La Biblioteca Popular Enrique Chaplin atraviesa una transformación que la ha convertido en mucho más que un lugar para consultar libros. Hoy es un espacio de referencia para vecinos, estudiantes, docentes, lectores y organizaciones sociales que encuentran allí un ámbito para el intercambio cultural, la reflexión y la construcción de comunidad.
“Encontramos una biblioteca cerrada, deteriorada, como detenida en el tiempo”, recordó Liliana Gross en el encuentro con la diaria. El proceso comenzó hace cuatro años, cuando las licenciadas en Bibliotecología, docentes de Literatura y profesoras del Instituto de Formación Docente (IFD) Rosario Molinelli y Liliana Gross fueron convocadas para colaborar con una institución que atravesaba momentos difíciles.
“Llegamos porque teníamos colegas vinculadas a la comisión de la plaza que nos pidieron una mano. Cuando entramos encontramos una biblioteca cerrada, muy deteriorada, como detenida en el tiempo”, recordó Gross. A partir de ese diagnóstico inicial comenzó un paciente trabajo voluntario que continúa hasta hoy. El primer paso fue evaluar el estado de la colección, descartar material en malas condiciones, clasificar libros y diseñar una propuesta que permitiera reabrir la biblioteca a la comunidad.
“Queríamos una biblioteca disponible para los usuarios, abierta, atractiva y capaz de recuperar una colección infantil y juvenil de calidad”, explicó Molinelli. Las impulsoras del proyecto coinciden en definir a la institución como una “biblioteca viva”, un concepto que orienta todas las acciones que desarrollan.
“Estamos en proceso de elaborar un inventario utilizando un software creado por un informático de la Universidad de la República que nos fue cedido gentilmente”, señaló Gross. Uno de los principales desafíos fue fortalecer el área infantil. “Cuando llegamos era la colección más frágil de todas. No podíamos invitar a los niños a acercarse porque no había una propuesta potente”.
“A partir de talleres y asesoramiento especializado logramos construir una colección mucho más sólida, con calidad y valor estético”, destacó. Entre quienes colaboraron en ese proceso estuvo la reconocida bibliotecóloga Ana María Bavosi, fundadora de la colección infantil de la Biblioteca Nacional.
El nacimiento de los conversatorios
La recuperación física de la biblioteca fue acompañada por una intensa agenda cultural. Carla Bernardoni, integrante del grupo de promoción cultural, recordó que una de las primeras actividades se realizó durante el Mes de la Mujer. “Hicimos una lectura y nos sorprendió la respuesta del público. Nos dimos cuenta de que existía una necesidad muy fuerte de encontrarse y conversar sobre determinados temas”, señaló.
De esa experiencia surgieron los conversatorios, una propuesta que se consolidó con el tiempo y que hoy es uno de los sellos distintivos de la biblioteca. “El primer encuentro nos desbordó por la cantidad de gente. Después llegaron otros conversatorios, presentaciones de películas y actividades culturales. La biblioteca empezó a caminar y la propia comunidad comenzó a ofrecernos propuestas”, relató Bernardoni.
“Biblioteca en busca de lectores”
La iniciativa fue acompañada por un proyecto denominado “Biblioteca en busca de lectores”. “Queríamos que la colección resultara interesante para quienes podían acercarse a una biblioteca popular, que en definitiva pertenece a los vecinos”, explicó Gross.
A través de donaciones y un cuidadoso trabajo de selección, el acervo fue creciendo y diversificándose. Para Molinelli, los conversatorios han sido fundamentales para atraer públicos diversos.“El último tuvo como eje la novela Cumbres borrascosas. Hubo una exposición literaria vinculada a la obra y la respuesta fue impresionante. Eran las 21.00 y la gente no quería irse”, recordó.
Entre las experiencias más significativas se encuentra el contacto con el escritor uruguayo Diego Recoba. La escritora sanducera Margarita Heinzen coincidió con él durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y le comentó sobre la existencia de la Biblioteca Popular Enrique Chaplin.
“Nos donó un libro dedicado especialmente para la biblioteca y luego participó en un conversatorio. Fue una actividad muy enriquecedora porque habló de la importancia que tuvieron las bibliotecas populares en su formación como lector”, relató Gross. Otra de las propuestas que han generado gran interés es la denominada “Biblioteca humana”, una iniciativa desarrollada junto con estudiantes de Psicología.
El proyecto consiste en generar espacios donde personas comparten experiencias de vida que luego son escuchadas y comentadas por el público. “El año pasado las dos ediciones fueron muy enriquecedoras por lo conmovedor de las historias”, señaló Molinelli. La próxima actividad se realizará el 20 de junio y estará centrada en las migraciones, vinculando experiencias personales con la historia de Paysandú.
Las impulsoras de la biblioteca consideran que una de las claves del éxito de la propuesta radica en que responde a una necesidad social. “La gente tiene necesidad de conversar, reunirse y reflexionar sobre temas que nos involucran. Lo vimos claramente en el conversatorio sobre la serie Adolescencia, donde trabajamos junto con profesionales de la psicología. Fue impresionante la participación”, destacó Gross.
Actualmente, la biblioteca recibe escolares, estudiantes, lectores habituales y vecinos que buscan novelas, cuentos, poesía o simplemente un espacio para compartir. Entre quienes mantienen un vínculo histórico con la institución se encuentra la docente jubilada Nelly Silva. “Con mi generación veníamos a estudiar acá. Los libros para el fin de semana llegaban los viernes a última hora y yo los retiraba enseguida para devolverlos el lunes temprano”, recordó emocionada.
La modernización del espacio también incluyó la incorporación de conexión wifi gracias a un aporte de Antel, además de la adquisición de una pantalla y un proyector por parte de la comisión. “La comunidad nos plantea sus demandas y nosotros tratamos de responder. Esa es la esencia de una biblioteca popular”, concluyó Gross.
La Biblioteca Popular Enrique Chaplin funciona de lunes a viernes de 12.30 a 17.30. Los grupos escolares que deseen visitarla en horario matutino pueden coordinar previamente con la comisión responsable.
