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Carlos Clavijo, director del equipo de representación de las y los trabajadores, en el Banco de Previsión Social.

Foto: María Vivanco

Representante del PIT-CNT en el Diálogo Social: “Primero tenemos que discutir el financiamiento”

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Carlos Clavijo afirma que, pese a los dichos del ministro de Economía, “no hay nada tallado en piedra” y asegura que este será “un año de grandes movilizaciones”

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En diálogo con la diaria, Carlos Clavijo, uno de los dos representantes del PIT-CNT en el Diálogo Social propuesto por el Frente Amplio durante la campaña electoral como una alternativa al plebiscito que promovía en aquel entonces la central sindical, es optimista. En este tipo de instancias, sostiene, “siempre hay que pensar que vas a mejorar la calidad de vida de la gente”.

La etapa de “recopilación de insumos” terminó a fines del año pasado. El 3 de febrero, los integrantes de la Comisión Ejecutiva del Diálogo Social se reunirán por primera vez para discutir, políticamente, eventuales reformas al sistema de seguridad social, con el objetivo de presentar, entre abril y junio, un documento definitivo.

Junto con Nathalie Barbé, Clavijo ya ha propuesto como delegado del PIT-CNT algunos cambios, como que el aporte patronal sea en función de la renta y no de la masa salarial. Otro planteo: revisar los beneficios impositivos de la salud y la educación privada, así como el déficit de la Caja Militar.

Para Clavijo, además, el mensaje que envió el ministro de Economía, Gabriel Oddone, tras la presentación del impuesto al 1% y la aprobación del presupuesto (“no hay más debate tributario en este período por iniciativa del Poder Ejecutivo”), si bien acarrea “una contradicción muy grande”, no supone un obstáculo infranqueable para discutir y avanzar en lo primordial: el financiamiento, porque, afirma, “sin cambiar el financiamiento de la seguridad social es muy difícil darle una mejor calidad de vida a la gente”.

¿Qué fue lo que más pidió la gente en la etapa de recolección de insumos?

Bueno, como la recolección de insumos se hizo en todos los departamentos, con colectivos y realidades totalmente diferentes, en algunos casos se discutían problemas específicos del lugar. Pero fundamentalmente lo que se discutió fue una mejor protección social, el tema de los cuidados, la discapacidad, la accesibilidad a las prestaciones. Y en algunos lugares, no en todos, con gente que está más vinculada al movimiento sindical, los temas fundamentales fueron volver a los 60 años de edad para el retiro jubilatorio, mejorar las jubilaciones mínimas y, por supuesto, eliminar el lucro en la seguridad social.

La postura del PIT-CNT es insistir con esos tres puntos. ¿El tema no se laudó con el plebiscito?

No, porque, si no, después que vos resolvés una ley [en referencia a la reforma jubilatoria de 2023], no la podrías cambiar, y así el mundo no avanzaría. Recordemos que con el plebiscito muchos de los actores políticos decían que estaría bueno discutir estos puntos en un diálogo social y no ponerlos, a través de un plebiscito, en la Constitución de la República. Ahora no se plantea ponerlos en la Constitución de la República; ahora es a través de una ley, es totalmente diferente. Además, la fuerza política que hoy gobierna tiene los tres puntos en el programa de gobierno.

En una entrevista con Canal 5 dijiste que en el punto de bajar la edad jubilatoria a 60 años están “más cerca”. ¿Qué significa eso?

Que estamos más cerca, porque en el mismo Diálogo Social los actores plantean que quizás no sea para todos ni para todas, que quizás haya incentivos para quedarse más tiempo en el ámbito laboral; nosotros también estamos totalmente de acuerdo con eso. Actualmente la discusión está en cuánto se va a pagar, es decir, en la tasa de reemplazo, en el porcentaje en el cual vas a poderte jubilar a partir de los 60 años. La discusión más grande está ahí, pero, en realidad, se concibe que [la baja] se puede lograr y que podríamos llegar a un consenso en ese tema. Creo que es uno de los temas en los que estamos más cerca.

Una de las principales propuestas del PIT-CNT es sustituir el aporte patronal por un aporte en función de las ganancias. ¿Cómo sería?

El movimiento sindical lo que plantea es tratar de cambiar el aporte patronal. Recordemos dos cosas: primero, Uruguay es el único país del mundo en el que los trabajadores aportamos el doble que los empresarios; lo segundo es que el aporte de los trabajadores es el más alto de América Latina y el quinto en el mundo, por lo tanto, hay una cuestión sobre a quién le cae justamente todo el peso de la seguridad social.

Como está el aporte hoy en día, ¿a quién perjudica? Al pequeño y mediano comerciante, es decir, el grande se come al chico. Hoy las empresas al introducir nuevas tecnologías desplazan mano de obra, pero generan más ganancias, porque la nueva tecnología viene a eso: a generar más ganancias. Lo que sucede es que generan más ganancias, pero aportan menos a la seguridad social, porque tienen menos masa salarial. Entonces, si vos vinculás el aporte patronal a las ganancias, no sólo amortiguás el tema de las nuevas tecnologías, sino que tendrías [recursos para] otras herramientas para proteger a la gente, por ejemplo, mejorar los seguros de paro. Esto daría un equilibrio, sería un aporte tributario mucho más justo y equitativo.

Pero aparte de ser más justo, ¿está previsto que haya una mayor recaudación por el aporte patronal?

Exactamente. Todo lo que estamos planteando es para recaudar más. Porque nosotros podemos tener el mejor diálogo social, pero si no discutimos el financiamiento... Yo estoy seguro de que si nos sentamos en una mesa y discutimos cómo protegemos mejor a la gente, en el tema de la discapacidad, el cuidado, las infancias, vamos a estar todos de acuerdo en mejorar la calidad de vida de la gente, porque, si no hacemos eso, somos inhumanos. Ahora, cómo se financia es el problema, y de dónde sacamos la plata para financiar es el problema, por eso nosotros decimos que podemos hacer un libro de cómo mejorar la calidad de vida de la gente, pero primero tenemos que discutir el financiamiento. Es sustancial.

El PIT-CNT también ha insistido en revisar las exoneraciones impositivas que se dan a las empresas.

Sí, no sólo las exoneraciones, sino también las asistencias financieras que tienen los subsistemas de seguridad social, como, por ejemplo, la Caja Militar, que tiene una asistencia financiera muy grande que hoy triplica la asistencia financiera que tiene el Banco de Previsión Social [BPS]. La Caja Militar tiene aproximadamente unos 55.000 jubilados y unos 29.000 activos. El BPS tiene un poco más de 700.000 pasividades y atiende a 1.350.000 activos. Es muy grande la diferencia. Hay que mejorar los subsistemas y tratar de converger, en algún momento, en un sistema único.

Lo de las exoneraciones está claro. Nosotros podemos estar de acuerdo con las exoneraciones, y vamos a estar de acuerdo, cuando generan empleo y mientras generan empleo. Porque, por ejemplo, hay grandes empresas en Uruguay que cuando se les hizo las exoneraciones era porque tenían 6.000 trabajadores, [pero] hoy con 400 trabajadores se mantienen las mismas exoneraciones, o más. Entonces, hay que ver si seguimos exonerando de esa manera.

¿UPM, por ejemplo?

UPM, por ejemplo. Pero, además, yo me pregunto por qué siguen exoneradas la salud y la educación privada, porque la pública aporta a la seguridad social. Deberíamos rever esas situaciones. No digo cambiar todo, pero deberíamos rever si es conveniente, en el momento en que estamos, seguir exonerando así. También con los supermercados, en las grandes cadenas, [deberíamos rever] si es justo que tengan exoneración, introduzcan tecnología y desplacen mano de obra.

Ahí también los empresarios estarían de acuerdo, en una equidad contributiva. Porque a ellos también los afecta cuando hay una empresa que no está exonerada y hay una empresa del mismo rubro que sí exonera. Las ganancias son diferentes y hay una competencia desleal entre ellos.

Sin embargo, no se ve nunca a un empresario planteando algo así.

Lo que pasa es que si yo estoy contigo en la misma cámara [empresarial] no me voy a tirar contra vos, [sino que] voy a tratar de ir a lo común, a lo que nos sirve a los dos. ¿Qué nos sirve a los dos? No pagar impuestos, bajar los salarios. En lo que tenemos diferencias no vamos a ir; es lo que pasa en todos lados. El corporativismo juega en esto. Y muchas veces los puntos en común [de los empresarios] van en contra de la calidad de vida de la gente. Bueno, esa es la discusión que tenemos que dar.

¿Cómo cayeron en el PIT-CNT los dichos de Oddone de que en este período no habrá más debate tributario por iniciativa del Poder Ejecutivo, cuando uno de los ejes de la hoja de ruta del Diálogo Social es el financiamiento del sistema?

Por más posicionamiento que tenga cualquier gobierno, nosotros vamos con el programa del movimiento sindical. Por lo tanto, por más que nos digan que no, nosotros vamos a seguir luchando para que en algún momento nos digan que sí.

Pero, a su vez, hay una contradicción muy grande. Cuando se dice que no va a haber más impuestos y se cambia, por ejemplo, la devolución del Fonasa. Me hace acordar a unos años atrás cuando decían “no vamos a poner impuestos”, y después nos sacaron dos puntos de IVA de los cuatro que nos devolvían. Entonces, camuflamos lo que hablamos. No hay nada absoluto, no hay nada tallado en piedra, y hay cosas que se pueden cambiar. ¿Cómo? A través de la discusión, de la negociación, del diálogo, pero también a través de la correlación de fuerzas y la gente en la calle. Nosotros decimos que para cambiar algunas de las visiones que salen en los medios de comunicación lo que hay que hacer es salir a la calle, dar el debate, hablar con la gente y poner el tema arriba de la mesa, para que la gente entienda y empuje estos temas que, en realidad, son derechos para la misma gente que va a estar en la calle movilizada. Este va a ser un año de grandes movilizaciones porque hay varias cuestiones que se juegan en la mesa.

Pero, más allá de los comentarios y de los dichos de prensa, todo se puede cambiar y negociar; si no, sería un país que no se mueve. Y sin cambiar el financiamiento de la seguridad social es muy difícil darle una mejor calidad de vida a la gente.

¿Las propuestas que salgan del Diálogo Social van todas por ley o alguna se puede concretar por decreto, como lo del Fonasa?

Del Diálogo Social van a salir grandes insumos que después el gobierno, en conjunto con algún representante de las organizaciones sociales, va a afinar para ver qué es lo que va a ir por decreto y qué es lo que va a ir para el Parlamento como una iniciativa privativa [del Poder Ejecutivo]. Ahí la parte principal la juega el gobierno.

Un argumento que podría plantear el gobierno es la falta de mayoría en el Parlamento.

Si en el Diálogo Social está Cabildo Abierto y está el Frente Amplio, ya deberían de tener mayoría. Yo saco esa cuenta bien sencilla. Si llegamos a un acuerdo en el Diálogo Social, ya hay mayoría.

¿Pero Cabildo Abierto se ha mostrado a favor de todos estos cambios?

Está en el Diálogo Social y ha hecho propuestas. Hay cosas que van a discutirse a partir de febrero y ahí veremos el resultado. Pero, en definitiva, hay cuestiones que van a ir al Parlamento, donde no sólo se van a enriquecer, sino que se van a adherir más votos, porque es muy difícil para un parlamentario estar en contra de algo que tuvo un acuerdo social y político dentro de un diálogo social, más allá de que algunos partidos no quisieron participar. ¿Por qué? Porque sería muy difícil oponerse, más si es para mejorarle la calidad de vida a la gente.

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