De recorrida por una librería de la Ciudad Vieja en cuyo piso de arriba una cantina ofrece café y meriendas, la tecladista de Niña Lobo, Andrea Chane Pérez, repara en un libro con dibujos de Daniel Johnston que le gustaría llevarse. Su amiga y compañera de banda, la cantante y guitarrista Camila Rodríguez, se encuentra con una gigantografía de Patti Smith y un ejemplar de su clásico Éramos unos niños. “Quiero vivir dentro de este libro”, dice sobre el relato de la cantante estadounidense al que vuelve con frecuencia.

“¡A Patti Smith la vimos en vivo!”, exclaman las dos a la vez. “En Londres, en un festival en el que también tocaban Courtney Barnett, Nick Cave y St. Vincent”, apunta Pérez, en referencia al All Points East, en Victoria Park, en junio de 2018 “Todos seguidos en el mismo escenario”, dicen al unísono. “Llegamos a las dos de la tarde y nos quedamos hasta las doce de la noche en la primera fila. Nos quedó toda la cara roja del sol. Hoy en día no sé si nos quedaríamos tantas horas”, se pregunta Pérez, que reconoce en el show de Barnett una influencia importante para su banda. “De hecho, siempre le digo a Chane que para mí ese día se gestó algo en nosotras y pensamos: ‘Cuando volvamos a Uruguay…’”, coincide la cantante.

“A Patti Smith le pasó algo increíble. Se emocionó y se quiso ir hacia el público, se fue delante de la línea de los monitores, dejó de escuchar a la banda y se perdió”, recuerda Pérez entre las imágenes más intensas de una amistad de más de diez años.

Este sábado, Niña Lobo se volverá a encontrar con su público con la excusa de la presentación de Montevideo despierta, su segundo larga duración. En la previa del show, continúa esta conversación con la diaria.

Sacando los libros sobre música, ¿qué otros libros les llamaron la atención en este lugar?

Pérez: Recién me fijé en los libros de Ingmar Bergman. Ya había leído Linterna mágica, que está muy bueno, y otro que se llama Cuadernos de trabajo; es el diario íntimo de Bergman. Lo bueno de leer sus anotaciones, porque uno lo tiene en un pedestal, es que te podés reconocer en el tipo cuando dice cosas como “esto me salió horrible y la gente va a pensar que soy horrible”. Todo así, muy inseguro en su juventud; es hermoso ver la humanidad en personas que uno tiene tan idealizadas.

Rodríguez: Al mismo tiempo, él tiene una certeza sobre lo que está haciendo, sobre lo que quiere hacer. No sabe si está bien o mal, pero lo va hacer igual.

Se conocieron estudiando Comunicación y las dos se dedican al audiovisual.

Pérez: Sí, hoy trabajamos editando avisos comerciales, cosas para videojuegos y redes sociales. Agarramos lo que venga.

Rodríguez: Nosotras somos como una sociedad. Tenemos una amistad que es muy poderosa porque hemos logrado compartir lo creativo, lo artístico y cosas laborales.

Pérez: Tenemos una especie de sinergia. Somos amigas desde 2015.

¿Cómo ha evolucionado esa amistad?

Pérez: Es como que la amistad alcanzó otros niveles. Nos da gracia pensar en cosas como que un verano fuimos al mismo lugar y ninguna de las dos sabía que se iba a encontrar con la otra. Una cosa que no nos pasaría hoy porque hablamos todo el tiempo. Encima, vivimos cerca.

Rodríguez: La realidad es que somos muy unidas. Nos pasa que a veces llega el fin de semana y pienso que tengo ganas de hacer algo y de salir, y le escribo a ella. A veces la gente no entiende cómo yo después de estar una semana entera trabajando con la misma persona decido juntarme con ella y con la banda. Realmente son mi grupo de amigas y nos vamos juntas de vacaciones.

Pérez: Cuando salimos, a veces tenemos que proponernos no hablar de Niña Lobo. En enero-febrero hicimos ese pacto. Tipo: “Se descansa de la banda y no se habla nada sobre el tema”. Nos fuimos a la casa de los padres de Camila Bustillo [guitarrista de la banda] en Florida y la pasamos bárbaro con ese régimen. Tomamos sol, tomamos mate, vimos una película, “pero no quiero que nadie me esté hablando de la presentación del disco, ni de las redes, ni de nada”, y lo logramos.

¿Por qué no hablar de la banda?

Pérez: Porque si no es como que nunca se termina. Y la línea es muy difusa, además. ¿Es trabajo? ¿Es algo que hacemos por disfrute? ¿Es algo que hacemos por amor al arte y por pasión? Y te requiere mucha energía, porque siempre querés resolver o adelantar algo.

También tendrá que ver con que les gusta meterles trabajo a los videoclips, al arte, a las presentaciones. Hay otras bandas que sacan un disco y, a lo sumo, arman un show.

Pérez: Nos encanta hacer cosas, pensar cosas.

Rodríguez: Si tuviéramos plata, haríamos un videoclip por canción, una película, un libro. Sería hermoso. Hablamos mucho de hacer una película de la banda.

Pérez: A mí me gustaría hacer como Nick Cave, que cada vez que saca un disco lanza un documental en el que al mismo tiempo lo podés ver actuar en vivo.

El videoclip del tema “Montevideo despierta” es como una minipelícula que refleja bastante el espíritu de la banda.

Rodríguez: Total. Faltaba muy poco para que saliera el disco y realmente no teníamos recursos económicos para hacer un videoclip, y justo cuando ya habíamos aceptado que no íbamos a hacer nada, decidimos juntarnos a tirar ideas y pensar algo con la poca energía que nos quedaba.

Pérez: Y ahí se nos ocurrió la idea del sábado a la noche y trabajamos con Emilia Vega [directora del videoclip], que es una figurista que edita y filma de manera increíble.

Rodríguez: Con ella compartimos el espíritu de hacer las cosas desde el under.

Pérez: Fue todo muy rápido. Nosotros en un auto, de madrugada, hablamos con el bar Hispano a ver si nos dejaban filmar. Ese día estaba lleno de gente. Nos dieron permiso, pero les importó un huevo. Yo les quise explicar en un momento lo que estábamos haciendo y era tipo: “¿Cuántas muzzarellas querés?”. Y pedimos las muzzas y filmamos el videoclip.

Rodríguez: Y tomamos muchas cervezas.

En los 80, muchos músicos del rock uruguayo decían en sus letras que se querían ir de acá. ¿Qué vínculo tienen ustedes con Montevideo?

Pérez: Creo que tiene dos caras. En mi caso, me siento parte de esta ciudad. Me gusta habitarla y siento que la sigo conociendo en las diferentes etapas de mi vida.

Rodríguez: Tiene algo muy acogedor, pero a la vez, como toda ciudad, algo más hostil. Justo hablábamos el otro día con un grupo de amigos sobre lo difícil que resulta conseguir trabajo y que de pronto todos están pensando en irse a España.

Pérez: Sí, todo el mundo se quiere ir. Yo ya no me voy. Incluso del barrio. En el disco tenemos un tema que se llama “Barrio Sur”, y a mí me pasa que, a pesar de todas sus dificultades, y sabiendo que hay barrios con otros problemas más jodidos, me gusta vivir ahí. Es mi lugar. No me iría a vivir a Malvín.

Rodríguez: En eso somos re parecidas. Hay gente que dice que Montevideo es muy poco estimulante en el ámbito artístico, por ejemplo. Y yo siento que le encuentro cosas nuevas todo el tiempo. Claro, vas a Buenos Aires y hay 80 toques, pero siento que la cotidianidad de Montevideo tiene otro encanto. Es decir, la falta de estímulos de esta ciudad también es una cosa bella e enriquecedora.

Pérez: Sí, capaz que te exige más a vos, como un estado de presencia.

Rodríguez: Tenés menos distracciones, claro. Pero yo amo Montevideo. Siento ganas de seguir habitándola de formas distintas.

¿Cuáles son las canciones de Montevideo despierta que más les gusta tocar en vivo?

Rodríguez: Mi canción favorita desde el momento uno, y lo sigue siendo ahora –todavía nunca la hicimos en vivo–, es “Tormenta”. En el momento que hice esa canción fue como “quería decir esto hace tiempo y lo dije”. Y después, cuando la empezamos a hacer con las pibas, aparecieron trompetas y las guitarras de Cami, que le dieron como una cosa toda emo, con ese sonido como de relámpagos. Es una canción que me emociona mucho. De hecho, ahora vamos a tener los ensayos con trompetas y el otro día le dije a Chane: “Estoy segura de que en el primer ensayo me voy a poner a llorar.

Pérez: Para mí es “Montevideo despierta”, que ya la hemos tocado y es mi favorita. Todas las que son de gritar me divierten mucho, pero me gusta gritar.

Rodríguez: Después, “Algo tiene que terminar” es muy divertida de tocar. Es como que el todo el tiempo nos podemos equivocar con esa canción.

En un momento fueron la novedad del rock uruguayo y recibieron muchos reconocimientos como banda revelación. ¿Cómo resulta seguir haciendo Niña Lobo? ¿Dejaron atrás esa etiqueta?

Pérez: Es un viaje. Yo recuerdo cuando nos identificaban como banda revelación; me quemaba un poco, porque pensaba: “¿Qué va a pasar con nosotras cuando dejemos de ser esa banda?”. Sentía que nos íbamos a malacostumbrar, que fue lo que terminó pasando. Llega un momento en el que la gente ya te conoce y deja de prestarte atención, y vos sos como un niño chico preguntándote: “¿Qué pasó, si hace un año todos me querían?”. Dejás de estar en el radar. No vas a estar todo el tiempo estimulada. Tenés que madurar y darte cuenta de que es una decisión tuya hacer música, más allá de cómo te vaya.

Rodríguez: Nosotras nos hicimos adultas estando en Niña Lobo. Cuando sacamos nuestro primer EP, las redes sociales no se usaban como ahora. Era otro mundo, y Spotify tenía poco tiempo.

Pérez: Es que a veces decimos que somos como las tías del indie. Y es como: “Pará, boludo, yo no me autopercibo tía”, pero al lado de todas las bandas nuevas que están saliendo y que están buenísimas, como Peivol o Neamwave, y sí, somos las tías del indie.

Si alguna vez se filma la película de Niña Lobo, ¿quién les gustaría que las interpretara?

Pérez: A mí me gustaría esta gurisa que actuó en la serie Cromañón, Olivia Nuss. Muy crack.

Rodríguez: ¿Sos parecida?

Pérez: No sé, pero me gustaría que fuera ella. Y si no, Celeste Cid.

Rodríguez: ¡Cate Blanchett!

Pérez: Habría que ver quién interpreta a cada una de nosotras. Es muy difícil interpretar a Cami Bustillo.

Rodríguez: Kristen Stewart podría ser.

Pérez: “Kristen, venite para Uruguay a hacer la película de Niña Lobo”. Y Kristen tipo: “¡¿Quiénes son!?”.

Niña Lobo presenta Montevideo despierta. Sábado a las 20.00 en Sala del Museo del Carnaval (Maciel 218). Banda invitada: Samuel Acosta y Los Colets. Entradas a $ 800 en Redtickets.