La medicación se registra en una planilla, las novedades quedan anotadas en un cuaderno y parte de la información circula por grupos de Whatsapp. En las residencias de personas mayores, la dispersión de los registros puede dificultar la coordinación entre los trabajadores y el seguimiento de cada residente. Cuando cambia el turno, por ejemplo, es necesario saber qué tareas se realizaron, qué quedó pendiente y si hubo alguna modificación en el estado de salud de las personas a cargo.
Ese es uno de los problemas que identificó Juan Ignacio Silva, socio fundador de Resisoft, una plataforma desarrollada para centralizar la información de las residencias. En diálogo con la diaria, explicó que antes de incorporar este tipo de herramientas, muchas instituciones trabajaban con anotaciones en papel y planillas de Excel que cada integrante del equipo organizaba a su manera. “Los problemas concretos eran registros incompletos o difíciles de leer, información duplicada y la dificultad para reconstruir qué pasó con un residente en un día determinado”, señaló.
Además, la organización cotidiana depende en buena medida de la comunicación entre los trabajadores. La rotación del personal y los cambios de turno pueden hacer que parte de la información quede sujeta a su memoria o a lo que logren transmitirse verbalmente. En determinadas situaciones, como la administración de medicamentos o una emergencia, contar con datos precisos y actualizados resulta fundamental.
Resisoft nació en 2018 y fue desarrollado por un equipo de profesionales uruguayos integrado por Gonzalo Alvariño, Leandro Núñez y Alejandro Brunella, además de Silva. Después de su paso por la incubadora Ingenio, el emprendimiento comenzó a expandirse fuera del país. En la actualidad, trabaja con más de 100 centros en seis países, incluido Uruguay: Argentina, México, Perú, Ecuador y Chile.
La plataforma concentra información clínica y administrativa, como las historias de los residentes, los datos de medicación, los controles diarios, la nutrición y las actividades. De esa manera, el equipo puede consultar los datos que necesita sin tener que recurrir a distintos soportes. “Lo que se busca es reunir en un mismo lugar los distintos registros de la residencia”, explicó Silva. Para el emprendedor, el valor de la herramienta no está solamente en almacenar información, sino en que cada trabajador pueda acceder a ella cuando la necesita.
El sistema incorpora una función de inteligencia artificial que analiza los registros y señala cambios que salen de lo habitual, así como situaciones que podrían requerir seguimiento. No obstante, aclaró que se trata de un apoyo para identificar prioridades y no de un mecanismo que sustituya las decisiones del equipo. El funcionamiento de estas herramientas depende de la calidad de la información que se incorpora. Si los registros están incompletos o desactualizados, las alertas y recomendaciones pierden precisión. “Por eso, la observación de los trabajadores y su criterio siguen siendo indispensables”, recalcó.
Uno de los objetivos de la digitalización es reducir el tiempo destinado a buscar información, completar planillas o confirmar datos. Sin embargo, Silva reconoció que la empresa no cuenta con mediciones formales que permitan cuantificar cuánto tiempo ahorran las residencias que utilizan el sistema. “Cada minuto que una cuidadora destina a buscar un dato, a pasar una planilla en limpio o a llamar para confirmar algo es un minuto que no está con un residente”, afirmó.
Por otro lado, incorporar tecnología supone desafíos para instituciones que ya funcionan con recursos limitados. Silva identificó como algunos de los principales obstáculos el costo, la capacitación y la adaptación a nuevas rutinas. En particular, advirtió que una herramienta puede terminar sumando trabajo si no es sencilla de utilizar o si el personal no recibe el acompañamiento necesario.
La comunicación con las familias
La organización de la información también puede incidir en la relación entre las residencias y las familias. No obstante, responder consultas durante toda la jornada puede ser difícil para equipos que deben atender otras responsabilidades. En ese sentido, Silva señaló que la tecnología puede ayudar a ordenar la comunicación y facilitar el acceso a información que las residencias decidan compartir. Cada una establece qué datos habilita, de acuerdo con sus criterios y las autorizaciones correspondientes.
La intención, explicó, no es sustituir el contacto directo entre los familiares y los trabajadores, sino complementar ese vínculo. Además, el acceso a la información debe contemplar la protección de datos personales, especialmente cuando se trata de antecedentes clínicos y registros de salud. La plataforma utiliza cifrado para almacenar y transmitir los datos, establece permisos de acceso según el rol de cada usuario y realiza copias de seguridad diarias. Las familias, agregó Silva, solo pueden consultar la información de su familiar que la residencia lo habilita.
Desafíos más allá de la tecnología
Aunque la digitalización puede mejorar la organización del trabajo, las dificultades del cuidado de larga duración no se limitan a la gestión de la información. En ese sentido, mencionó que uno de los principales problemas del sector es la disponibilidad de personal. “Es un trabajo exigente física y emocionalmente, y en muchos centros hay rotación alta y dificultades para conseguir gente formada”, señaló. Además, explicó que cuando un trabajador se retira, la institución pierde parte del conocimiento acumulado sobre los residentes, algo que un sistema informático no puede reemplazar por completo.
Otro de los problemas es la sostenibilidad económica de las residencias. Según el emprendedor, muchas instituciones trabajan con márgenes ajustados, lo que limita su capacidad para invertir en personal, infraestructura y mejoras en sus procesos. A eso se suma el envejecimiento de la población y la necesidad de responder a una demanda de cuidados que seguirá creciendo.
Por otro lado, Silva mencionó las exigencias administrativas vinculadas al cumplimiento de la normativa. Si bien consideró que los controles son necesarios, sostuvo que su gestión puede representar una dificultad adicional para centros que no disponen de recursos suficientes. En ese escenario, la tecnología puede contribuir a ordenar las tareas, mejorar el acceso a los registros y facilitar la coordinación entre los equipos. Sin embargo, no resuelve por sí sola la falta de personal, las dificultades económicas ni las condiciones en las que se desarrolla el trabajo de cuidados.
Resisoft comenzó a desarrollarse en un contexto complejo, durante la pandemia de covid-19, y consiguió capital semilla que permitió darle continuidad al proyecto. Desde entonces, amplió su presencia regional y busca incorporar nuevas áreas vinculadas al cuidado de las personas mayores. Silva sostuvo que el crecimiento de la empresa no debería desplazar el propósito que orientó su creación: “Sabemos que estamos haciendo una diferencia real en el cuidado de las personas mayores, y eso es lo que más nos importa”, concluyó.