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El resultado salarial del primer año de gobierno: ¿casualidad o causalidad?

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El salario real es una variable central en el análisis de la evolución de la economía y sobre todo de su distribución, pues expresa la capacidad de vivir de la mayoría de la población. Por encima del 70% de los miembros de la población activa del país son asalariados. A eso hay que sumarle los que viven en dichos hogares. Y también los jubilados y pensionistas, cuya remuneración se ajusta, como mínimo, por la evolución del índice medio de salarios.

Por lo tanto, al finalizar el primer año de gobierno, es interesante analizar cuál fue la evolución del salario real y compararla con otros primeros años de gobierno.

La evolución del salario real se puede analizar comparando diciembre de un año con diciembre del año anterior. También puede hacerse por el promedio del año, respecto al promedio del año anterior. En esta nota tomaremos como criterio de comparación la relación de promedios anuales, si bien la comparación entre los meses de diciembre arroja resultados similares a los que se expresan en esta nota.

Por otra parte, hemos excluido el primer año del retorno a la democracia, ya que allí se había realizado un acuerdo político previo entre todos los partidos y las organizaciones sindicales que fue previo al resultado electoral, de una recuperación salarial y de la convocatoria a consejos de salarios, lo que determinó el resultado de ese primer año.

Siempre en los primeros años hay contextos que influyen. Por ejemplo, el alto problema fiscal dejado para 1990, la crisis emergente en 2000, la crisis de 2002 a 2004, la pandemia de 2020 o el alto déficit fiscal de 2024, mayor al anunciado en casi 1.000 millones de dólares.

Pero en todos hubo contextos favorables y desfavorables, y las políticas se explican por texto y contexto. En este caso, dada esa variabilidad de contextos que impactaron en todos los períodos, analizamos el texto de cada resultado salarial en cada primer año de gobierno. Los datos comparativos se encuentran en el gráfico 1.

Tenemos entonces, desde 1990, ocho períodos de gobierno, cuatro gobernados por el Frente Amplio y cuatro gobernados por los partidos tradicionales.

En los cuatro períodos gobernados por los partidos tradicionales el salario real del primer año de gobierno cayó, con un impacto muy fuerte en 1990. En los cuatro períodos en los que gobernó el Frente Amplio, en el primer año de gobierno el salario real creció. Eso pasó tanto con el salario público como con el privado.

Las causas de las diferencias: la política salarial

La política salarial está asociada a dos factores predominantes que son la participación del Estado y la existencia o no de marco legal e institucional para la negociación colectiva.

En Uruguay, desde 1943 a 1967 hubo negociación colectiva tripartita, es decir, con participación del Estado. Lo mismo sucedió entre 1985 y 1991 y entre 2004 y 2024.

Desde 1968 y durante la dictadura hasta 1981, hubo participación del Estado que definió la política sin marco de negociación colectiva.

Desde 1981 a 1984 y desde 1992 a 2004, el Estado se abstuvo de participar (salvo en la fijación del salario mínimo nacional) y no hubo negociación, es decir, el salario estuvo sujeto a las fuerzas del mercado.

El comportamiento de los salarios refleja la manera de pensar la política económica, social y laboral, y muestra la vocación del Frente Amplio por las y los trabajadores.

Entonces la primera diferencia relevante entre los cuatro gobiernos del Frente Amplio y los tres gobiernos de los partidos tradicionales previo a 2004, fue la existencia de un marco institucional de convocatoria a los consejos de salarios. Y con el período de 2020 a 2024 es que, mientras que en ambos existió la convocatoria a consejos de salarios, en el período de Luis Lacalle Pou hubo una participación activa del Estado con una política salarial de pérdida de salarios que duró al menos hasta 2022.

En síntesis, ambos factores influyeron para los resultados que expone el gráfico 1 y para que las diferencias salariales sean relevantes, como allí se muestra. Por eso la respuesta al título de la nota es “causalidad”: fue el resultado de una política salarial.

Una visión más larga de los resultados salariales

Siempre es bueno recordar los resultados salariales al final del período de gobierno, especialmente cuando están asociados al ajuste realizado en el primer año de gobierno, que resulta clave para la política pública de concentración (en los gobiernos blancos y colorados) o de distribución (en el caso de los gobiernos frenteamplistas).

Es claro que en una comparación de resultado final hay que comparar PIB con masa salarial (es decir, salarios y empleo). Sin embargo, esta aproximación a la distribución es adecuada para mostrar la política respecto a cada gobierno. Los datos los trae el cuadro 1.

Obviamente no está el gobierno actual, dado que solo ha transcurrido un año, y no está el gobierno de Jorge Batlle, dado que allí la economía no creció. Lo que muestra este cuadro entonces es que en seis períodos de buen crecimiento económico en el quinquenio de gobierno, la mejora de los salarios fue relevante en tres de ellos y muy insignificante en los otros tres. Existe el agravante, en estos gobiernos de los partidos tradicionales, de que hubo una caída salarial de arranque y el crecimiento se dio en los últimos años, y por ende hubo una pérdida acumulada inicial cuyos dineros nunca se recuperaron. O sea, como lo he mostrado en otras notas, el salario real de los gobiernos blancos y colorados tuvo una evolución en U, mientras que en los gobiernos del Frente Amplio hubo una línea recta de crecimiento anual.

En síntesis, el comportamiento de los salarios refleja la manera de pensar la política económica, social y laboral, y muestra la vocación del Frente Amplio por las y los trabajadores.

Daniel Olesker es vicepresidente de ASSE.

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