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Un peligro

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Francia prohibió las plantaciones de maíz transgénico en su territorio.

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Los senadores franceses dieron la sanción definitiva a una ley presentada por diputados del gobernante Partido Socialista que prohíbe el cultivo de maíz transgénico. Reforzaron así un decreto firmado por el gobierno en el mismo sentido antes de que arrancara el período de siembra en el país, en marzo. El lunes, día en que el proyecto se trasformó en ley, el Consejo de Estado había rechazado el recurso de agricultores contra del decreto.

La ley persigue en particular una semilla transgénica de maíz patentada por la empresa estadounidense Monsanto (MON810) que es la única autorizada a ser plantada en la Unión Europea, aunque ese permiso está siendo revisado.

Esta norma fue adoptada con votos socialistas, ecologistas y comunistas, mientras que los senadores centristas votaron divididos y la derecha de la Unión por un Movimiento Popular, el partido del ex presidente Nicolas Sarkozy, votó en contra. En total recibió 174 votos a favor y 172 en contra.

Los jueces ahora podrán ordenar la destrucción de ese tipo de cultivos en Francia, donde el viernes algunos activistas ya se habían adelantado destruyendo plantaciones de transgénicos que se habían hecho a pesar del decreto que las prohibía, en la localidad de Saubens, en el sur.

Francia impulsa una iniciativa regional para que la aprobación de un organismo genéticamente modificado tenga que superar controles similares a los que se aplican a los productos fitosanitarios y los medicamentos. Los estados de la Unión Europea pueden prohibir el uso de transgénicos autorizados por Bruselas siempre y cuando presenten pruebas científicas de que existe “un riesgo que pone en peligro manifiesto la salud humana, animal o el medio ambiente”. El texto aprobado en Francia se basa en los riesgos medioambientales señalados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria respecto del maíz MON810 y del 1507, cuya solicitud de comercialización está a estudio de Bruselas.

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