Habrá diez intervenciones de 20 minutos, dos por día, en los días previos al 20 de mayo, fecha en que nació Zelmar Michelini (1924-1976) y también en la que fue asesinado. “No he muerto. He vuelto. Elijo la calle. Elijo mayo. Elijo a los artistas para volver”, pronuncia el Michelini que, por obra de la dramaturga y directora Marianella Morena, regresa a nuestro tiempo en una acción performática.
Para Irrumpe Zelmar Morena elige los discursos emblemáticos del dirigente político y los trae al presente, “en otros cuerpos, edades y géneros”. No es una representación literal, advierte. Originalmente había pensado en colocar a un líder escénico, como denomina al rol que juegan María Mendive, Mané Pérez y Martín Buscaglia en esta performance, uno por vez junto con un coro de jóvenes actrices, pero durante los ensayos decidió que todos aparecieran en cada representación. “Le da otra potencia, otra fuerza, otra resonancia”, dice Morena.
“La incorporación de lo musical es algo que vengo trabajando desde hace un tiempo. Yo doy un seminario en el Instituto de Actuación Montevideo que tiene que ver con artivismo, donde trabajo un líder y un coro a partir de casos reales que cada una, cada uno elige de la prensa y luego le hacemos un tratamiento dramatúrgico. Entonces, la musicalidad y el ritmo son esenciales y se imponen como parte del lenguaje de este formato de calle”, explica. Con el propósito de extenderlo y fortalecer las musicalidades, pensó en directamente contar con un músico en la escena, y Buscaglia enganchó en la agenda.
Morena imaginó el proyecto en esquinas, primero de Montevideo, y sueña llevarlo a otras ciudades. Partió de una imagen: el legislador volviendo “con la intención de seguir conversando, porque había quedado algo inconcluso de su relato, de su discurso, de su narrativa, de su solidaridad, y volvía a seguir hablando a través de otros cuerpos, de otras generaciones, de otros géneros”. Desde ese imaginario buscó “amplificarlo y multiplicarlo en esta idea de proyección, en esta resonancia. Entonces, el líder o la líder y el coro, que son diez, por un tema de logística y producción, pero podrían ser 20, 50, 500, 1.000 que se amplificaran en todo el país, en todos lados. Ese es el motor original”. Violetta Mallet, Cirenne Petronio, Matilde Heinzen, Virginia Rodríguez, Pato Fry, Luana Sabidussi, Cecilia Itté Más, Fiorella Casella, Francesca Porciúncula Menta y Cecilia Lede Brun integran el coro.
“Me informé y dejé que los documentos actuaran sobre mí, como cuando trabajo sobre textos ajenos o sobre material testimonial, ya sean archivos humanos o textos impresos, que dejo que el material me vaya guiando hacia qué me atrae”, cuenta Morena. “Lo que sí tenía claro era que no iba a estar centrado en su secuestro ni en su asesinato, no iba a tener un tono trágico, no iba a estar relacionado con la tortura ni con las desapariciones, no iba a hablar de ciertos grados de violencia. Quería rescatar otro Zelmar, que está más escondido, en la sombra, que es el Zelmar solidario, el Zelmar preocupado por los derechos humanos, el Zelmar decente, el Zelmar ético, el Zelmar culto, el Zelmar que lee, el padre, el que tiene sentido del humor, el poeta, el que necesita vincularse con todas las disciplinas para crecer, el que está preocupado o conecta de una forma tan porosa con la ciudadanía, pero también conecta con los artistas”.
“Una de las cosas que me llamaron más la atención, y que se convirtió en el motivo, en el eje conductor de lo que fui escribiendo, fue la correspondencia que mantuvo con su hija Elisa cuando él estaba en el exilio y ella estaba presa”, adelanta.
Otra base de la dramaturgia fue la canción “Los orientales”, escrita por Idea Vilariño e interpretada originalmente por Los Olimareños. “Hay diferentes capas; los discursos son, quizás, lo que menos aparece. Aparecen, sí, algunas frases y algunos conceptos y algunas ideas sobre el lugar de la política, la correspondencia, textos míos, partes de la canción y la canción intervenida. Todo eso es un puzle que sucede a través de los cuerpos y las voces de estas personas que van a estar en esta intervención”, resume.
La triple P
El proyecto se fue desarrollando en conversación fluida con la familia Michelini, especialmente con Marcos, presidente de la Fundación Zelmar Michelini –auspiciante del proyecto, junto con la Fundación Mario Benedetti, el Ministerio de Educación y Cultura, el PIT-CNT, la Intendencia de Montevideo, el Municipio B, la Sociedad Uruguaya de Actores y la Comedia Nacional–, y con el exsenador frenteamplista Rafael Michelini, quien aprobó el título del montaje. “Me dijo: ‘Es perfecto, porque él irrumpía, él tenía una personalidad –y una característica– que atravesaba, que era transversal a todo lo político, que tenía que ver con su pasión, con su enorme sensibilidad y una porosidad, una receptividad, una percepción del otro y de la otra que le permitía o le generaba un estar en varios lugares a la vez’. O sea, tenía una capacidad. Podía generar muchas actividades y en todas estaba concentrado y en todas era bueno. Por ejemplo, leía muchísima ficción, iba al cine, iba al teatro y leía casi un libro por día; leía mucho antes de sus actividades o sus movimientos políticos”.
Morena se refiere al potencial comunicativo de su proyecto: “Es de una fuerza que combina lo dramático, lo musical, lo performático, lo testimonial, lo documental en el espacio público, en la calle, que tiene connotaciones de teatralidad y de espectacularidad, pero a su vez está en el paisaje urbano, aparece, irrumpe en lo cotidiano. Es un formato de un potencial gigante para convocar, para generar un vínculo con una memoria latente, con este latido de la memoria que tenemos, pero que a veces la tenemos más apagada y que vuelve desde otro sitio, que está acá, que nos habla”.
“Creo cada vez más en este tipo de formato, sobre todo cuando el material con el que dialogamos tiene la triple P: político, poético y presente. Hay algo también que me pasa a mí con el vínculo entre lo que digo y cómo lo digo, en esta dialéctica permanente, en esta gimnasia entre la palabra y el cuerpo, la palabra y la acción, la estructura, la forma. Necesito encontrar o necesito flexibilizar, no me es suficiente el edificio teatral. Sí ir hacia lo esencial de su legado, su antorcha, que se transforma en teatralidad viva en el espacio público. Vuelve con su palabra, con su fuerza, con su sensibilidad por los derechos humanos. Y en esa resonancia vital la imagen es invocada por artistas. En un diálogo abierto y atemporal, la palabra se mueve entre ficciones y realidad”.
Irrumpe Zelmar. Viernes 15 a las 11.30 en la explanada de la Facultad de Derecho y a las 13.00 en la puerta de la Ciudadela. Sábado 16 a las 11.30 y a las 13.00 en la explanada de Punta Carretas Shopping. Domingo a las 11.30 en la plaza 1° de Mayo y a las 13.00 en Tres Cruces. Lunes a las 11.30 en la plaza Matriz y a las 13.00 en la plaza Cagancha. Martes a las 11.30 en la plaza del Entrevero y a las 13.00 en la explanada de la Facultad de Derecho.