“Esto es como un laboratorio creativo, o sea, siempre que nos cuelgue algo y sea viable lo vamos a intentar hacer”, dicen Juan José Espósito, Renzo Sanabria y Lucas Arbes sobre el espíritu de Trillo. Ese boliche con fotografías de caballos en las paredes es su primer emprendimiento y lo vienen trabajando intensamente, seis y a veces siete días a la semana, con un menú de mediodía y una noche bohemia entre música, pizzas, campeonatos de truco, tatuajes, ferias de indumentaria y artes plásticas. Durante la charla suenan “Imaginando buenas”, de El Príncipe, “Tambor, tambora”, de Jorginho Gularte, una versión de “Volver” por el Canario Luna. Espósito, que es barista, ofrece opciones de café y trae a la mesa un espresso junto con una jarrita de agua caliente para estirarlo, si se desea.
Están en Ciudad Vieja desde hace seis meses. Se conocieron haciendo temporada en La Barra, en el Club Natural y Popular, para todos, El Popu, entre los veranos 2022-2023. Dicen que el ambiente de trabajo, la unión del equipo, en contraste con los climas de hostilidad que a veces permean las cocinas, era súper estimulante, y de ahí se volvieron con una amistad y varias ideas para aplicar.
Foto: Martin Hernández Müller
Espósito ya había estado en el arranque del centro cultural Tatú y desarrolló algún proyecto más personal, vinculado con el universo de la permacultura y la huerta, que fue creciendo desde la escala doméstica hasta la producción de hortalizas y de confituras caseras. Por eso, en un futuro, aspiran a proveerse, al menos parcialmente, de su propia cosecha. Pero eso vendrá en algún momento; mientras tanto, dedican 100% del tiempo a estar en el local.
El nombre Trillo deriva de “un cuelgue rural, un concepto criollo”, como lo llama el barista, que se crió en Flores, y su padre vivió toda la vida en el campo. “Los proyectos que tuve se llamaron Tatú por la mulita, que es un animal nativo, y el de la huerta, Anacahuita, que también es una planta nativa. Se los planteé a los gurises cuando nos empezamos a reunir”. Desde las primeras charlas “pretendíamos que la cultura y lo social fueran parte, por la misma esencia de cada uno de nosotros: si separados ya teníamos ese perfil, fue algo que se encauzó de una manera bastante natural. Fue y sigue siendo orgánico, se llena de gente y creo que se entiende cómo somos, cómo es el lugar y no hay disturbios, todo es relajado”.
Foto: Martin Hernández Müller
De la música popular al rap, a la movida emergente, Charlie Cromo, Manu Pisano, Carlos Correa de Paiva, tocaron en un pequeño sector de Trillo. Hasta ahora fue siempre guitarra y voz, micrófono, a veces un instrumento más, pero acústico, y rearman el salón para estar más cómodos. Tienen unas 12 mesas. No cobran cubierto artístico. Por ahora lo hicieron los domingos.
Organizaron además preescuchas de discos, de Incluso si es un Susurro Soviético, banda de Tacuarembó, también de Tadeo, que es un rapero amigo, y de su colega sanducero Cero Asco. Y tuvieron otro tipo de eventos más allá de los toques, por ejemplo, compartiendo un pop up gastronómico, y a veces arman servicios fuera del local, sobre todo con proyectos amigos.
El pulso del menú
Hablando de comida, en Trillo, “al principio faltaba toda una faceta de los almuerzos del día a día, de acá en Ciudad Vieja, lo clásico y lo que la gente más quiere consumir. Entonces fuimos agregando arroz chow fan, milanesa con guarnición, obviamente, tortilla, tarta con ensalada y el menú del día, sobre una base de platos a los que siempre se suma algo nuevo. Los caballitos de batalla, que salen bastante seguido, son los canelones de verdura con bechamel y queso, y el pastel de carne. Una cosa que caracteriza la carta son los platos conocidos o productos de los que por ahí el uruguayo es amigo, con una vuelta de tuerca. Y también que los ingredientes de ciertos platos van jugando en otros: la masa de la pizza la utilizamos en los sándwiches y en una de las pastas, y así sucesivamente, vamos haciendo diferentes productos con la misma materia prima”. Lucas, aseguran sus compañeros, es práctico y eficiente, el que “le saca la ficha al día a día”, el que propuso el chow fan, los tacos y otros platos que maneja de haber hecho temporada y de haber viajado a Francia también.
Foto: Martin Hernández Müller
Los viernes está siendo una fija la milanesa napolitana con fritas o guarnición (como un premio), los 29, los ñoquis, por supuesto, de papa, con salsa boloñesa o pesto. Ahora implementaron una modalidad en la que se puede elegir la salsa. Los fines de semana sin duda se mueve mucho más la zona de pizza, pasta y tapeo. Asombrosa es la aceptación de la pizza de la casa, que lleva mermelada de tomate. “La gente confía bastante en esa, le gusta mucho”, que es jugada, “porque invita a cosas inesperadas, y de verdad que cuando la probás te choca porque es salada, es crujiente, es dulce, es cremosa, es todo. Frío, caliente. Otra cosa que descubrimos, que era una incertidumbre, es el movimiento de los turistas, no sabíamos si era algo que iba a pegar”. En esa línea van guiños como el sándwich vietnamita, el banh mi.
La letra chica sugiere consultar el postre del día, ya que no hay un apartado para la sobremesa; el equipo no es tan amigo de elaborar dulces. Normalmente hay flan, crumble de pera o de manzana y ocasionalmente acuden a un proveedor amigo, un adolescente que vive a la vuelta y tiene un emprendimiento de tortas vascas.
Foto: Martin Hernández Müller
Trillo. 25 de Mayo 340. Jueves de 10.00 a 16.30, viernes y sábado de 12.00 a 16.00 y 19.00 a medianoche y domingo de 12.00 a 16.00.
Feria Interculturas
Este sábado de 9.00 a 14.00 el Mercado Polivalente de la UAM (Nave C) se llena de emprendimientos, espectáculos y expresiones de distintos países. Desde la Red Montevideo Arcoíris, dinamizada por la Secretaría de la Diversidad de la Intendencia de Montevideo, se invita a participar en la pintada de un mural en el Espacio Modelo.
Asiáticos en Ciudad Vieja
Una Feria Fusión asiática se instalará este sábado en Pérez Castellano 1364, de 12.00 a medianoche, con entrada libre. Habrá tatuajes, gastronomía asiática, DJ, demostraciones de arte en vivo, bebidas, ropa, velas artesanales y accesorios.
Japoneses en el Prado
El programa del 13º Festival de Japón comienza a las 11.00 en el Jardín Japonés y continuará con tres ceremonias del té en el claustro del Museo Blanes (los cupos son limitados y repartirán números en un stand de la embajada). Además, habrá gastronomía, artes marciales, artesanías, flores y plantas, y artes visuales.
Fiesta redonda
En la plaza Néstor Amaro Castro, de la ciudad de Canelones, este fin de semana se celebra la Fiesta de la tortafrita número 15. Con la conducción de Laura Falero, entre las 16.00 y las 22.00, sábado y domingo se desplegará una expoferia artesanal, una plaza de comidas, tortas fritas de distintos sabores, concurso de tortas fritas y una programación artística que incluye desde malabares hasta candombe electrónico, desde Kumbiaracha hasta Eduardo Larbanois y Catherine Vergnes. La entrada es gratuita.
Dulce sobre dulce
Este sábado (si el clima acompaña) en el flamante espacio Dulce de Leche (Diego Lamas 1376) de 19.00 a 23.00 festejan el día homómino.
