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Jimena Pardo, Leonardo Batalla y Jorge Muiño, en el Ministerio de Trabajo, el 23 de abril.

Foto: Alessandro Maradei

Unos 104.000 migrantes aportaban al sistema de seguridad social hasta enero pasado

3 minutos de lectura
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El MTSS y el BPS presentaron el informe “Trabajo y población migrante en Uruguay”, que revela que entre 2017 y 2026 la cantidad de migrantes cotizantes al BPS se duplicó, pasando de 3% a 7% del total de aportantes en el país.

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El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y el Banco de Previsión Social (BPS) presentaron este jueves informes, bajo el título “Trabajo y población migrante en Uruguay”, con datos que fueron elaborados por el BPS y por la Unidad de Estadística del MTSS en conjunto con la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, para aportar información actualizada de la situación de la población migrante en el mercado de trabajo.

La presidenta del BPS, Jimena Pardo, explicó en una rueda de prensa que lo que el MTSS solicitó al banco “que presente datos sobre la población migrante en Uruguay, en lo referido a cómo aportan a la seguridad social” y que, como fenómenos destacados, hasta enero pasado, la población migrante superaba las 104.000 personas cotizantes. Resaltó que hubo una duplicación entre 2017 y 2026, y que actualmente representan casi 7% del total de cotizantes, cuando en 2017 eran 3%, siendo hombres 55,5% del total.

Entre otros datos, mencionó que en particular la mayoría de los migrantes aportan a la rama de la actividad de industria y comercio (más de 77%) y que luego hay algunos porcentajes menores, en áreas como la construcción y el servicio doméstico. En materia de edad, mencionó que los migrantes son en promedio algo más jóvenes que la población uruguaya, ya que tienen en promedio 40 años, cuando los ciudadanos naturales tienen 41 años. Además, sostuvo que estos datos provienen sobre todo de Montevideo, Canelones y Maldonado.

Pardo sostuvo además que más de 77% “tienen un vínculo de empleado de alguien” y que alrededor de 23% tienen vínculos autónomos. “Esto cambia en relación con el país de origen. Los que vienen de la región, argentinos y brasileños, tienden a tener un vínculo más autónomo e independiente, y otras colectividades, como la de venezolanos y cubanos, que crecen sobre todo en los últimos años, tienden a tener vínculos de empleado”, expresó.

Respecto del tipo de actividad, afirmó que hay diversificación y explicó que “si bien alrededor de 17% trabaja sobre todo en el comercio: hay alrededor de seis o siete actividades variadas, que juntan entre 6% y 7% del total. Por ejemplo, la construcción, la enseñanza y tareas relacionadas con turismo”.

Consultada sobre si el BPS tiene información o cifras de migrantes en situación de informalidad a nivel nacional, respondió que no y que “lo que sí podemos tener –y de hecho ha ocurrido– son acciones de inspección, ya sea del MTSS o del BPS, que detectan personas que están informales y pueden ser migrantes. En ese caso se hace lo que se llama una determinación tributaria. Pero en realidad el registro de informalidad en la cotización a la seguridad social lo lleva el Instituto Nacional de Estadística [INE]”.

En este punto, recordó que el nivel de informalidad de la economía uruguaya ha bajado y ronda en torno al 20%, pero no se tiene el dato de cuántas de esas personas podrían ser migrantes y cuántas nativas. En tanto, sobre el nivel de capacitación con el que los migrantes llegan a Uruguay, Pardo comentó que esa información no la tiene el BPS. “Eso se podría asumir en función del nivel de actividad o el nivel salarial. En algunas áreas hay una diferencia a favor de los migrantes en términos salariales, por lo que se tiene la presunción –es una hipótesis, porque no tenemos ese dato– de que puede deberse al nivel educativo, en general, en algunas áreas relacionadas con los servicios, como salud y educación”.

La actividad contó además con la presencia del titular del MTSS, Juan Castillo, y con la participación de Victoria González y Gonzalo Garrido, representantes de la Unidad de Estadística de esa cartera, Victoria Prieto, integrante del Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales, y Jorge Muiño, director general para Asuntos Consulares y de Vinculación y representante de la Junta Nacional de Migraciones, quienes aportaron su enfoque sobre el fenómeno migratorio y su vínculo con el trabajo.

Castillo: “Hay que entender el fenómeno para no discriminar”

Al cierre de la actividad, Castillo dijo que “para revertir la situación de las trabajadoras y los trabajadores, y de los migrantes en particular, se necesita saber cuántos son, dónde están y cómo vienen, qué estudian y dónde se emplean, cuáles son sus costumbres y dónde viven. Creo que también hay una sensación, en el escenario público y en el comentario diario, de que cada vez hay más migrantes”.

El secretario de Estado destacó también la importancia que tiene en este tema la integración. “No hay que mirar y pensar que los migrantes vienen a competir con nosotros. Particularmente, por la historia de Uruguay, venimos de la migración, y nuestros antepasados llegaron para poblar Uruguay”, alegó.

Sostuvo también que “estos datos demuestran que en los últimos diez o 12 años ha crecido mucho la población migrante y eso ha crecido en toda la sociedad. Se han instalado, y han tomado como propio al país para trabajar y afincarse con sus familias. Debemos entender estos fenómenos y efectivamente se necesita construir herramientas para la integración. Y hay que entender para no discriminar”.

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