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Redistribuir la riqueza, sí; redistribuir el poder, todavía no

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El VIII Congreso José Pepe Mujica del Frente Amplio dejó una contradicción que no deberíamos pasar por alto. Se aprobaron amplios acuerdos para discutir la redistribución de la riqueza, gravar a los sectores más ricos y fortalecer la educación pública. Se reafirmaron principios históricos y compromisos políticos que forman parte de nuestra identidad. Pero cuando llegó el momento de discutir cómo democratizar el poder dentro de nuestra propia fuerza política, el consenso no alcanzó.

La paridad en todos los órdenes no consiguió los votos necesarios. La mayoría de las propuestas de género tampoco prosperó.

¿No es acaso una contradicción que podamos discutir cómo redistribuir la riqueza, pero encontremos tantas dificultades cuando se trata de redistribuir el poder político?

La paridad integral que se logró incorporar al documento de iniciativas y propuestas de género plantea precisamente eso: que la igualdad no se limite a las listas electorales, sino que alcance los cargos de dirección, los organismos del Estado y los propios espacios de decisión del Frente Amplio. Sin embargo, esa propuesta no llegó a leerse en la plenaria y su inclusión en el documento no se tradujo en una resolución aprobada por el congreso. No es un asunto menor. Tampoco es una discusión que pueda quedar reducida a un reclamo de las mujeres. La paridad es una cuestión democrática. Y la democracia también se mide por nuestra disposición a compartir el poder.

La paridad es una cuestión democrática. Y la democracia también se mide por nuestra disposición a compartir el poder.

Las feministas que venimos sosteniendo esta lucha no necesitamos que se nos reconozca únicamente cuando nuestras reivindicaciones sirven para construir consensos. Necesitamos que nuestras propuestas sean discutidas, que nuestros argumentos sean escuchados y que la igualdad se traduzca en decisiones concretas. Porque no alcanza con declararse feminista. No alcanza con incorporar la perspectiva de género a los documentos si, cuando llega la hora de modificar las estructuras de poder, volvemos a postergar los cambios.

La frustración por este resultado es legítima. También lo es la necesidad de discutir qué resistencias siguen operando y por qué una reivindicación democrática como la paridad continúa sin reunir los apoyos necesarios.

No escribimos esto contra el Frente Amplio. Lo escribimos porque somos parte de una historia colectiva que también tiene derecho a señalar sus contradicciones. Si queremos transformar las relaciones de poder en la sociedad, tenemos que empezar por revisar las que reproducimos dentro de nuestra propia organización.

Redistribuir la riqueza es indispensable. Redistribuir el poder, también. Y las feministas no vamos a dejar de plantearlo.

Beatriz Jaurena, Carina de Brum, Emilia Almeida, Gabriela Bovio, Pepi Gonçalves, Silvana Ruggieri, Raquel Martínez y Rosa Piazzoli son integrantes de la comisión asesora en género del Frente Amplio Maldonado.

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