A principios de los 2000, un grupo de gurises se juntaba a disfrutar de su temprana pasión por el candombe en las calles del Buceo. Siembra y Arrasando fueron los conjuntos del Carnaval de las Promesas donde empezó su vínculo, y de ahí en adelante la historia se fue escribiendo entre ilusiones y amistad, con el talí y el tambor a cuestas.
“No paramos más de tocar”, cuenta orgulloso del camino transitado Nicolás Pincho López, uno de los que aún permanece de aquella época. Ese grupo, que luego formó Más que Lonja para la Movida Joven, concretó el lunes una proeza tantas veces imaginada como algo lejano en su adolescencia: el debut de la comparsa en el carnaval mayor a nivel de concurso.
“Es una emoción tremenda llegar a actuar en el Teatro de Verano. “Soñábamos con estar ahí cuando éramos niños”, confiesa López, minutos antes de que el conjunto parta rumbo al Ramón Collazo desde el Club Náutico y de Pesca del Buceo.
Foto: Martín Hernández Müller
Ese pequeño local, bien pintoresco desde su cantina en la entrada hasta el patio del fondo en donde se instaló la sesión de maquillaje, fue testigo del comienzo del proyecto de concursar en carnaval: “Daniel Rodríguez y el Chopo Cerrudo (directores responsables) venían hablando hace unos años de esta chance. Hasta que en un momento se dieron las cosas y dijimos: ¡Es ahora! Se tiró un presupuesto, se habló con los técnicos, se hizo un gran esfuerzo económico, y bueno, acá estamos”.
El Pincho, que asegura que hacer Teatro de Verano y Llamadas el mismo año es “lo máximo”, también señala que el Buceo tiene su historia importante en el candombe, así como la tienen los barrios de los toques madre: “Claramente en el Sur, Palermo y Cordón, son más candomberos porque fue la cuna. Nuestro estilo al principio era con los pianos sin una base única. Eran diferentes bases y así se fue armando la jugada, hasta que apareció Yambo con su toque, y ahora la Más que lonja, que también tenemos nuestra identidad”.
Otro de la barra original que anda yendo y viniendo por la vereda de Francisco Bilbao es Adrián Churrasquito Simone. Tamborilero con pasaje por varios lugares como Serenata Africana, Sarabanda y La Carpintera, volvió hace cuatro años y no puede disimular la alegría por lo que va a suceder dentro de un rato en el Parque Rodó.
Foto: Martín Hernández Müller
“Yo aprendí a tocar acá en el Buceo. Empecé en el 2006. Recuerdo momentos divinos, cuando nos juntábamos a hacer las banderas… es una emoción incomparable”, asegura Adrián, con los nervios “a flor de piel”, así como su sentir por este conjunto. “El amor por la comparsa siempre estuvo —incluso cuando me fui— y siempre va a estar”.
Cerrudo: “Está en nuestra forma de vida”
Después de que la comparsa clasificó por primera vez a las Llamadas en el 2010, ya no hubo vuelta atrás. El proceso comenzó a dar pasos cortos pero seguros, hasta convertirse en una de las principales animadoras del desfile por Isla de Flores. Cuarto puesto en 2024, segundo premio en el 2025 y el reconocimiento a una presencia protagónica con base en la contundencia y nivel de su cuerda de tambores.
Daniel Chopo Cerrudo, es uno de los originales que todavía sigue, recuerda cómo surgió la idea hace más de dos décadas: “Nos juntamos tres amigos un día y dijimos de encarar algo. Empezamos a tirar nombres hasta que Luis Páez, que hoy no nos acompaña físicamente, tiró Más que Lonja, y nos pareció ideal. Está en nuestra forma de vida, lo que mamamos desde chicos. Nos pareció perfecto el nombre, porque esto es más que lonja…”.
Respecto a la etapa de consolidación del conjunto para dar el salto y crear un espectáculo para el concurso, Cerrudo se muestra con una “alegría inmensa” y afirma que “el proceso que se hizo fue brillante, ya que el grupo humano fue tomando la forma que nosotros queríamos lograr”.
Foto: Martín Hernández Müller
Así lo siente también Ángela Álvez, actriz y cantante, a la que hace más de un año y medio la fueron a buscar para salir en la comparsa. La artista destaca “el entusiasmo y la ambición del proyecto” que la terminaron de convencer para dar el sí.
Lo mismo opina Andreína Cabrera, una de las vedettes que se sumó este año. Para ella es “impagable” llegar a un lugar donde, además del valor artístico, se siente cómoda. Andreína, que está embarazada de cuatro meses y todas las noches viene desde el Cerro al Buceo para ensayar, destaca “el entorno” del conjunto y el hecho de “salir de un barrio donde hay un interés por el candombe”.
Laura Páez, por su parte, atraviesa un “encontronazo de emociones lindas”. Desde los 13 años junto al grupo, hoy con 40, vive especialmente esta jornada: “Es cumplir un sueño de niños. Desde esa época amamos estar juntos y hacer candombe”. “Hoy se respira familia, amor. Gente que lamentablemente ya no está, como mi hermano, que era uno de los referentes”.
Actualmente integra el coro, antes bailó, fue coordinadora de calle en los desfiles, y su felicidad por la llegada al Teatro de Verano supera cualquier nerviosismo que pueda surgir. “Vino gente nueva a sumar, con tremenda onda. Sabemos que tenemos un muy buen espectáculo y hay que salir a defenderlo. Venimos muchos años esperando este momento, así que no puede salir mal”.
Y nada salió mal. Más que Lonja pisó a primera hora en el Templo de Momo, confirmando sus virtudes y credenciales de conjunto que quiere hacerse un lugar en la categoría de negros y lubolos. Hubo algunas dificultades con el sonido, sí, pero nada va a empañar el debut en el escenario mayor, con su numerosa hinchada acompañando y con las lágrimas que se escapaban tras el corte final en el pedregullo.
“Yo siempre estoy pensando en mis padres, que estuvieron al firme acompañándome. Recibir un abrazo de la familia, de los amigos y hasta de los vecinos del barrio. Uno espera eso”. Y eso se logró, en una noche inolvidable.