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Cámara de Senadores, el 10 de febrero.

Foto: Gianni Schiaffarino

Empieza la discusión sobre el acuerdo con la UE en el Parlamento: optimismo en el sector arrocero y preocupación en la industria láctea

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Legisladores del oficialismo y la oposición prevén que el miércoles 25 de febrero el texto se pondrá a votación en el plenario de la Cámara de Senadores.

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El viernes, la Cámara de Diputados del Congreso argentino aprobó el acuerdo comercial del Mercosur con la Unión Europea (UE), que en dos semanas pasará al Senado para su ratificación. Si esto sucede en los plazos previstos, Argentina será el primer país del bloque regional en ratificar el tratado firmado el pasado 17 de enero en la capital de Paraguay, Asunción, que creará un mercado de más de 700 millones de personas.

En Uruguay, en tanto, el martes comenzará a trabajar la Comisión Especial para el Tratamiento y la Aprobación del Acuerdo de Asociación Mercosur-UE del Senado, que recibirá delegaciones durante toda la semana. El trabajo de la comisión empezará con la visita del ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin.

El acuerdo podrá ser únicamente aprobado o rechazado por parte de los legisladores; su contenido no puede ser modificado. Según adelantaron a la diaria los senadores Eduardo Brenta (Frente Amplio) y Robert Silva (Partido Colorado), el lunes 23 de febrero el acuerdo se votará en la comisión, y el miércoles 25 se sancionará en el plenario del Senado, para posteriormente repetir el proceso en la cámara baja.

Luego de Lubetkin, comparecerán ante la comisión la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), la Asociación Rural (ARU) y la Federación Rural. En enero, la UEU dedicó su informe mensual al acuerdo. Allí destacó que se trata de “un hito para la inserción internacional de Uruguay por la relevancia que el bloque europeo tiene tanto en las exportaciones como en las inversiones”, y apuntó que permitirá, según estimaciones oficiales primarias, un aumento de las exportaciones cercano al 4% y un incremento en el empleo de 0,5%.

Optimismo en el sector arrocero y preocupación en la industria láctea

La Federación Rural también expresó en enero que la concreción del tratado supone “un paso relevante para la inserción internacional de Uruguay, así como también para la “modernización” del Mercosur, “en un contexto global que exige competitividad, sostenibilidad y apertura inteligente”. “Creemos firmemente que este acuerdo es bueno para todo el Uruguay porque abre oportunidades de desarrollo que trascienden al sector agropecuario y alcanzan a toda la economía nacional”, manifestó en aquel entonces la gremial.

Por su parte, el presidente de la ARU, Rafael Ferber, dijo a la diaria que desde la gremial están “muy a favor” de la ratificación del acuerdo. En cuanto al trabajo de la comisión, adelantó que van a llevar datos de las exportaciones y de la “importancia” del mercado europeo para Uruguay, así como algunos aspectos en lo que “se podría avanzar”.

Ferber apuntó que el sector que se va a ver más beneficiado es el de la carne roja, ya que “es el mercado que paga más”. Señaló que, si bien la cuota “hay que negociarla con los demás socios del Mercosur”, se trata de “una cuota de muy alto valor”, y destacó, a su vez, las “oportunidades” en la exportación de arroz.

En ese marco, a su juicio, si se excluye al sector lácteo –que podría ser afectado–, el acuerdo “no tiene cosas negativas” para Uruguay. Resaltó que “no es el mismo caso en Brasil y Argentina, donde obviamente tienen una industria que va a tener que competir con la europea”.

En el caso del sector lácteo, el secretario ejecutivo de la Cámara de la Industria Láctea, Ariel Londinsky, quien comparecerá ante la comisión el jueves 19, dijo a la diaria que van a plantear la preocupación por un acuerdo “que, no solo no beneficia al sector, sino que el sector se puede ver perjudicado” por el hecho de que el volumen previsto dentro del acuerdo “se centre hacia Brasil y compita con las exportaciones uruguayas” hacia el vecino país.

También mencionó la inquietud que hay en el sector de los quesos, ya que los europeos “han estado entrando últimamente” en el mercado uruguayo y se genera una competencia; “ahora van a entrar con precios más baratos todavía, lo cual agrava la situación”, advirtió.

Londinsky planteó que “ojalá” las autoridades del gobierno “estén pensando en abrir algún otro tipo de mercados”, como el sector reclama “desde hace tiempo”. “A nosotros nos interesa mucho el mercado de China, Indonesia, los mercados africanos, Centroamérica, países con los que no ha habido muchos avances”, apuntó.

Consultado sobre si tienen pensadas sugerencias para mitigar los impactos en el sector, Londinsky dijo que “hay algunas ideas”, aunque todavía están “muy verdes para trabajar”. A modo de ejemplo, mencionó la “devolución de IVA de exportaciones o algún mecanismo financiero una vez que empiece a funcionar el tratado”.

El miércoles será el turno en la comisión de la Asociación de Cultivadores de Arroz. Desde la gremial se sostiene que el acuerdo “es netamente beneficioso en toda su cadena”, según señaló a la diaria su presidente, Guillermo O’Brien. “Las exportaciones han ido creciendo a Europa de parte del sector arrocero a tal punto que los dos últimos años andan en el eje del 25% de la producción nacional, [que] tiene como destino Europa con aranceles en torno al 17, 18%”, subrayó O’Brien; y señaló que con el acuerdo los niveles arancelarios “van a bajar sustantivamente” de forma inmediata.

Por lo tanto, señaló que “se abre la oportunidad de un cupo, que es el que hay que negociar intra Mercosur, de 60.000 toneladas de arroz elaborado”, que actualmente no se vende “porque tiene un arancel altísimo”. En este momento se vende arroz integral, que no está elaborado.

O’Brien no visualiza aspectos negativos en el acuerdo, ya que “es muy difícil que llegue arroz de Europa a Uruguay”, porque “es deficitario y porque los niveles de calidad del arroz uruguayo son reconocidos en Europa”. “Creemos que hay un camino para crecer ahí”, sostuvo.

Como propuesta para fortalecer el sector, O’Brien planteó la posibilidad de que, a través de la cancillería, se pueda “fomentar más” el arroz producido en Uruguay en el resto de países de Europa que aún no lo conocen. “Cuando digo que se vende el 25%, eso está muy focalizado en España, Portugal, Bélgica, Holanda, [pero] después hay un mundo de países que no son y que pueden serlo”, subrayó.

El sector pesquero también fue invitado a la comisión a través de los empresarios. Sin embargo, el presidente de la Cámara de Industrias Pesqueras, Juan Riva Zucchelli, señaló a la diaria, que si bien están de acuerdo con el tratado, este “no tiene una incidencia para nada grande hoy para la pesca” y “no le va a resolver el problema”, aunque “siempre ayuda”.

“Si uno mira las exportaciones a la Unión Europea en los últimos diez años, son muy bajas. En los últimos tres, el último año fue el más bajo de toda la historia; se exportaron nada más que 2.600.000 de dólares, que no es nada”, explicó, y agregó que lo que se exporta a esa región “no llega al 3%”. “El problema lo tenemos en el 97% que vamos a seguir exportando a China, a África, que son nuestros dos principales clientes”, apuntó.

De esa forma, reconoció que el acuerdo “es bueno” porque lo que se exporta, “por lo menos, va a estar mejor y puede llegar a crecer un poquito más”, pero sostuvo que “no va a cambiar la ecuación de decir: ‘Bueno, acá hay un camino que puede ser determinante para el sector’”.

Lestido: es necesario que las empresas aprendan “las nuevas reglas de juego”

El presidente de la Cámara de Comercios y Servicios, Julio César Lestido, quien comparecerá ante la comisión el miércoles, dijo a la diaria estar “totalmente” a favor del acuerdo y con cualquier otro que “permita ofrecer nuestros productos en mejores condiciones”. “Esto mejora no solamente lo que tiene que ver con poder colocar nuestros productos en mejores condiciones, sino que es un acuerdo profundo en todo lo que tiene que ver con estándares, con regulaciones”, resaltó.

En esa línea, aseguró que esto “va a mejorar” a Uruguay “en la calidad de producción” de los productos nacionales”: “Vamos a ser más competitivos, sin duda, porque el mercado nos va a exigir más y vamos a entrar en un mercado de 700 y algo de millones de habitantes en mejores condiciones”.

De todas formas, Lestido consideró que es necesario que las empresas aprendan “las nuevas reglas de juego, cuáles son las condiciones que piden”. Indicó que desde las empresas hay que saber “qué es lo que busca el mercado europeo, hacia dónde me tengo que dirigir”. “Va a ser un mercado [en el] que Uruguay no va a vender mucho volumen, pero sí va a vender calidad”, destacó.

En la lista de delegaciones, también está la Asociación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas. Su presidente, Pablo Villar, señaló a la diaria que si bien en términos generales las empresas nucleadas en la asociación tienen “un muy bajo porcentaje de empresas que exportan”, sí puede haber impactos negativos en el caso de que ingresen productos de Europa que “compitan” en el medio local “con bajos aranceles”.

Es por eso que consideró que es necesario que se establezcan a la interna de Uruguay “instrumentos y programas adecuados” para que “los sectores favorecidos con este tipo de acuerdos, que van a mejorar su competitividad y van a mejorar su rentabilidad, desarrollen programas de desarrollo de proveedores, de cadenas de valor locales o regionales para que, a partir de estos, las micro, pequeñas y sobre todo las medianas empresas puedan participar de esta mejora de desarrollo relativo en el concierto nacional”.

Los posibles impactos sobre la industria nacional

El miércoles también visitarán la comisión la Cámara de Industrias (CIU) y el PIT-CNT. En declaraciones a El País, el presidente de la CIU, Leonardo García, dijo que en su gremial no han identificado ningún sector como posible “perdedor” a raíz del acuerdo. En cambio, desde la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) han manifestado su preocupación por “la letra chica” del acuerdo.

El presidente de la CSI, Danilo Dárdano, señaló en su momento que entienden que la industria nacional es uno de los sectores más perjudicados; también advirtió sobre el impacto que tendrá el acuerdo sobre las compras públicas, en referencia a su utilización como una forma de proteger la industria nacional.

A raíz de esta preocupación, la CSI mantuvo una reunión con la vicecanciller Valeria Csukasi, quien les informó que el gobierno está trabajando, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, en un “análisis sectorial”, algo que Dárdano definió como “bien importante”. Además, el dirigente sindical dijo que Csukasi les habló de la existencia de una cláusula en el acuerdo que permitiría, ante “un riesgo muy certero de cierre de fábricas en Uruguay”, salvaguardar determinados productos y “tomar las medidas correspondientes para minimizar o cortar esa importación”.

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