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Pedro Castillo, presidente de Perú, recibe la primera dosis de la vacuna Covid-19 del laboratorio Sinopharm, el 6 de agosto, en San Juan de Lurigancho, Perú.

Foto: EFE, s/d autor

Perú: continúa la inestabilidad política en los primeros días de presidencia de Pedro Castillo

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Es difícil que el Congreso apruebe el gabinete elegido por el mandatario.

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Leído por Andrés Alba.
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Los problemas políticos en Perú estuvieron lejos de terminar cuando el presidente Pedro Castillo asumió el gobierno, el 28 de julio.

Más bien ese fue un punto más dentro de la crisis que se viene arrastrando desde hace años y que tuvo un momento álgido durante la larga espera de los resultados oficiales de la segunda vuelta de las elecciones, en la que el ahora mandatario se impuso por 44.000 votos sobre la derechista Keiko Fujimori.

Ahora Castillo está en el gobierno, pero no está nada cerca de tener el poder real en el país. Uno de los principales problemas que está teniendo el flamante gobernante emana del gabinete ministerial que designó, empezando por Guido Bellido, un ingeniero eléctrico cusqueño de 41 años que fue nominado como presidente del Consejo de Ministros. La figura de Bellido cuenta con grandes rechazos dentro de varios sectores y eso es un problema grande, porque en Perú el gabinete ministerial de un presidente debe ser aprobado por mayoría simple en el Congreso.

Esta instancia se estima que se realizará el 23 de agosto, pero antes Bellido está teniendo una serie de reuniones con todas las bancadas con representación parlamentaria para poder reunir los apoyos necesarios para poder asumir. Perú Libre, el partido del presidente Castillo, sólo cuenta con 37 escaños de 130 y con los votos de sus aliados apenas podría reunir 50 adhesiones. En caso de que el gabinete del presidente sea rechazado en primera instancia por el Congreso, tendrá que presentar otro. Si los congresistas nuevamente no aprueban el gabinete, el mandatario tiene la potestad de disolver el Congreso.

En este sentido, la primera vicepresidenta del país, Dina Boluarte, fue categórica y afirmó que “no hay de ninguna manera ese ánimo, de querer cerrar el Congreso”. Estas declaraciones recogidas por el diario El Comercio vinieron después de que trascendieran dichos realizados por el congresista de Perú Libre Guillermo Bermejo, quien en un reciente evento de su sector expresó: “La derecha se está sacando su careta y ahora demuestran que son fascistas e igual van a ser derrotados, pero si se atreven a tanto, bueno se cerrará el Congreso si no les gusta ningún Gabinete [...] Mil veces que cierren el Congreso si lo que viene después es una Asamblea Constituyente”.

Este tema, el de la Asamblea Constituyente, idea defendida por el presidente, genera enormes resistencias en los partidos de la oposición. Incluso hace algunos días la líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, dijo que su partido será “un firme muro contra la Constitución comunista” en el país.

Pero además de Bellido, contra quien se abrió un proceso por apología del terrorismo por haber homenajeado a una exintegrante de Sendero Luminoso, hay otros ministros que también generan rechazo y que la oposición pide que sean remplazados para dar su voto favorable en el Congreso.

Uno de ellos es quien fue designado para ser ministro de Defensa, Walter Ayala, un abogado limeño de 50 años, que además fue integrante de la Policía, pero primero fue sancionado y luego expulsado de la institución en el año 2000 por haber negado que conocía a una persona que tenía orden de captura. También generan resistencias las nominaciones de Iván Merino y José Ramírez Mateo, el primero designado como ministro de Energía y Minas y el segundo en la cartera de ambiente, porque ambos, de acuerdo a lo que consignó el portal Ojo Público, carecen de experiencia previa como para asumir dichas responsabilidades. Los dos son oriundos del departamento de Junín, la tierra de la que también procede Vladimir Cerrón, la principal figura de Perú Libre, quien actualmente se encuentra en un proceso por corrupción por hechos ocurridos cuando gobernó su departamento natal. La ascendencia de Cerrón sobre Castillo y su indudable influencia en las nominaciones ministeriales están entre los principales obstáculos con los que se encuentra el nuevo gobierno, que está teniendo un serio inconveniente para separar al partido del Ejecutivo.

Uno de los jerarcas que hablaron directamente sobre este tema fue Pedro Francke, designado por Castillo para ser ministro de Economía y Finanzas: “Desde el gabinete defenderemos la necesidad de tener una separación clara entre el gobierno y el partido, reconociendo que este es una base política indispensable siempre que la apuesta sea concertar y fortalecer la democracia”, escribió en su cuenta de Twitter poco después de asumir. Francke, un economista de izquierda que cuenta con vasta experiencia y que ya ocupó cargos en gobiernos anteriores, expresó este domingo en una entrevista publicada por el diario limeño La República que “no se siente parte de un gabinete de choque” y remarcó que está en contra de una “política de confrontación”.

Por otra parte, el ministro se refirió a otro término que ya empezó a sobrevolar el ambiente político, el de la “vacancia”, que es el nombre con el que se conoce a la figura legal mediante la cual el Congreso tiene la posibilidad de destituir a un presidente. Esta alternativa ya fue manejada hace algunos días por el vocero del partido derechista Renovación Popular, Jorge Montoya, quien dijo que la vacancia “es una opción al final de la lista”.

Sobre este punto Francke dijo que “hablar de vacancia presidencial a estas alturas cuando no hay ningún sustento plantea una alternativa de inestabilidad política que, en esencia, va en contra del régimen presidencialista que establece nuestra Constitución. No me parece que sea bueno para la gobernabilidad del país. Al revés, me parece profundamente negativo”.

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