“A veces no hablamos el mismo idioma, pero en la cancha todos nos entendemos. Vas mezclando un poco de costumbres, palabras, comidas, formas de celebrar, y al final te das cuenta de que somos más parecidos de lo que creemos”, cuenta la uruguaya Sofía, de 25 años, sobre su experiencia como integrante de un equipo local de softball, en uno de los spots de la campaña Cuidá a quienes tenés al lado (vengan de donde vengan, sean quienes sean).
La iniciativa, impulsada por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el Sistema de Naciones Unidas en Uruguay, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Intendencia de Montevideo, llama a “romper con la indiferencia y los prejuicios para construir una sociedad más empática y solidaria”, e invita a “adoptar una actitud activa de cuidado y respeto hacia todas las personas, especialmente aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad”. Además, el mensaje remarca que “el lugar de procedencia nunca debería ser motivo de discriminación” y que la integración se construye con acciones concretas todos los días.
Acnur –organización humanitaria y apolítica que lidera la acción internacional para proteger a personas refugiadas, desplazadas y apátridas, brinda asistencia humanitaria, defiende derechos fundamentales y busca soluciones duraderas que garanticen un hogar y un futuro seguros– durante 2025 brindó asistencia a 5.317 personas en Uruguay mediante apoyo legal y psicosocial, asistencia directa para necesidades básicas y programas de inserción laboral.
Hasta junio de 2025, según cifras oficiales provistas por entidades gubernamentales, en Uruguay había 70.829 personas que habían sido forzadas a huir: 1.461 refugiadas, 31.975 solicitantes de asilo y 37.391 personas con necesidad de protección internacional, en su gran mayoría provenientes de Venezuela, Cuba, República Dominicana y Colombia. De ese total, 85% tenía su domicilio en Montevideo.
“Cada vez son más las personas solicitantes de refugio”, asegura el abogado Juan Ignacio Mondelli, jefe de la Oficina Nacional de Acnur en Uruguay, en diálogo con la diaria. “Esa tendencia es un reflejo de lo que ocurre en la región y en el mundo. Las necesidades humanitarias crecen y, por lo tanto, también las solicitudes de refugio”.
En este sentido, Mondelli señala que el incremento local se explica en gran medida por el movimiento poblacional –“de varios millones de personas distribuidas en la región”– provocado por la crisis sostenida en Venezuela. Asimismo, indica que sólo en 2025 ingresaron a Uruguay unas 15.000 personas provenientes de Cuba.
Para el representante de Acnur, Uruguay sigue siendo una opción atractiva en América Latina para quienes buscan refugio. “Hay gente que llega acá y ya tiene algún familiar cercano. Entonces, a la hora de empezar de vuelta, sabe que al menos cuenta con una comunidad y siente que va a tener mayor contención”, explica. También encuentra otros fundamentos en algunos testimonios recogidos en los spots audiovisuales de la campaña: “Uno de los chicos de Cuba (Darzy) dice: ‘Cuando viene de afuera ve luces que quizás el uruguayo las tiene normalizadas y quizás no las valora igual. La democracia y la libertad que hay aquí son de otro nivel’. Ese tipo de cosas no son tan fáciles de encontrar en cualquier lado”, señala, y menciona que entre las mayores dificultades manifestadas por los migrantes que viven en Uruguay resalta su elevado costo de vida en relación con otros países de la región.
Fundada en 1965, Acnur funciona en 130 países. En América Latina –con su oficina regional en Buenos Aires– tiene a su cargo operaciones en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.
“En el mundo humanitario todos estamos sumamente preocupados”, admite Mondelli sobre el presente sociopolítico global. “Lo que está pasando ahora mismo en el mundo también tiene impacto en el trabajo de nuestra oficina y en todos los actores humanitarios, a través del financiamiento de la cooperación internacional”.
El jerarca explica que el aumento de los desplazamientos forzados, el deterioro de la cooperación internacional y la falta de vías de financiamiento dificultan cada vez más la atención a las personas refugiadas. Además, sostiene que en los últimos tiempos las narrativas xenófobas “que promueven el odio y la segregación” siguen ganando terreno y generan una gran preocupación por sus efectos inmediatos y a largo plazo.
Mondelli reconoce que este escenario provoca desánimo, aunque propone combatir la narrativa de lo imposible y convoca a no bajar los brazos: “Imaginate todo lo que tiene que hacer una persona que cruza varias fronteras, llega a un país y empieza de vuelta”, apunta.
En relación con la campaña, entiende que su mensaje va mucho más allá de las historias de personas extranjeras. “Conviene tener presente que la empatía y el encuentro se dan entre cualquiera, todo el tiempo y en cualquier lugar. Y, antes de ver un problema, detengámonos en cuánto puede enriquecernos ese intercambio con alguien muy lejano o con alguien cercano con quien tal vez nunca hablamos. Esta campaña intenta poner en valor esos intercambios que nos permiten crecer a través de la diversidad”.
Entre la empatía y la discriminación
“Somos una especie en viaje, / no tenemos pertenencias sino equipaje, / vamos con el polen en el viento, / estamos vivos porque estamos en movimiento. / Nunca estamos quietos, somos trashumantes, / somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes, / es más mío el sueño que lo que toco”. Los versos pertenecen a “Movimiento”, de Jorge Drexler, y fueron adoptados –en una nueva versión– como tema oficial de la campaña Cuidá a quienes tenés al lado, orientada a prevenir la xenofobia y la discriminación hacia personas refugiadas.
En el videoclip subido a Youtube, la voz cantante y el rapeo están a cargo del cantautor local Álvaro Silva Pereira, también conocido como AVR RAP, al frente de una orquesta integrada por personas refugiadas, migrantes y uruguayas. “Esta versión celebra el valor del encuentro, la riqueza de la diversidad y el derecho de todas las personas a buscar un lugar donde vivir en paz. Las voces se entrelazan para rendir homenaje a quienes han tenido que dejar sus hogares y reconstruir sus vidas en nuevas tierras. Cada nota y cada verso son testimonio de resiliencia, integración y esperanza compartida”, señala el texto alusivo.
Silva, de alcurnia candombera, es una de las figuras más importantes del rap y el hip hop uruguayos y se prepara para el concurso de carnaval como parte del elenco de la comparsa Yambo Kenia. “Mi participación en esta campaña tiene que ver con mi proyecto AVR. En lo que escribo siempre estuvieron presentes cuestiones vinculadas a la discriminación, el racismo y la xenofobia”, relata el vocero artístico de la campaña.
“Uruguay está bastante avanzado en muchos aspectos y derechos en comparación con otros países de la región. De todos modos, siento que la xenofobia y la discriminación siguen presentes en la sociedad y no creo que se erradiquen solas con el tiempo. Eso no significa que no haya que denunciarlas”, advierte. Y agrega: “Hoy atravesamos una instancia crucial: la libertad de expresión en redes sociales cumple un rol central en cómo nos vinculamos. Los discursos de odio pueden amplificarse de forma instantánea y viral, pero también puede amplificarse la concientización”.
En primera persona
Antonieta, de 17 años, cocina arepas, dibuja y juega al fútbol en la playa en otro de los spots de la campaña. Nacida en Venezuela, llegó a Uruguay a los 9 años y recibió el apoyo de familias uruguayas y de maestras que la ayudaron en su adaptación, además del acompañamiento de otras familias venezolanas.
Durante los primeros meses, cuenta a la diaria, se sintió “bastante rara”, aunque también “muy emocionada”. “Para mí era como estar en otro mundo. Un cambio muy radical en todos los aspectos”, dice. “Primero nos quedamos con la familia de un amigo de mi mamá. Recuerdo que hicimos un recorrido por el vecindario y me sentí como si estuviera en Europa: fascinada por la arquitectura, el acento uruguayo, los parques, las avenidas”.
Reconoce que le costó adaptarse a la escuela primaria. “Me sentía bastante apartada, sobre todo por ser la única de mi salón que venía de Venezuela. No sabía qué hacer en los recreos, me costaba socializar, pero con el tiempo entendí cómo funcionaba la escuela. Algunos compañeros se acercaron, intercambiamos cultura y a partir de ahí me sentí más segura”.
A punto de terminar la educación secundaria, Antonieta se prepara para una nueva etapa: “Mi objetivo es entrar a la universidad y recibirme de arquitecta. Siempre pienso en las dificultades que tendré que atravesar, pero entiendo que en estos años en Uruguay alcancé muchas metas y sé que voy a dar lo mejor de mí, rodeada de la gente que me apoya”.
De su primer año en el país todavía recuerda un episodio de discriminación que afectó a su familia. “Vivíamos en un conjunto de apartamentos pequeños y teníamos una vecina que siempre nos gritaba a mí y a mi hermano por jugar en el pasillo. Fue bastante chocante y el problema duró casi dos años”, recuerda. “Mi mamá fue fuerte y la confrontó cuando la situación se volvió abusiva. Por suerte pudimos mudarnos y encontrar buenos vecinos, especialmente la señora Edith, que siempre nos trató con amabilidad”.
Juan Pablo (23) estudia abogacía en la Universidad de la República y trabaja en el área comercial del rubro automotor. Nació en Venezuela y su padre es uruguayo. “Mis abuelos paternos emigraron a Venezuela, y con los años sentí la necesidad de venir a Uruguay. Cuando llegué, sentí que me reconectaba con mis raíces”, reflexiona mientras camina por el parque Rodó, mate en mano, en una de las piezas audiovisuales.
Su desafío cotidiano, dice, es adaptarse “a las nuevas realidades que van surgiendo en el país” y superarse en lo profesional y en lo personal. En ese camino, suma horas de voluntariado en la organización Manos Venezolanas, donde colabora “ayudando a migrantes de distintas nacionalidades en su inserción social, laboral y cultural”. Desde 2016, un grupo de migrantes venezolanos impulsa esta iniciativa, que incluye una feria de empleo y un club de emprendedores.
Desde su perspectiva, “la mayoría de los uruguayos apoyan la inmigración y tienen mucha cultura en ese sentido”, y asegura que nunca fue víctima de discriminación por su nacionalidad. “Mi próximo gran desafío es seguir aportando desde mi lugar para generar políticas que ayuden a que todas las personas puedan tener un hogar en Uruguay”, dice, y concluye: “Este país, a la larga, te reconoce y te recompensa”.