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Gonzalo Vivas y Gastón Vivas en la Ciudad Vieja, el 6 de marzo de 2026

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Siempre y Cuando Vivas lanzó Moriremos, “un disco bélico para asumir los conflictos internos”

3 minutos de lectura
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Después del cierre silencioso de Piel, los hermanos Gonzalo y Gastón Vivas presentan su nuevo proyecto este jueves.

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Gonzalo y Gastón Vivas son, antes que nada, hermanos. Compartieron una infancia en la que la música era cosa seria: sus abuelos profesores de coro y la música en primaria le impusieron un tinte protocolar a la interpretación, mientras que la banda de rock de su hermano mayor les abrió la puerta a un abordaje más lúdico. Inevitablemente, Gonzalo comenzó a tocar la guitarra y Gastón la batería.

Más tarde, ya con Gastón en guitarra y voz, compartieron Piel, el proyecto con el que editaron dos discos bajo el sello La Órbita Irresistible. Sin anuncio formal ni despedida, la banda dejó de existir: “Piel se apagó y la llama de nuestra amistad se empezó a prender desde otro lugar”, explican. Un nuevo proyecto los llevó a explorar otros géneros y a reformular su dinámica como hermanos, amigos y colegas.

“Siempre y Cuando Vivas surge de asumir que somos músicos”, explica Gastón, el menor. “El paso del tiempo ha demostrado que hacemos canciones, más allá de que las compartamos o no. Este proyecto es la conclusión de eso”. Es que, si bien continuaron tocando como instrumentistas y sesionistas para otros –Emi, Zeballos y Cacciatore, entre otros–, el sentido de pertenencia de un proyecto propio seguía llamándolos.

Al principio no planeaban formar otra banda, solo recomponer una hermandad que se había desgastado en Piel. Se juntaron a comer, a ver películas y hablar de todo menos música, hasta que la música se coló en la conversación. Tímidamente compartieron canciones propias, hasta que tuvieron que asumir lo evidente: estaban creando algo juntos otra vez.

Pero si los hermanos Vivas no eran más Piel, ¿dónde iban esas canciones? “Ponerle el apellido al nombre es una forma de decir ‘acá está lo nuestro’”, explican. “Y funciona, porque no hace falta saber que somos Vivas para entender el nombre. Y además te hace parte, te habla en segunda persona”, defiende Gastón.

El siguiente paso fue el álbum Moriremos, publicado por el sello independiente Recuerdos Humanos en febrero. “En las canciones que quedaron había un relato de luchas, aliados, un poco de amor y mucho existencialismo”, desglosa Gonzalo. “El concepto moriremos estaba en el aire”.

“Cierra el dicho también”, empieza Gastón, y su hermano se ríe, consciente del ejemplo que está por repetir: “Es como decir ‘siempre y cuando llueva, hacemos tortafritas’. ‘Siempre y cuando vivas, moriremos’”, remata. Gonzalo protesta: “Tenés que encontrar otro ejemplo”.

Esa es la dinámica de los Vivas: se complementan tanto en la música como en la charla. Se esperan, uno responde mientras el otro ordena su idea. Se refutan, pero con paciencia. Contraponen perfiles e ideas hasta lograr una unidad redonda.

Ser parte de algo más

“Todo lo que tenemos parecido, lo tenemos distinto”, dice Gonzalo. “Soy muy fan de su constancia y su dedicación, cosas que orgánicamente a mí no me nacen. En el núcleo somos similares, pero vemos el prisma desde lugares distintos”. Gastón va a una palabra más concreta: “Intimidad”. “Para tener un proyecto así de sensible, que aborda temáticas tan internas, la intimidad es fundamental”.

Gonzalo remarca que Moriremos es un disco para “escuchar con cuidado”: “No todos los temas son para poner de fondo en un asado. Es un disco bélico de asumir los conflictos internos y mostrarlo. Como todo arte, es catártico, traduce experiencias de nuestra vida, de hermandad, vínculos”.

El sentido de pertenencia es también horizonte: desde la lírica del primer sencillo, “Ser parte”, a la exploración de sonoridades autóctonas. Nicolás Demczyclo, responsable de la mezcla, fue aliado para lograr una textura que definieron como “naturista”: “Un sonido menos frito, alejado de lo industrial, de la compresión excesiva y de la distorsión. La idea es que predomine la canción, con todos los chirimbolos y adornos que nos encantan”, detalla Gonzalo. Así, incorporaron cuerdas y percusiones, sin perder la distintiva base, definida por Gastón como “dos guitarras que mantienen un diálogo muy curado”.

Esa identidad también impacta en su dinámica de trabajo. “La individualidad es un don hermoso y también un enemigo”, sostiene Gonzalo. Por eso, cuando se trata de las canciones, el dueño de la idea original tiene la última palabra, aunque hay lugar para los grises.

Salir a tocar el disco en vivo no es sencillo. Moriremos requiere más músicos para trasladar su instrumentación al escenario, y sumar gente a la dinámica de hermanos lleva tiempo. “Lo primero es cuidar al músico”, dice Gonzalo. “Queremos tener una infraestructura que permita sostener el proyecto a nivel económico y cuidar a las personas que se metan en este mundo”.

Por eso empezarán por presentaciones acústicas, a dos guitarras y voz, como la de este jueves. En estos meses interpretarán las canciones del álbum que mejor se adaptan a este formato y más adelante llegarán la banda completa y las nuevas canciones: “Un segundo disco es inminente”, confiesa Gonzalo.

Moriremos, de Siempre y Cuando Vivas. Recuerdos Humanos, 2026. En plataformas.

Presentación: jueves 26 de marzo a las 22.00 en Destilería Capicúa (Pérez Castellano 1364). Entrada libre.

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