Proyecto TRÉ es una propuesta artístico-educativa dirigida a niñas y niños que utiliza la murga como herramienta de expresión, creatividad y encuentro. Este año vuelve a abrir sus puertas para que niñas y niños de entre 5 y 12 años descubran la murga desde el juego, la creatividad y la expresión.
La primera edición superó las expectativas de los organizadores, que reconocen en diálogo con la diaria que cuando comenzó el proyecto tenían la convicción de que no sería una experiencia pasajera. Sin embargo, también existía la incertidumbre propia de cualquier propuesta nueva. La respuesta de las familias y, sobre todo, el entusiasmo de quienes participaron confirmó que el camino valía la pena.
Entre los principales aprendizajes que dejó ese primer ciclo aparece uno que resume el espíritu del proyecto: las infancias nunca dejan de sorprender. “Son explosiones de creatividad”, afirman desde el equipo, convencidos de que escuchar y dar lugar a las ideas de cada participante es una parte fundamental del proceso.
Aunque la muestra final permitió compartir con el público una parte del trabajo, aseguran que lo más valioso ocurrió en cada encuentro semanal. Allí, miércoles tras miércoles se construyó un espacio de confianza donde el arte funcionó como punto de encuentro y motor para seguir creando.
Lejos de enfocarse únicamente en el canto o la percusión, Proyecto TRÉ propone un recorrido que integra distintas disciplinas como maquillaje artístico, expresión corporal, teatro y creación colectiva. Cada taller está pensado para que niñas y niños puedan experimentar con libertad, descubrir nuevas formas de expresarse y sentirse protagonistas de lo que sucede.
La propuesta pone especial énfasis en la escucha activa. La intención no es que las infancias reproduzcan un modelo, sino que desarrollen una voz propia, compartan sus ideas y participen activamente en el proceso creativo. En ese recorrido también aparecen valores como el compañerismo, el respeto, la cooperación y la construcción colectiva, entendiendo que aprender arte también es aprender a convivir.
Para el equipo docente, acercar la murga a las nuevas generaciones significa mucho más que enseñar un género artístico. Consideran que se trata de una manifestación cultural profundamente ligada a nuestra identidad y que merece ser vivida desde otro lugar, más allá de la competencia o los concursos. “La murga también es encuentro, comunidad y una forma de expresar quiénes somos”, sostienen. Por eso, el objetivo del proyecto no es formar murguistas, sino ofrecer una experiencia significativa que permita descubrir la riqueza de esta expresión popular. Si a partir de ese recorrido, nace el deseo de seguir transitando ese camino, entienden que estarán aportando al crecimiento y la renovación de la murga.
Uno de los aspectos que destacan es el carácter abierto de la propuesta. No se necesita experiencia previa ni conocimientos sobre murga para participar. Cada edición comienza desde cero y está pensada para que cualquier niña o niño pueda vivir su primer acercamiento en un ambiente cuidado, inclusivo y lúdico.
Para este segundo ciclo, Proyecto TRÉ suma novedades. La experiencia acumulada permitió extender la duración del taller, incorporar el área de teatro y reorganizar el cronograma de actividades para adaptarlo mejor a los intereses de las infancias.
El equipo está integrado por Flor Martínez y Nacho Manzini, responsables de la coordinación general, el trabajo coral y la creación de letras; Mateo Pandolfo, a cargo de los talleres de percusión y batería de murga; Angie Portela, responsable de maquillaje artístico; Rossina Cúccaro, quien desarrolla los contenidos para redes sociales y coordina el área plástica y la construcción de utilería; y, en esta nueva edición, se incorpora Maru Lema para trabajar el juego teatral y la expresión corporal.
Las inscripciones están abiertas y pueden realizarse a través de la cuenta de Instagram @proyecto.tre, donde también está disponible el enlace directo al Whatsapp para hacer consultas.
Desde el equipo invitan a las familias a conocer la propuesta, acercarse al espacio e incluso participar en una primera experiencia antes de decidir. Porque, como demuestra Proyecto TRÉ, la murga también puede ser el lugar donde jugar, crear, compartir y descubrir que el arte comienza cuando alguien encuentra un espacio para expresarse.
