Foto: Ernesto Ryan

Más de 100 años talados

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No se sabe la cantidad de palmeras afectadas, pero el flagelo del picudo rojo ha hecho morir a cientos de ejemplares, especialmente en Montevideo, Canelones, San José y Colonia. Las consecuencias del desembarco del Rhynchophorus ferrugineus en tierras uruguayas han sido tremendas, y se teme por su expansión en el territorio y qué tanto puede afectar a las palmeras autóctonas butiá, yatay, pindó, caranday, yatay rastrera y yatay poñi.

Para el recuerdo quedarán palmeras icónicas, como la de la cancha de Danubio y las de la escuela 17 Brasil, ubicada en Avenida Brasil y 26 de Marzo, en Pocitos. Estas fueron plantadas a principios del siglo XX, cuando la escuela se mudó a ese predio y todavía no llevaba el nombre del país limítrofe, por la directora Amparo Prado Martínez. El centro pasó a llamarse Brasil en 1927, cuando tenía 93 alumnos.

Como todas las palmeras que sirvieron de alimento al insecto proveniente de Asia, primero cayeron sus palmas, se secaron, luego vino el corte de esos miembros muertos, para finalmente llegar a la tala del tronco y su trozado. ¿Cuáles y cuántas serán las siguientes?