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Balotaje en Brasil: un debate de ideas

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No alcanza con gobernar bien. Lula gobernó bien. Dio de comer, casa, remedio y empleo. Y aun así está en balotaje contra un tipo sin proyecto. Porque una elección nacional no se gana solo con gestión. Se gana con disputa de sentido.

El bolsonarismo ya gobernó y ya fracasó. Dejó 33 millones con hambre y 125 millones con inseguridad alimentaria. Más de 700.000 muertos en pandemia, sin vacunas a tiempo, negando la ciencia. Inflación en comida y nafta, salario real abajo y familias endeudadas. Más informalidad y trabajo por aplicación sin derechos. Deforestación récord en la Amazonia, desmonte del Ibama y garimpo ilegal en tierras indígenas. Recortes en universidades, ciencia, Farmacia Popular y caída de la vacunación. Ataques al supremo y a las urnas electrónicas que terminaron en el intento de golpe del 8 de enero.

Gobernó y ya fracasó.

Si dejás que te lleve a comunismo versus libertad, perdés aunque hayas gobernado mejor. Si lo traés a qué vas a hacer y cómo lo vas a hacer, ahí gana Lula. Esa es la pelea del próximo domingo.

De qué se trata este balotaje

No son dos nombres, son dos modelos de país. Uno que puso al pobre en el presupuesto, creó empleo con derechos y propone mejorar la vida concreta, menos horas de trabajo, más salario en el bolsillo, casa y remedio. Otro que heredó apellido pero no proyecto. No dice qué va a hacer, solo contra quién está. La elección está entre futuro o pasado. Propuestas o gritos. Ideas o miedo.

Flávio Bolsonaro no planteó ideas. Solo critica la gestión de Lula. Nada concreto para la seguridad, más allá de mano dura y porte de armas. Nada para empleo de calidad, salud o deuda de las familias. Criticar no es un proyecto. Decir que el otro es el problema no explica cómo vas a gobernar.

Si Lula instala que el balotaje es un debate de ideas y no de gritos, Flávio queda expuesto. Cómo baja la violencia sin violar derechos. Cómo generar empleo sin quitar Bolsa Familia. Cómo bajar impuestos sin cerrar hospitales. Cómo gobierna sin tener Congreso. Ahí no tiene libreto.

En relación con el impuesto a la renta, Lula exime a quien gana hasta 5.000 reales. Es plata directa al bolsillo del trabajador. Flávio no exime al trabajador, propone baja general para todos y ajuste con recorte de gastos. En cuanto a la salud, Lula amplía el SUS (Sistema Único de Salud), impulsa la Farmacia Popular totalmente gratis y vacunación masiva. Flávio propone remedios por correo. Menos hospital, más pantalla.

En vivienda, Lula retoma Mi Casa Mi Vida con crédito barato y subsidio del Estado. Flávio propone Casa Verde y Amarilla, más banco privado y menos subsidios. En educación, Lula propone becas para que los jóvenes terminen la secundaria, más institutos federales y escuelas de tiempo completo. Flávio propone vouchers y escuelas cívico-militares.

En relación con el trabajo por aplicaciones, Lula propone mínimo por hora trabajada, seguro contra accidentes, previsión social y transparencia del algoritmo. Flávio habla de oportunidades de renta, de seguir 12 horas arriba de la moto sin seguro ni aguinaldo.

El 25 de octubre no solo se define Brasil, se define qué América Latina queremos, una que decida su futuro o una que obedezca lo que manda Washington.

Lula cobra más a dividendos y grandes fortunas para financiar abajo. Flávio se opone, quiere recortar ministerios, privatizar todo y volver al techo de gastos. Lula dice qué va a hacer y cómo lo va a hacer. Flávio solo dice achicar, flexibilizar y privatizar.

La dinastía Bolsonaro

No es un proyecto de país, es un proyecto de poder familiar. No es un partido, es un clan que vive del Estado desde 1988. Treinta y una elecciones ganadas entre padre, hijos y exesposas. Metieron cuatro bancas por el Partido Liberal (PL) para tener fueros.

Michelle Bolsonaro, senadora electa por el Distrito Federal, nunca fue candidata a nada, usó apellido e iglesia evangélica, ya la lanzan para presidenta en 2030. Carlos Bolsonaro, senador electo por Santa Catarina, es jefe del gabinete del odio. Jair Renan, diputado federal electo por Santa Catarina, pasó de concejal que no fue a trabajar a diputado federal sin un proyecto. Y Renato Bolsonaro, diputado federal electo por San Pablo, hermano de Jair.

¿Para qué quieren tanto poder juntos? En esta legislatura se renuevan tres jueces del Supremo Tribunal Federal. Con Flávio presidente y cuatro Bolsonaro con fueros en el Congreso, el plan no es gobernar Brasil, es liberar al jefe de la familia, Jair Bolsonaro.

No está preso por opinar distinto. Está preso por delincuente, condenado por atentar contra el Estado de derecho e intentar un golpe de Estado para romper a tiros las urnas.

Discurso de mentira de Bolsonaro y logros de Lula

En la noche de la elección Flávio usó palabras que no lo definen. Dijo “pueblo”, pero no tiene una sola propuesta para el pueblo. Dijo “libertad”, pero defiende la libertad de su clan para tener fueros y no ir preso. Dijo “derechos”, pero no defiende el derecho al remedio, a la casa ni al salario. Dijo “democracia” y “Constitución”, pero su padre está preso por intentar destruir la democracia y la Constitución. Dijo “verdad”, pero su proyecto no es gobernar Brasil, es liberar al jefe del clan.

Mientras tanto, Lula sacó a Brasil del Mapa del Hambre de la ONU. 36 millones salieron de la pobreza extrema. 20 millones de empleos formalizados con derechos. Salario mínimo con aumento real de 77%. El desempleo más bajo de la historia. Cuatro millones de casas entregadas. 15 millones con luz por primera vez con Luz para Todos. Farmacia Popular con remedios gratis. 14 universidades federales nuevas, 126 campus y 214 escuelas técnicas. Brasil pasó a ser la sexta economía del mundo, respetado en el mundo entero.

Lula es un país para la gente. Un Brasil que incluye trabajo con derechos, salario que alcanza, casas, luz, remedio, universidades y selva cuidada. Un Estado para levantar al pueblo, defender la democracia y poner a Brasil respetado en el mundo.

Bolsonaro es un país para sus intereses. Un Brasil que excluye, destruye lo que funciona, baja salario, endeuda familias, niega ciencia, prende fuego la Amazonia y ataca la democracia. Un Estado solo para salvar a su familia y garantizar impunidad.

Este domingo hay que elegir. Lula, un país para la gente, o Bolsonaro, un país que solo piensa en el poder de la dinastía y la burguesía.

Un Brasil de izquierda aporta soberanía. Un Brasil de derecha aporta alineamiento automático con Estados Unidos. Izquierda es Mercosur fuerte, BRICS, integración latinoamericana, banco de desarrollo propio y defensa de la Amazonia como patrimonio nuestro. Derecha es OTAN, Comando Sur, desmonte del Mercosur para un tratado de libre comercio solo con Estados Unidos, entrega del presal y de la Amazonia.

El 25 de octubre no solo se define Brasil, se define qué América Latina queremos: una que decida su futuro o una que obedezca lo que manda Washington.

Menos Bolsonaro, más Brasil, más pueblo, más Lula.

Pablo Miranda Ponce es técnico en Redes y Telecomunicaciones y docente de UTU. Fue edil del Frente Amplio.

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