Una investigación aporta evidencia inédita sobre cómo la infraestructura y el equipamiento de los centros de educación inicial determinan los hábitos de movimiento, la actividad física y el sueño en la primera infancia. El trabajo, que fue publicado en la revista científica Child: Care, Health and Development, fue liderado por la investigadora Sofía Fernández Giménez, cursante de doctorado en la Universidad Pablo de Olavide (España) y llevado adelante por el Grupo de Investigación en Análisis del Rendimiento Humano (GIARH) del Cenur-Noreste, dependiente de la Universidad de la República (Udelar).
El equipo analizó a 112 niños de tres y cuatro años, pertenecientes a instituciones educativas tanto públicas como privadas del departamento de Rivera.
Mediante el uso de tecnología de acelerometría (sensores ActiGraph) durante cinco jornadas ininterrumpidas, se registró la actividad física de los menores de forma rigurosa y objetiva. Estos datos cuantitativos se cruzaron posteriormente con una detallada auditoría de los espacios escolares, examinando variables clave como las normativas institucionales, la intervención docente, la infraestructura y el equipamiento disponible.
Principales hallazgos del estudio
El poder del juego al aire libre se manifiesta cuando la disponibilidad y accesibilidad de materiales en los espacios exteriores actúan como los principales detonantes para que los niños alcancen altos niveles de actividad física vigorosa.
En este contexto, la equidad de género desde la infancia cobra un papel fundamental, ya que el estudio demostró que un patio exterior bien equipado funciona como un verdadero “nivelador”, fomentando que las niñas participen en juegos de mayor intensidad y ayudando a cerrar la brecha de género que suele manifestarse desde edades tempranas.
En consecuencia, estos hallazgos consolidan a la infraestructura como política pública indispensable, confirmando que disponer de recursos físicos adaptados influye de forma directa y contundente en el desarrollo de hábitos saludables sostenibles.
“Muchas veces pensamos que la actividad física en los niños depende solo de la voluntad o de los recursos de las familias, pero este estudio demuestra que la arquitectura y los recursos de los patios son determinantes. Si un centro en Rivera tiene un patio con juegos de trepar, pelotas y estructuras para correr, los niños solos van a buscar el juego activo. El entorno físico es la primera herramienta de salud pública que tenemos en la infancia”, destacó en diálogo con la diaria Sofía Fernández Giménez.
Un llamado a la inversión local
Este hito científico subraya que las soluciones para combatir el sedentarismo infantil no requieren necesariamente de programas complejos, sino de optimizar los espacios cotidianos.
“En el contexto local de Rivera, adaptar los patios de las escuelas y centros de atención a la infancia con equipamiento seguro y variado es una medida concreta y efectiva para combatir el sedentarismo y promover la equidad”, señaló a la diaria el coautor del trabajo, Enrique Pintos Toledo.
Supervisado por el doctor Javier Brazo Sayavera, cuya radicación en 2017 a través de la Comisión Sectorial de Investigación Científica impulsó la Licenciatura en Educación Física en la sede local, este trabajo consolida al Cenur Noreste como un referente en la producción de conocimiento de alta calidad desde el interior del país. Tras el éxito de la fase piloto en Rivera, el equipo ya proyecta expandir la iniciativa a escala nacional mediante el proyecto SUNRISE-Uy.
Al tratarse del primer estudio en Uruguay que evalúa de forma integrada el entorno preescolar y los comportamientos durante 24 horas, esta investigación aporta información fundamental para adaptar la infraestructura educativa a las necesidades de nuestra realidad local.