Más allá de las trascendentes valoraciones deportivas que se deben dejar explicitadas dentro de la información previa a este partido de la sexta fecha del torneo Apertura 2024 entre Peñarol y Nacional a las 16.00 en el Campeón del Siglo –con entradas ya agotadas, sólo para seguidores de los aurinegros, y con televisación en directo a través de las señales codificadas de VTV Plus y Star+–, corresponde señalar que no hay nada de extraordinario en que se juegue en un feriado y de tarde, aunque sí abona lo extraordinario y parece que se va convirtiendo en ordinario que el público del otro equipo no pueda ir al clásico que ha cimentado la historia del fútbol de clubes del Uruguay. Ahora es Peñarol, pero en unos meses será Nacional, y así serán 20 o 30.000 o millones, los obligados a quedarse frente a una pantalla sin poder alimentar ese momento tan único.

Este es otro clásico, un enfrentamiento que desde hace mucho más de 100 años se ha transformado en un acontecimiento sociodeportivo que mueve y sacude a todo el Uruguay, sin importar si es un viernes de tarde de un feriado que en Uruguay desde hace más de un siglo no tiene correspondencia con una celebración religiosa.

Aunque por décadas y décadas el clásico, o la acumulación de ellos durante el campeonato, era el que definía quién se perfilaba como el campeón, un partido entre Nacional y Peñarol es mucho, muchísimo más que un crucial acontecimiento. No importa si decide una cosa o la otra, o si no define nada. Es, está ahí.

Perfecto

Esta vez el clásico tiene a un protagonista que llega a la instancia con puntaje perfecto, y eso es un elemento bastante extraordinario en la historia del campeonato uruguayo, y sucede justamente porque no se digitó y el sorteo los colocó frente a frente en la sexta fecha.

No hay nadie mejor que el carbonero en la tabla de posiciones: 15 puntos ganados sobre 15 disputados, 12 goles a favor y sólo dos recibidos. Diego Aguirre podrá armar una oncena muy parecida a la que él ha elegido como la ideal, y sólo le faltará el ecuatoriano Byron Castillo aún lesionado, contando como rueda de auxilio para ese caso con el experiente y campeonísimo Camilo Mayada.

La otra circunstancia que de extraordinaria está pasando a ser común es Javier Méndez jugando como zaguero. No está confirmado que Washington Aguerre esté pronto para volver al arco, pero si no lo hace, estará Guillermo de Amores.

El equipo jugaría entonces con Aguerre, Mayada, Guzmán Rodríguez, Méndez, Maxi Olivera; Damián García; Javier Cabrera, Leo Fernández, Eduardo Darias, Leonardo Sequeira y Maximiliano Silveira.

Nacional, si bien también llega invicto, ha estado muy irregular en las cinco fechas pasadas y acumula 9 puntos –dos victorias, tres empates–, metió nueve goles y recibió 5.

Una serie de acontecimientos fortuitos, malos y buenos, han permitido aparentemente la recuperación y presencia de Luis Manotas Mejía en el arco tricolor, después de su problema muscular que le impidiera viajar a jugar con la selección de Panamá. No está confirmado, pero Álvaro Recoba dijo que lo esperarían hasta el final y la espera parece que valió.

Aparentemente, Chino Recoba mantendrá una línea de cuatro estándar por delante del golero, con Leandro Lozano, Juan Izquierdo, Diego Polenta y Gabriel Báez, aunque la presencia de Mateo Antoni, de grandes actuaciones cada vez que estuvo en cancha, hace despertar la intriga de si quedará fuera o dentro de la oncena; en el medio colocaría a Lucas Sanabria, Francisco Ginella, con Mauricio Pereyra y Jeremía Recoba por delante de ellos, y la dupla de ataque sería con Gonzalo Carneiro y Rubén Bentancourt.

En el estadio, o frente a las pantallas, a las 16.00 iremos modificando nuestros juicios y apreciaciones de acuerdo a lo que pase en la cancha de un partido que hace años es un clásico de la vida de los uruguayos.