los impactos en el FA y CR
“Para el gobierno es un triunfo y lo va a vender así”, opinó Buquet, trascendiendo el análisis del papel de CA. “Esto se comunica fácil a la sociedad, pero incluso a la propia fuerza, porque a los frenteamplistas les molesta que el gobierno tome medidas que no son de izquierda, pero cuando las toma por su cuenta; si el gobierno tiene que hacer alguna concesión porque no tiene los votos, las bases del FA lo entienden perfectamente”, sumó al análisis el politólogo.
Buquet agregó que la Rendición de Cuentas y sus cambios luego del acuerdo con CA son “perfectamente vendibles” a la interna de la fuerza de gobierno teniendo en cuenta “las prioridades” marcadas para el período. Por el contrario, aseguró que para los partidos de la CR también fue “el resultado esperado”.
Remarcó que “podría haber sido malo” que no salga la Rendición de Cuentas en el entendido de explicar el no apoyo al aumento de recursos para “los sectores más vulnerables”. Ahora blancos, colorados e independientes quedan, según Buquet, “abroquelados como oposición al gobierno, pero apoyando cosas puntuales que creen que están bien”.
La reaparición de Manini
Para Garcé, la participación de Manini en el último tramo de la negociación representa “la reafirmación” de su “liderazgo” en CA. Para Buquet, sin embargo, va más allá y tiene que ver con darle un “carácter muy orgánico” al acuerdo. Esto en oposición a lo que ocurrió en la Ley de Presupuesto, donde el apoyo al articulado clave se presentó más como “una negociación de Perrone” y el gobierno.
“Jerarquiza el acuerdo, le da mayor trascendencia”, reafirmó Buquet sobre la participación del líder cabildante, y agregó que esta participación más como partido representa “una forma mejor de reclamar el crédito” político del apoyo. “La forma en lo que lo hizo lo muestra como algo más contundente, lo muestra no como algo casual o coyuntural”, sintetizó pensando en la lectura de la opinión pública.
