Foto: Santiago Felitas

Centro Cultural Bella Vista impulsa un comodato para consolidar su crecimiento y acceder a fondos públicos

Desde hace años, el lugar se ha convertido en un referente de la zona norte de Paysandú.

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El Centro Cultural Bella Vista (CCBV) se ha consolidado como uno de los principales espacios de promoción cultural y participación comunitaria de la zona norte de Paysandú. Con cursos, una biblioteca popular, actividades comunitarias y una intensa participación vecinal, la institución busca ahora que la intendencia le otorgue en comodato el edificio donde funciona para fortalecer sus proyectos y acceder a nuevas líneas de financiamiento.

Instalado en el edificio ubicado en la plaza del mismo nombre, el colectivo de vecinos que integra su comisión directiva impulsa desde hace años una amplia agenda de actividades educativas, culturales y sociales, mientras procura dar un nuevo paso institucional: obtener un comodato de la intendencia departamental que le permita acceder a fondos públicos y proyectar nuevas mejoras.

La institución funciona en un edificio municipal emplazado en uno de los puntos más emblemáticos del barrio, un lugar cargado de historia y con características singulares, entre ellas la presencia de un ibirapitá descendiente del árbol que cobijó a José Artigas durante sus años de exilio en Paraguay.

El presidente del CCBV, Luis Amoza, explicó a la diaria que actualmente la comisión administra el edificio y coordina las distintas actividades que allí se desarrollan. “Tenemos una biblioteca popular que ha sido recuperada y organizada gracias al trabajo de varias compañeras. Además, cada año se dictan alrededor de doce cursos con la participación de unas cuarenta personas”, señaló.

La oferta incluye propuestas vinculadas a costura, gastronomía y peluquería, entre otras áreas. Los docentes establecen una matrícula para los participantes y parte de esos ingresos se destinan al mantenimiento de las instalaciones.

“El centro se encarga de asignar los espacios para que los cursos funcionen correctamente y también de atender las necesidades edilicias. Nos hemos ocupado de algunos problemas de humedad en la terraza, para los que recibimos colaboración de la intendencia”, indicó.

Sin embargo, uno de los principales desafíos que enfrenta la institución es lograr la firma de un comodato con la comuna. Según Amoza, ese instrumento jurídico permitiría acceder a diferentes programas de financiamiento estatal destinados a organizaciones sociales y culturales. “La solicitud ya fue presentada. La intendencia colabora con algunos funcionarios y mantiene una buena relación con la comisión, pero entendemos que un comodato abriría nuevas posibilidades de desarrollo para el proyecto”, afirmó.

Una plaza que también es prioridad

La preocupación del CCBV trasciende los muros del edificio. La comisión ha impulsado diversas acciones para mejorar la plaza Bella Vista y fortalecer su condición de espacio de encuentro para los vecinos. “El año pasado promovimos una movilización junto con residentes de la zona y jóvenes del Hogar Zorrilla. Aprovechamos una visita del intendente para entregarle una carta planteando algunas mejoras para la plaza”, recordó Amoza.

Entre las inquietudes planteadas, figuraban la necesidad de reforzar la iluminación, acondicionar los juegos infantiles y realizar intervenciones que hicieran más amigable y disfrutable el espacio público. “Hubo algunos inconvenientes puntuales, pero no eran problemas graves de seguridad. Lo que buscábamos era mejorar la calidad del lugar y responder a preocupaciones que nos transmitían los vecinos”, explicó.

La respuesta de la comunidad a las actividades desarrolladas por el centro ha sido positiva. “Viene gente de distintos barrios y de todas las edades. Los cursos están funcionando muy bien y eso demuestra la importancia que tiene este espacio”, destacó.

Una biblioteca con raíces profundas

El integrante de la comisión Francisco Debali recordó que la biblioteca popular tiene una larga trayectoria vinculada al filántropo sanducero Enrique Chaplin, quien colaboró con la institución mediante la donación de libros y mantuvo una estrecha relación con el barrio.

“Es un lugar que tiene una historia propia y una enorme riqueza patrimonial”, señaló. Esa historia se remonta incluso a los episodios más relevantes del pasado sanducero. Según explicó, durante la invasión brasileña las tropas ocuparon esta elevación y desde allí bombardearon la ciudad. Décadas más tarde, la zona funcionó como cantera para la extracción de piedra y tosca utilizadas en obras portuarias, origen del antiguo nombre de “Las Canteras”.

También recordó que durante buena parte del siglo XX el lugar albergó a las lavanderas que trabajaban para familias de la ciudad, luego de que las autoridades decidieran retirarlas de la costa del río. Para ello se construyeron piletas, baños y otras instalaciones que funcionaron durante años.

La transformación definitiva del sitio llegó a partir de una iniciativa impulsada durante la administración municipal encabezada por el arquitecto Oscar Garrasino, quien proyectó una plaza estructurada en distintos niveles, característica que aún distingue al lugar.

El ibirapitá que une a todo el país

Uno de los símbolos más apreciados de la plaza es el ibirapitá plantado hace décadas gracias a una iniciativa de vecinos sanduceros. Debali relató que, al cumplirse 100 años de la muerte de Artigas, una delegación local viajó a Paraguay y uno de sus integrantes, el vecino Nardini, regresó con un retoño del árbol asociado a los últimos años de vida del prócer.

Tras cuidarlo durante un tiempo, resolvió plantarlo en Bella Vista. La ceremonia tuvo una particularidad: se reunió tierra proveniente de los 18 departamentos restantes del país y se mezcló con la de Paysandú para acompañar la plantación.

“Ese ibirapitá sigue vivo y es parte de la identidad del lugar”, destacó.

Un espacio con presente y futuro

Desde la terraza o desde el sector donde se encuentra la fuente ornamental, la plaza Bella Vista ofrece una de las vistas panorámicas más atractivas de la ciudad, con una amplia visual sobre el río Uruguay y su característico recodo. “Es un panorama magnífico”, resumió Debali.

Mientras tanto, el CCBV continúa ampliando su actividad. Además de los cursos y la biblioteca, organiza conversatorios y encuentros sobre diversas temáticas que convocan a vecinos de distintos puntos de la ciudad.

Entre los proyectos inmediatos figuran la transformación de un depósito en una cocina equipada que permita ampliar las propuestas formativas y comunitarias. Con ese horizonte, la comisión solicitará en los próximos días una reunión con el intendente Nicolás Olivera para reiterar el pedido de comodato.

Entienden que ese paso puede marcar una nueva etapa para una institución que, desde hace años, trabaja para convertir a Bella Vista en un verdadero polo cultural y social de referencia para la zona norte de Paysandú.

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