Por segundo año consecutivo, Estados Unidos le negó la solicitud de visado de entrada al país al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas, para intervenir la próxima semana en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La oficina de Abbas fue notificada el miércoles de la decisión, que abarcó además a decenas de otros funcionarios de la AP que esperaban viajar con él, según informó un funcionario palestino.
Otro funcionario palestino, que habló con el diario The Times of Israel, compartió la notificación que recibió del Departamento de Estado de Estados Unidos, la cual citaba como motivo del rechazo una normativa específica que prohíbe la emisión de visas a personas que en algún momento hayan participado en actividades terroristas o estado vinculadas a una organización terrorista.
No quedó claro de inmediato si la visa de Abbas fue rechazada con los mismos fundamentos.
La AP criticó duramente la decisión de Washington. En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores palestino calificó la medida de “injustificada” y señaló que “va en contra de los esfuerzos para reconstruir la confianza, desarrollar las relaciones entre Palestina y Estados Unidos y crear el clima político necesario para implementar la solución de dos estados y lograr la paz y la estabilidad”.
En un comunicado emitido el miércoles para explicar la prohibición, el Departamento de Estado afirmó que la AP violó la legislación estadounidense que sanciona a Ramala, la capital palestina, si esta toma medidas contra Israel en organismos internacionales, promueve el reconocimiento unilateral de un Estado palestino, paga a terroristas o glorifica la violencia.
“Como consecuencia de su falta de reformas –contraria a los compromisos adquiridos con Estados Unidos– y de sus continuas actividades que socavan las perspectivas de paz, Estados Unidos ampliará las sanciones que deniegan visas a miembros de la OLP y a funcionarios de la AP2, declaró el Departamento de Estado.
El comunicado señala que la administración mantendrá una exención que permite a los miembros de la delegación palestina ante la ONU seguir operando desde Nueva York.
Ante esta prohibición, la delegación palestina ante la ONU presentó una resolución para permitir que Abbas se dirija al organismo de forma virtual, tal como lo hizo el año pasado. Está previsto que Abbas intervenga el 24 de setiembre, el mismo día que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien sí fue autorizado a ingresar a territorio estadounidense.
La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, tomó la misma decisión respecto de Abbas el año pasado, en una medida considerada parte de un esfuerzo por socavar una conferencia organizada por Francia y Arabia Saudita –previa a la semana principal de la Asamblea General– que buscaba promover una solución de dos estados para el conflicto entre palestinos e israelíes.
Este año no se celebrará ninguna reunión de ese tipo, y Ramala esperaba que Washington suavizara su postura del respecto.
La decisión estadounidense fue rechazada este jueves por 152 países, que votaron a favor de una resolución adoptada por la Asamblea General de la ONU, que rechaza la decisión de Estados Unidos de impedir que la delegación palestina participe en las sesiones de la Asamblea General e insta a Washington a revertir esa decisión, al considerarla una clara violación del denominado acuerdo de sede.
El acuerdo de sede entre la ONU y Estados Unidos, en su calidad de país anfitrión, obliga legalmente a Washington a facilitar la entrada y residencia de las delegaciones diplomáticas, de los estados miembros y de los observadores para que puedan asistir a las reuniones de la Asamblea General sin obstáculos, tal como recordó la agencia palestina de noticias WAFA.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Expatriados de Palestina acogió con satisfacción la resolución y expresó su agradecimiento por la postura de todos los países que la copatrocinaron, así como de aquellos que votaron unánimemente a favor.
El ministerio subrayó que la adopción de esta resolución frustra efectivamente el intento de impedir que Palestina participe en el segmento de alto nivel y en los trabajos de la Asamblea General.